Ya ve usted, hace apenas una semana había un frío del diablo y hoy hace un calor divino.
Todo parece indicar que el verano ya entró sin miedo. Pero no porque la Cervecería lo haya declarado “oficialmente inaugurado” -¡habrase visto!- hace un par de semanas, sino porque la temperatura lo dicta.
Es hora de probar suerte con el bikini o la calzoneta del año pasado.
Descubrirá si hay colgajos de más, colgajos menos; sabrá qué tanto funcionó el gimnasio o si la vida empieza a echarle en cara cuantos placeres le ha obsequiado.
Pero vamos a suponer que usted es piadoso y prefiere desdoblar el traje de cucurucho: llevará en andas al Altísimo, tan alto como pueda.
Si sus puntos acumulados en el año llegan al grado de Combo Super, no bastará una cargada de dos cuadras. Quizá deba reservar más turnos por procesión, sin uso de horquilla, en ayuno y cargando a su niño o a uno prestado.
Con eso de que se borran los pecados por medio del sacrificio, me pregunto si los travestis cargan, y si lo hacen, ¿a cuál imagen ofrendan su devoción?
Ha de ser difícil eso de codearse, en una procesión, con gente infiltrada. Pero no me refiero a los travestis, sino a la gente experta en poner rostro contrito cuando en realidad es criminal.
Muchos cucuruchos son los mismos que matan, acuchillan, patean señoras, insultan al árbitro en el Mateo Flores. Son los endemoniados de todo el año pero, por alguna extraña razón, prenden velas y besuquean los pies de la Imagen.
Antes
La solemnidad incluía no comer ni tocar carne durante toda la Semana Santa. Quienes se bañaban a diario, no deberían hacerlo el Viernes Santo pues podrían convertirse en pescados”. Era prohibido reírse en voz alta, jugar pelota y escuchar rock. Al parecer, todo ha cambiado. Hoy día la Semana Santa no es tan Santa y el verano es más caliente por el efecto de invernadero.
Anécdota
Hace no mucho, tenía yo 20 años, una novia y era muy complaciente. A esa edad es fácil que la novia lo convenza a uno de que cargue con su mamá. Decidimos irnos los tres a la playa. No es aconsejable hacer eso. Nunca. Menos para la Semana Santa. La señora no dio problema, mencionarlo es solamente parte de este recuerdo que sugiere una advertencia: Travel Advisory: Turista nacional o extranjero: cuidado con esos tipos que andan en moto de playa, que las alquilan a no sé cuanto la vuelta, porque corren rápidamente por la orilla sin importarles nada que haya niños, pelotas o… novios besándose.
Volviendo a la anécdota, lo triste fue ver que cuando ya no había lugar en los hoteles, la gente levantó casas de plástico a la orilla de la playa. Los ladrones se metían a ellas durante la madrugada.
De día, las discos rodantes tronaban, chillaban como animales sufriendo un holocausto marino asfixiante elevado al cubo. Así de exagerado era el asunto. Era como si ya existieran las vacas locas por entonces.
Pero total, si a usted eso le encanta, vaya.
Están locos
La culpa de que para los veranos haya más delincuencia, más muertos y heridos, queridos compatriotas, sigue siendo del gobierno maleducado e inculto, porque no rediseña sus estructuras educativas para seres humanos civilizados.
Para esta Navidad, deseamos que los chicleros vendan mucho, que los lustradores ganen mucho dinero y que los niños coman bastantes algodones rosados. Como el deseo es sincero, qué más da externarlo por Navidad o por Semana Santa.