Josemaría Escrivá de Balaguer convirtió su propia vida de todos los días en un conmovedor peregrinaje hacia Dios.
Así quedará perennizado ya para siempre su nombre en la tierra con elogios y veneraciones sin fin.
Guías espirituales como el beato Josemaría hubo pocos. Depositario de la colectiva conciencia religiosa, risueño siempre, hablándonos de la eternidad, donde el tiempo no existe y sólo existe el amor. Una de sus oraciones dice: ?Haz que yo sepa convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y el amor?.
El sacerdote Josemaría ha sabido hacer la calle en la celda en medio del mundo para tantos seres entregados a Dios, cuya fe y vocación ?en la calle? junto a sus prójimos, a sus propias familias, y a sus puestos de trabajo, ?en medio del mundo?, tienen el mismo espíritu como el de los frailes y monjas del pasado, que mantenían su contacto con Dios y su incondicionada entrega a la voluntad del Señor en sus claustros.
La fundación del padre Josemaría cuenta ya con más de 80 mil miembros en los cinco continentes, de 80 nacionalidades, en plena unión al Papa en su veneración de Jesucristo y al tener la más completa unificación con la Virgen María.
El padre Josemaría entregó santamente su alma a Dios, el 26 de junio de 1975 en Roma, en su habitación de trabajo.
Su cuerpo reposa en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, viale Bruno Buozzi 75 de Roma.
Sus hijas y sus hijos e incontables personas le visitan en aquella iglesia prelaticia. Su causa de canonización fue introducida en Roma el 19 de febrero de 1981.
El Santo Padre Juan Pablo II declaró el 9 de abril de 1990 la heroicidad de su fe y el 6 de julio de 1991 decretó el carácter milagroso de una curación atribuida a su intercesión.
Se ruega a quienes obtengan gracias por intercesión del beato Josemaría Escrivá de Balaguer, que las comuniquen a la vicepostulación del Opus Dei en Guatemala, 5a. avenida 4-20 zona 14, Apartado Postal 111 – A. Guatemala C. A.
?Puedes encontrar a Dios en el trabajo cotidiano?, decía el padre Josemaría Escrivá. Es preciso aprender a orar para que toda vida pastoral realizada en nosotros por el Espíritu Santo se abra. También decía ?a Jesús siempre se va y se vuelve por María?.