“El tiempo se está acabando y todavía tenemos mucho trabajo por hacer (…) todas las delegaciones deben mantenerse involucradas en las últimas horas críticas”, advirtió Espinosa, al insistir que pretende cerrar la conferencia a la hora prevista, a las 18h locales del viernes (medianoche GMT).
El principal obstáculo para cerrar una negociación es la extensión más allá de 2012 del Protocolo de Kioto, que Rusia y Japón rechazan abiertamente. El protocolo de Kioto “no es un medio ni justo ni efectivo para alcanzar los retos del clima” que se propone la conferencia de la ONU contra el cambio climático, porque no incluye a los mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta, dijo el negociador japonés Akira Yamada.
El japonés reclamó compromisos parejos de los grandes emisores del planeta, que no suscriben ese acuerdo: Estados Unidos, que nunca lo ratificó, y China, que está fuera por ser un país emergente.
Los países en desarrollo, agrupados en el llamado Grupo 77 con China, consideran una cuestión de principio la extensión de Kioto.
“Bajo ninguna circunstancia aceptaremos un texto que pueda minar la continuidad de Kioto”, aseguró la negociadora venezolana, Claudia Salerno.
“Definitivamente, un segundo período de Kioto tendrá que estar en el resultado”, afirmó el negociador brasileño, Luiz Alberto Figueiredo.
La presidencia de la Conferencia encomendó a Brasil y Gran Bretaña negociar una salida al problema de Kioto. “Las partes están hablando y negociando en las cuestiones más difíciles, entonces estamos esperanzados en un buen resultado” este viernes.
Los países ricos reclaman a los grandes emisores emergentes como China, Brasil e India que oficialicen los compromisos de control de sus emisiones. Y lo mismo le reclaman a Estados Unidos.
“La cuestión clave para que podamos alcanzar un acuerdo es si Rusia y Japón mostrarán flexibilidad y si los países en desarrollo y Estados Unidos aceptarán formalizar sus compromisos y llevarlos a algún tipo de sistema internacional”, dijo a la AFP la directora para Clima de World Resources Institute, Jennifer Morgan.
Uno de los grandes acuerdos esperados en Cancún es un fondo verde destinado a financiar la adaptación de los países y las medidas para enfrentar el cambio climático, que debe llegar a 100.000 millones de dólares anuales.
Otro de los acuerdos se refiere a un mecanismo de protección de los grandes bosques tropicales del planeta, cuya masiva deforestación provoca el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.
Las organizaciones no gubernamentales que asisten a la conferencia hicieron un llamado a que no se repita el fracaso de Copenhague, la conferencia de 2009 que a última hora falló y, por falta de consenso entre los países, no pudo responder a las grandes expectativas que había creado. “Cancún debe ser el punto de inflexión que nos aleje de la desilusión de Copenhague”, dijo el director ejecutivo de Oxfam, Jeremy Hobbs.