El precio de innovar

A menos que haya vivido aislado del mundo durante los últimos 10 años, seguramente habrá visto el fenómeno “innovación”, en el que cada empresa, nueva o vieja, grande o pequeña, de cualquier giro o mercado, incorpora la palabra innovación en su misión, visión, valores culturales y en cada reunión o presentación.

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Todas las empresas deben pasar por un proceso de innovación, para evolucionar. (Foto Prensa Libre: Pixabay).
Todas las empresas deben pasar por un proceso de innovación, para evolucionar. (Foto Prensa Libre: Pixabay).

Es obvio que la mayoría de esas empresas hacen negocios como siempre se han hecho, ofrecen los mismos productos que sus competidores, y tienen procesos y modelos de negocio como los de cualquier otra firma. Pero tienen ahora una división, o al menos una persona, a cargo de innovar. La “Gerencia de Innovación Corporativa” o algún nombre rimbombante similar.

Innovar tiene un precio y las empresas no están dispuestas a pagarlo.

A continuación los cinco principales cambios que las compañías deben estar dispuestas a incorporar a su operación y que no están haciendo:

  1. Incluir a toda la empresa en el proceso de innovación. Quienes creen que una persona o un departamento van a cambiar la dirección de la compañía de forma mágica, están equivocados. La innovación debe ser parte del ADN de la firma. Tanto el CEO como cada colaborador debe tener el hábito de evaluar permanentemente las necesidades de los clientes, y tener la motivación para proponer soluciones creativas.
  2. Motivar la experimentación y soportar el fracaso. En el proceso de innovación es imprescindible que cada miembro de la organización se sienta motivado a proponer cambios y a invertir tiempo en probar sus hipótesis sin miedo al fracaso. Propiciar ciclos rápidos de prueba y error evita que se invierta demasiado, y aporta aprendizaje invaluable.
  3. Estar dispuesto a “dispararse en el pie”. Muchas ideas innovadoras se dejan de lado al percibir que dicho cambio podría representar “canibalización” de algún otro de sus productos o fuentes de utilidades. Si hay un evidente satisfactor para sus clientes, propiciado por algún avance tecnológico que eventualmente mermará su fuente de ingresos actual, ¿prefiere que sea otro quien lo ponga en el mercado?
  4. Adecuar sus políticas a la creatividad. Es difícil tener una mentalidad innovadora cuando sus políticas de procesos castigan al creativo. Conviene ser flexible al cuestionamiento. Que el “siempre se ha hecho así” no se convierta en el verdugo de su negocio en el futuro.
  5. Promover un ambiente propicio para la creatividad. La gente es más creativa, más abierta al cambio, y más dispuesta a dedicar tiempo a la innovación cuando se siente natural, espontánea. En la medida que lo permita su giro de negocio, da a la gente la posibilidad de vestir a gusto, brinda espacios adecuados para trabajar cómodamente, propicia la comunicación, la diversidad y la inclusión. Componentes esenciales de la innovación.