Vida

Verdades sin edad

La educación sexual debe ser clara, oportuna y libre de prejuicios, vergüenza o eufemismos

Las historias de abejas y flores o de cigüeñas que traen bebés sólo son, en la actualidad, un buen ejemplo de la vergüenza con la cual se intentaba explicar el tema de la sexualidad a los niños, en otro tiempo.

Sin embago, con el auge de los medios de información, los niños reciben un bombardeo de datos a una edad temprana, el cual, a menudo deben interpretar por su cuenta. De ahí, la interrogante de muchos padres sobre cómo y cuándo tratar el tema de la sexualidad con sus hijos.

Un error usual es delegar el tema de la sexualidad a la fuente educativa, y después esperan que sean los niños quienes den el primer paso.

Esta es una manera equivocada de proceder, porque se promueve el tabú de que el sexo sea malo, explica la psicóloga María del Pilar Biba, quien añade que no hay que confundir sexualidad con sexo.

?Hay que aprender, primero, que la sexualidad es parte integral del ser humano, y abarca muchas más cosas que el acto en sí, tales como las relaciones con el sexo opuesto, identidad, protección?, explica la experta.

Por lo tanto, son los padres quienes deben de encargarse, antes que nadie, de enseñar a los hijos desde muy temprano que todos tenemos una sexualidad que nos identifica y que esto es normal.

?En la vida hemos aprendido sobre el tema de la sexualidad de una forma no dirigida, y el padre de familia tiene que saber que sus hijos, al crecer, van a tener nuevos intereses, las hijas se van a fijar en los chicos y viceversa, lo cual da las pautas para que el papá y la mamá sepan que van a haber cambios, que tienen que estar preparados y que lo acepten como algo normal como desarrollar una personalidad?, explica el doctor Oscar de la Mora, quien ha escrito varios libros sobre el tema.

Más vale temprano que nunca

Ante la interrogante de cuándo es el momento adecuado para enfrentar el tema, la respuesta es bien sencilla: siempre. Existen ciertas ideas, también erróneas de que el padre de familia debe esperar determinado ?momento? en el cual, de manera seria, recurre a una reunión con el hijo y soltarle, de un solo tirón, toda la información sobre sexualidad que conozca.

No hay una edad específica en la cual hablarle de sexualidad a los hijos, esto debe ser un proceso gradual, y no hay que buscar un evento o fecha, sino que deben de darse conversaciones amigables, periódicas y sin darle excesiva importancia o ceremonia, para que el niño o la niña asuman el proceso como algo natural, explica Biba.

Por ejemplo, una ocasión puede ser cuando en una película se menciona alguna palabra, por ejemplo, ?embarazo?, cabe preguntarle si él conoce esa palabra y explicarle qué es. Lo erróneo sería ignorar el tema, o peor aún, regañar al hijo si acaso hiciera él la pregunta. Reprimir es lo peor, pues buscará las respuestas entre sus amigos u otras fuentes que pueden darle una educación no adecuada.

Aparentes peligros

Ante la presión de amigos, la TV, el Internet, libros, cine y otros factores que pueden no estar en las manos de los padres de familia, es importante crear una actitud sana hacia el sexo, lo cual no permitirá que el joven se ?desvíe? de su formación y sus valores.

Cuando falta comunicación y apoyo en el seno familiar, los pequeños acuden a los siguientes agentes socializadores, como son el colegio, las amistades, y los medios audiovisuales.

Si no se fomentan valores, ni se ha tenido una actitud de apertura en lo referente a la formación sexual, la competencia entre lo que usted le diga y lo visto en TV o lo que le ?comentó? un amigo, será mucho más dura. Para evitar discusiones o distorsiones, en las cuales salen ganando los agentes externos, lo mejor es hablar con su hijo o su hija desde muy temprana edad, llamando a las partes del cuerpo por su nombre y no con eufemismos.

Temas paralelos

En una época en que lamentablemente la pederastía y la prostitución de menores suenan más en las noticias, es bueno que los hijos estén informados para que sepan discernir entre la verdad y la mentira de potenciales agresores, para que siempre pueda decir no o saber cuándo pedir auxilio.

Además, se dan otras interrogantes respecto a situaciones o conceptos directamente relacionados con la sexualidad. Ello a menudo toma por sorpresa a los padres, como por ejemplo la masturbación. Desde los 10 años aproximadamente, a los niños les entra la curiosidad de tocarse los genitales, lo cual les dará una sensación de placer.

