Salud y Familia

Volcán de Fuego: En medio de la tragedia, estos niños vuelven a sonreír

Voluntarios de diferentes organizaciones atendieron a los afectados con actividades recreativas y apoyo psicológico. 

Por José Andrés Ochoa y Pablo Juárez

Niñas en un albergue en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, juegan durante una actividad organizada por voluntarios, después de la tragedia del Volcán de Fuego (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).
Niñas en un albergue en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, juegan durante una actividad organizada por voluntarios, después de la tragedia del Volcán de Fuego (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).

El estruendo del Volcán de Fuego y la caída de ceniza volcánica llevó temor a las más de 3 mil personas afectadas en Escuintla y Sacatepéquez, los departamentos más perjudicados por el incidente. 

Más de 1 mil personas fueron trasladadas a albergues temporales en donde, por precaución y con incertidumbre, esperan por el momento de volver a sus hogares. Mientras tanto, duermen en escuelas, salones sociales e iglesias.

Esas horas de expectativa pueden ser difíciles. Por eso, varias personas se organizaron para, además de llevar donativos, atender a los damnificados con una charla, juegos o una conversación.

Como en el instituto María Josefa Rosado, en Santa Lucía Cotzumalguapa, en Escuintla, donde se encuentran niñas del barrio La Estación, de ese municipio, como medida de prevención del nivel del agua del río Pantaleón.

Allí también llegaron integrantes de grupos juveniles cristianos para cantar y jugar con los pequeños. Con actividades de música, pintacaritas, bailes y dinámicas, los niños sonrieron.

Jóvenes con voluntad de ayudar

Daniela Montenegro y Samantha Lepe, voluntarias, en un albergue en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).
Daniela Montenegro y Samantha Lepe, voluntarias, en un albergue en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).

Samantha Lepe, de 18 años, es parte de la iglesia Exploradores del Rey. Ella forma parte de un grupo de compañeros que desde el domingo llegaron temprano con actividades, juguetes y premios.

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"Queremos trabajar en la parte emocional y psicológica", explicó Lepe. "Sabemos que ellos tienen posibilidades de tener secuelas emocionales por el proceso que están pasando".

Para lidiar con la posibilidad de un trauma, el equipo usó globos, pinturas, crayones y papel para "distraerlos un poco" en un momento difícil. 

Las voluntarias cantaron y jugaron con los niños para ayudarles tras el incidente (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).
Las voluntarias cantaron y jugaron con los niños para ayudarles tras el incidente (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).

"Lo que tratamos es que saquen un poco de energía acumulada", agregó. "Queremos que se sientan más tranquilos a través de las actividades". 

Daniela Montenegro, de 21 años, también visitó el instituto con feligreses de la iglesia centroamericana Bethel. Los jóvenes conversaron con los afectados y desarrollaron dinámicas de oración en la que los niños cantan y bailan.

"A veces las personas vienen a dar materiales pero no platican con los afectados, preguntándoles cómo se sienten", dijo Montenegro. "Están en un albergue, eso es doloroso, pero podemos ayudarles desde la parte emocional y espiritual".

Más apoyo

Las actividades pretenden que los niños se distraigan y se diviertan (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).
Las actividades pretenden que los niños se distraigan y se diviertan (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).

En ese mismo departamento, en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de San Carlos (Usac), 150 personas permanecen en el albergue. 58 de ellos son niños, quienes llegaron desde las comunidades de El Rodeo y La Trinidad, afectadas por la tragedia.

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Allí llegó un equipo de 20 personas, la mayoría maestras, del colegio Higher Learning, de Escuintla, quienes promovieron actividades motivacionales, pintacaritas, rondas, cuentos y dramatizaciones para niños de todas las edades

"Venimos con la intención de que los niños pasen un rato emotivo, con diferentes actividades y que se la pasen bien", comentó Claudia Ramos, coordinadora del centro educativo. "La situación nos toca el corazón y queremos ayudarles".

Maestras del colegio Higher Learning juegan con niños en un albergue (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).
Maestras del colegio Higher Learning juegan con niños en un albergue (Foto Prensa Libre: Pablo Juárez).

Las maestras cumplirán con actividades que duran alrededor de dos horas, para luego trasladarse a más albergues. 

Esa ayuda es bienvenida, según Rafael Castro, encargado del centro universitario, quien asegura han recibido suficientes víveres y donativos, pero el apoyo emocional es todavía necesario. Afortunadamente, grupos de profesionales, colegios e iglesias católicas y evangélicas respondieron.

"Los afectados han perdido familiares, sus hogares... Todo", mencionó. "Es fácil decaer pero esas palabras de ánimo es lo que hace que tengan esperanza".

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