Pero aunque la interrogante se formule ?sin malicia?, puede sonar como martillazo en la cabeza, sobre todo, para quienes tienen problemas de fertilidad.
La palabra estéril ha ido desapareciendo del léxico médico porque además de no precisar la condición de la pareja, con los tratamientos que existen en la actualidad, es muy difícil que no se tenga al menos la posibilidad de lograr la concepción, señala el ginecólogo-obstetra y especialista en reproducción humana, Juan Francisco Solís Bercián.
Además, los esposos son considerados un conjunto, porque es la combinación de ambos la que manifiesta el trastorno. Por ejemplo, un varón con cantidad baja de espermatozoides que se casa con una mujer bastante fértil, tendrá hijos y jamás sabrá que padece un problema.
¿Qué pasa allí?
Un varón tiene en promedio 20 millones o más de espermatozoides por cada centímetro cúbico de semen, sin embargo, más importante que el número, es su movilidad.
La oligospermia se mide por grados, por ejemplo, el grado cero lo ocupan las células masculinas que no se mueven; el grado uno, aquéllas que se mueven pero no se desplazan; el grado dos, las que se desplazan con lentitud; y al grado tres corresponden las que poseen movilidad progresiva rápida (éstas sí provocan el embarazo).
Al respecto, es importante recalcar que por no producir esperma, un hombre no es menos hombre (la fabricación de testosterona es normal); simplemente por alguna razón falló en su producción de espermatozoides, y esto de ninguna manera afecta su virilidad, señala el doctor Bercián.
Las causas
Hay alrededor de 20 posibles causas de oligospermia. Entre las más frecuentes están el haber padecido de testículos no descendidos, y tienen más riesgo aquellos niños que no fueron operados antes de los dos años de edad. Luego, los varones que tuvieron paperas y cuyo virus, a través de la sangre, llegó hasta los testículos ocasionando una orquitis parotídica.
Los casos menos frecuentes son los de pacientes que estuvieron expuestos a radiación o a fármacos para tratar el cáncer. Por eso se recomienda que quienes deban someterse a quimioterapia -como precaución- congelen sus muestras de semen y si en el futuro desean ser padres, puedan emplearlas.
También están los hombres que tuvieron contacto con pesticidas; quienes han permanecido en ambientes con altas temperaturas (trabajo en minas, por ejemplo), otros que les gusta mucho ir a baños sauna; y quienes sufren de varicocele (várices en el área de los testículos). De estos últimos, sólo el 60% de los que se operan resultan beneficiados en relación a su problema de fertilidad.
En cuanto a la ausencia total de espermas, el daño es irreversible, y las causas exactas se desconocen.
Díficil
Para los hombres resulta bastante difícil aceptar que no pueden engendrar porque de inmediato consideran en peligro su masculinidad. La primera reacción es negar el problema, luego continúa una etapa depresiva y mientras aceptan su situación y deciden enfrentarla, transcurren alrededor de seis o nueve meses.
Cuando acuden a recibir tratamiento, los pacientes con un bajo conteo de espermatozoides, según sus particularidades, pueden optar por alguno de las siguientes opciones:
Inseminación artificial: En un medio de cultivo especial y con ayuda de técnicas de laboratorio se concentran los mejores espermatozoides. Después, éstos se introducen en el útero de la pareja, justo cuando está por ovular.
Al inyectar los espermatozoides directamente a las trompas de Falopio, se les ahorra la energía del ascenso, para que la empleen en la fecundación. Esta técnica puede hacerse según los ciclos ovulatorios espontáneos de la mujer o de manera inducida.
Se aumenta (con ayuda de fármacos) la cantidad de óvulos para que cuando se administren las células masculinas, éstas tengan más oportunidades de dar en el blanco. Con este procedimiento se incrementa la tasa de fecundación pero también el riesgo de embarazo múltiple, la mayoría gemelares. El porcentaje de éxito con cada intento es de aproximadamente 30%.
Fertilización in vitro: En estos casos en lugar de que crezca un solo folículo, se provoca que hayan muchos y cuando están maduros se extraen del cuerpo femenino. Después, en un medio especial, éstos se ponen a interaccionar con los espermatozoides de la pareja.
Ambos permanecen en una incubadora por tres o cinco días, y cuando ya están fertilizados, los embriones se transfieren al útero para que uno de ellos se implante y se desarrolle un bebé. En síntesis, la fertilización que de manera natural ocurre en las trompas de Falopio, se lleva a cabo en el laboratorio, pero el crecimiento del bebé sí se efectúa en el cuerpo de la mujer.
El ICSI (Inyección intracitoplasmática de los espermatozoides): al óvulo maduro se le inyecta directamente el espermatozoide para que se produzca la fecundación. Éste método ha venido a revolucionar el campo de la fertilización masculina, porque pueden obtenerse los espermas directamente de los testículos (en caso de que éstos no sean expulsados con la eyaculación).
Si se emplea este procedimiento no importa el número de espermatozoides que produzca el varón, en cambio para que la fertilización in vitro tenga éxito, como mínimo el paciente debe tener un millón de espermatozoides por centímetro cúbico y con movilidad grado tres.
Los donadores
Los hombres con nula producción de espermatozoides sólo tienen tres caminos: adoptar; decidirse por la inseminación artificial con donador; o quedarse sin hijos.
Respecto a los donadores, existen bancos de esperma; a los donadores se les investigan sus antecedentes genéticos, se descarta que padezcan enfermedades de transmisión sexual y luego las muestras se guardan en refrigeración. Seis meses después (período de ventana), vuelven a practicarse exámenes a las muestras para descartar cualquier anomalía.
Cuando la pareja decide optar por esta alternativa, se busca que las características físicas del donante sean lo más parecidas a las de la pareja que desea tener niños. Las tasas de fertilidad con donador son bastante altas, porque generalmente las mujeres están sanas.
Anote
La función de los espermatozoides es brindar el material genético para el desarrollo del nuevo ser.
Por eso, los bebés que nacen a partir de inseminación artificial o in vitro (si son hombres), tienen la posibilidad de presentar los mismos problemas de reproducción que el padre.
Un dato curioso es que los niños producto de una inseminación artificial con donador llegan a parecerse muchísimo al papá que lo está cuidando.
Esto puede deberse al gran amor y atención que los pequeños reciben.
Las fertilizaciones con donador se manejan con discreción.
En cuanto a quiénes deben acudir al médico si tienen dudas respecto a su condición física, están las mujeres que menstrúan cada dos o tres meses.
También aquéllas que aún sin estar casadas tienen mucho dolor durante el flujo menstrual.
Los varones que padecieron orquitis o testículos no descendidos.
Por otra parte, si sumado al tratamiento médico existe un soporte psicológico, las tasas de embarazo aumentan.