La grosería no es un género literario, no tiene gracia. La violencia de la calle es superada por la televisión en casa. Y todo lo de la televisión se ha imitado mucho.
No hay géneros fáciles en la literatura. Es difícil hacer que el caos resulte coherente. Con los buenos sentimientos sólo se hace mala literatura. El absurdo de la vida de autores que lo cultivan puede ser positivo y también negativo. El caos de la coherencia es lo más difícil de convertir en arte. Diálogos constantemente divertidos, el humor, alegremente chistoso, tienen éxito; pero hay también chistosos tristes, y sería largo citar estos ejemplos, y lo hago por apremios de tiempo y espacio. De ahí que nadie debe darse por lastimado ni ofendido por mi silencio.
Lo clásico no es lo aburrido, lo viejo y lo antiguo, sino lo que por calidad y vigencia supera tiempos y circunstancias y se queda.
?Don Mendo? es una obra clásica del teatro español y es la victoria de su autor, Muñoz Seca, sobre su tiempo. Pedro Muñoz Seca, junto a García Alvarez, Pérez Fernández, Antonio Paso y Joaquín Abati, forman la generación que Alfonso Paso, años después, llamaría ?generación simpática del 98?, una generación que ampara a Wenceslao, Jardiel, Neville, Tono, Mihura, López Rubio y otros talentos contemporáneos o recién enterrados.
?La venganza de don Mendo? es una caricatura de tragedia, escrita en versos bisílabos, trisílabos, octosílabos, decasílabos, endacasílabos y dodecasílabos, total dos mil seiscientos cuarenta y siete versos constantemente divertidos. Un drama con sus desdichas, sus juramentos de honor, su venganza rotunda y sus peripecias desde el ritmo perfecto de los versos.
El texto de ?Don Mendo? es el resultado de un esfuerzo desmitificador de los epígonos románticos. Al desmitificar a alguien o algo es fácil convertir una tragedia redonda en una parodia trágica.
Hay que usar los tintes negros al criticar las ideas políticas, para hacerlas visibles. No hay que escatimar la burla para poner a algún personaje en su sitio. Cada autor aporta consigo una originalidad suya, una manera peculiar de ?dibujar? los tipos involucrados en la cuestión política, pero no por razones interesadas sino por su propia manera de ?mirar?.
Muñoz Seca hace hablar a su don Mendo y no hay quién lo pare después de haber cumplido 90 años de edad. Así también se manifiestan sobre los escenarios los ?héroes? de otros autores clásicos que no han envejecido gracias a los diálogos, puesto que el público evoluciona poco y lo que conmovió a los abuelos sigue conmoviendo a los nietos. Todos tenemos los mismos defectos a la larga, como los tuvo el Tenorio, o Cervantes con ?El Quijote?, respecto de las novelas de caballería. La gracia, lo grotesco, lo esperpéntico, la ironía, es género especial, eficaz y, además, alegre.