Si alguno de ellos me citaba a su habitación del hotel, me acompañaban por lo menos cinco de mis coalumnos ?para que yo no corriera peligro…?
Una de estas entrevistas fue con Miguel Mihura, quien ha sido el iniciador del teatro del absurdo mucho antes de que Ionesco, Becket y Adomor concibieran sus primeras comedias de este género nuevo.
Miguel Mihura había compuesto ?Tres sombreros de copa? ya en 1932, pero desafortunadamente no pudo estrenar esta comedia hasta 20 años más tarde, razón por la que no se le ha dado reconocimiento internacional como iniciador del teatro del absurdo. Mientras tanto, ?Tres sombreros de copa? se ha representado en 17 idiomas.
Mihura me dijo en esa entrevista ?de una entrevistadora y sus cinco guardaespaldas? que aunque no ha contraído matrimonio oficialmente nunca, lo ha hecho extraoficialmente unas doce veces. Según él, muy pocos nacen con vocación para casados, pero a pesar de esto cree que los hombres deben casarse principalmente para tener hijos, ?porque estos animan y acompañan la vejez?.
Hablando de las influencias, le he preguntado si Kafka le había influido. ?De esto nada?, respondió, ?ni lo he leído, me parece un tipo aburridísimo. Quizás haya una coincidencia dentro de mi teatro con Marcel Achar y Marcel Pagnol?. ¿Cómo compara uste la tragedia con una comedia, le pregunté. ?Teniendo una buena tragedia y una buena comedia, yo prefiero la comedia?, respondió. ¿Cuáles son los mecanismos de la risa? ?La risa no está etiquetada. Yo defiendo el teatro cómico, el humor. Las dos comedias que me han dado más dinero, más éxito y más prestigio son ?Maribel y la extraña familia? y ?Ninette y un señor de Murcia??.
?En ?Maribel? partí de un hecho autobiográfico, porque en mis comedias existe siempre un poco de autobiografía. Un día llevé a una golfita a mi piso y ella me preguntó si vivía solo. Le mentí que vivía con mi tía , y de esta frase salió ?Maribel y su extraña familia??.
Volví a encontrar a Mihura cuando él ya estaba jubilado, y le había pasado la edad de casarse. Me dijo que estaba muy solo ?puesto que a cierta edad es bonito tener hijos que te animan?. ?Yo no tengo ni siquiera sobrinos?, añadió, ?pero no me encuentro solo del todo, por la vida interior muy intensa que tengo, pero estoy desamparado?.
Miguel Mihura estaba a punto de casarse al final de su vida con una viuda con dos hijas, pero él se propuso que se quedaran -después de casados- ella en su casa y él en la suya. La señora no aceptó estas condiciones y el autor del ?teatro del absurdo? ha seguido viviendo con un hermano, tres años mayor que él, que tampoco se casó.
Con la muerte de ellos se extinguió el apellido de los Mihura, tantas veces publicado por la ?Coderniz? y que se ha hecho inmortal en el nuevo teatro español, el de Neville, Jardiel Poncela y López Rubio, un teatro cómico, positivo, con sorpresas que provocan las risas por esas cosas inesperadas que suceden y las que por eso mismo tienen un efecto cómico sobre el público, siendo un resorte de la risa. Pero para todo y también para este tipo de teatro se necesita inspiración y como dijo Mihura: ?Hay también público que queda sorprendido y no le gusta?.