Algunos cánceres podrían derivar de esta pequeña población de células cancerígenas particularmente poco sensibles a los tratamientos y capaces de regenerarse, explicaron los autores de este estudio de la facultad de Medicina de la Universidad Stanford en California (oeste).
Estas células también podrían ser utilizadas para predecir la evolución de los cánceres, así como para adaptar los tratamientos, estimaron.
“Las implicaciones clínicas de este concepto son enormes”, dijo el doctor Ash Alizadeh, profesor de oncología de la Universidad Stanford, uno de los autores de esta investigación.
“Si no logramos concebir terapias que apunten a las células capaces de regenerarse y resistentes a la quimioterapia, los enfermos continuarán a padecer recaídas”, añadió.
Los investigadores estudiaron a más de mil enfermos de leucemia mieloblástica aguda, el tipo de cáncer en la sangre más agresivo, que eran tratados en Reino Unido, Alemania, Japón y Estados Unidos.
Compararon los niveles de actividad de los genes de las células madres de los enfermos y constataron que cuanto más alto eran sus niveles, menos chances tenían de sobrevivir.