Esto es totalmente normal, aunque las religiones lo prohíben. Sin embargo, cabe hacer reflexionar al adolescente sobre el verdadero sentido y función de sus partes genitales.

¿De dónde vengo? es la pregunta del millón que puede surgir en la infancia temprana, y como se mencionó anteriormente, se debe responder con la verdad.

Una manera correcta de explicar el acto sexual es decirle al niño o a la niña que el padre y la madre expresan su amor de esta manera, que se dan ciertos procesos biológicos y que nueve meses más tarde nace el niño.

Menstruación: A la niña hay que hacerle ver que en algún momento de su vida empezará a tener su período mestrual, y que es algo normal e inicio de su buena salud. Hay que prepararla mucho antes de que ocurra para evitar pánico.

Homosexualidad: Surgirá la duda en sus hijos de por qué existen ciertas personas que se enamoran del mismo sexo. La clave radica en explicarles que estas personas piensan de una manera diferente, y que la relación hombre-mujer es lo socialmente aceptado.

Obsesión con la imagen: Las adolescentes son bombardeadas constantemente con estereotipos e ideales que deben conseguir, sobretodo mediante la publicidad, y de los cuales el tamaño del busto se convierte en una obsesión.

El doctor De la Mora recomienda explicarle a la chica que, en otros tiempos, su papá y su mamá se gustaron tal y como eran, previo a la existencia del boom del ?agrandamiento de senos?.

Sexo y amor: Cuando ya hay un novio o novia, hay que hablar claramente al hijo de la responsabilidad que implica tener relaciones sexuales, incluyendo un posible embarazo o bien las enfermedades de transmisión sexual.

Embarazo no deseado: Aunque es difícil para el padre de familia conocer que su hija o la novia de su hijo ha quedado embarazada, pese a las advertencias, es importante no renegar de una manera negativa.

Hay que hacerle ver al joven que esto fue la consecuencia de haberse precipitado, de no haber seguido los consejos, y que a partir de entonces deberá asumir una responsabilidad.

Fuentes consultadas

Dr. Oscar de la Mora, Tel.: 2251-2255. Psicóloga María del Pilar Biba, Tel.: 2338-7799.

Reglas para hablar de sexo

Natural y bueno

El tema debe ser tratado muchas veces a lo largo de la vida.

Referirse por su nombre y con naturalidad a los órganos sexuales, para dar cualquier explicación a una pregunta: pene, vagina, vulva, ano, etc.

Aprovechar situaciones planteadas en cine o la TV para preguntar al niño o joven qué sabe acerca de temas como el amor de pareja, el abuso sexual de menores o las enfermedades de transmisión sexual.

La religión no tiene porqué reñir con la discusión abierta, sincera y clara de los temas sexuales. En todo caso, los valores aportan una mayor dimensión al aprendizaje.

Tanto en las niñas como en los niños hay que tomar en cuenta que se les debe advertir que nadie, absolutamente nadie, debe tocar su cuerpo, bajo ninguna circunstancia.

No se puede generalizar respuestas para la gran variedad de preguntas que debe surgir, sin embargo un criterio debe prevalecer: la verdad.

En el caso de adolescentes, conviene conseguirles libros que expliquen la temática del amor y la sexualidad, el embarazo y el funcionamiento de los órganos sexuales. Asimismo una conversación con el médico de confianza, en presencia de los padres, puede ayudar a disipar cualquier duda.

Todo padre o madre debe saberlo:

Los cinco pilares

Cinco conceptos clave:

Comunicación: Nunca se debe evadir preguntas, ni cambiar de tema, ni regañar o desmotive al niño a plantear sus dudas.

Confianza: Es indispensable entablar contacto constante para que el niño o joven comente espontáneamente sus dudas. Si esto se descuida, el chico se siente carente de apoyo, culpable, o ignorado.

No subestimar: Tratar de explicar un proceso natural del ser humano como la penetración genital, por ejemplo, con términos ?adornados? es nocivo . Aunque tampoco se trata de utilizar palabras soeces o ser excesivamente descriptivo, hay que perderle el miedo a la verdad.

No esperar el ?momento?: ?Cada oportunidad que tengamos es idónea para inculcar valores sexuales en nuestros hijos?, expresa la psicóloga Biba.

No inculcar tabúes: Asociar todo lo que tenga que ver con sexo y sexualidad a algo ?malo?, ?cochino?, ?maligno? o ?secreto? es fomentar un ser reprimido, amargado y probablemente alejado.

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