Con cerca de 450 atracciones ubicadas en 20.000 m2, la ciudad de las ciencias pretende desacralizar las materias científicas, consideradas tradicionalmente como demasiado herméticas.
Las experiencias propuestas a los visitantes son todas muy lúdicas y se recomienda tocar a todo. Así, se puede iniciar en el mundo de la arqueología, volver atrás en el tiempo en búsqueda de los dinosaurios, desplazarse en una alfombra voladora o someter el cuerpo a la prueba de un temblor de tierra.
En diciembre, el Centro Copérnico inaugurará un teatro en el que se representarán obras de teatro a cargo de robots actores y, el próximo año, se abrirá un planetarium.
El centro ha tenido un coste de 93 millones de euros (más de 130 millones de dólares), de los que casi 53 millones fueron donados por la Unión Europa.