Sacatepéquez

Jóvenes murieron porque fueron a ver cómo caía la lava

Las historias de drama producto de la tragedia por la erupción del Volcán de Fuego tienen distintos matices. En la improvisada morgue de San Juan Alontenango, Feliciana Vásquez narra cómo uno de sus sobrinos se dirigió hacia el puente Las Lajas a observar la lava del volcán, pero ya no volvió.

Por Víctor Chamalé y Renato Melgar

Muchas personas se pusieron en riesgo al grabar videos de la erupción del volcán. (Foto Prensa Libre: Cortesía)
Muchas personas se pusieron en riesgo al grabar videos de la erupción del volcán. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

“Estábamos en la casa platicando cuando el joven dijo que iba a ir al puente con otros amigo a ver cómo descendía la lava. Le dijimos que tuviera cuidado y que no fuera a hacer nada peligroso (llora)… No podíamos creer cuando supimos que varios se habían muerto, costó que nos confirmaran la muerte de mi sobrino, es triste, pero son cosas que solo Dios permite”, afirmó.

Similar situación le pasó a Wilson Simón, según su padre Ignacio Simón, quien narró que su hijo también murió en el puente Las Lajas cuando veía cómo caía material volcánico y ya no pudo escapar a tiempo.

“Me duele mucho perder a mi hijo de esa forma. Yo no sabía que había salido ni lo que le había pasado hasta que llegó un vecino a avisarme”, afirma.

La situación para la familia de Gómez Rivas es muy dura, ya que en la erupción del Volcán del Fuego murió uno de los hijos, Nery Gómez de 17 años, mientras que Melvin Randolfo, 19, está desaparecido. Ambos también habían ido al trágico puente a ver la lava.

Óscar Rubén Gómez, padre, refirió que viven en el caserío El Porvenir, y que Nery estudiaba y que decidió ir a ver cómo bajaba el material volcánico y fue cuando murió. Aunque Melvin, oficialmente está desaparecido, Óscar Rubén ya lo da por muerto. 

“Es duro perder a dos de mis cuatro hijos. Le pido a Dios que puedan encontrar a todos los que han muertos ya que causa dolor no sólo que mueran sino que no aparezcan”, expuso Gómez.

Demetrio Cárdenas, de 71 años, no tiene a dónde ir. Permanece en un albergue en San Juan Alotenango. (Foto Prensa Libre: Renato Melgar)
Demetrio Cárdenas, de 71 años, no tiene a dónde ir. Permanece en un albergue en San Juan Alotenango. (Foto Prensa Libre: Renato Melgar)

Ruth Rivas, vive en el Caserío el Porvenir, San Juan Alotenango. El lunes pasado enterró a uno de sus hijos. Otro se está desaparecido.

Relató que ambos grababan videos en el mismo puente cuando descendió la nube con material piroplástico.

Los cuerpos de socorro rescataron el cadáver de Nery Otoniel Gómez Rivas, pero el hermano está desaparecido.

“Dicen que los vieron en el barranco tomando video cuando paso la tragedia no sé si él  también está incluido entre los que están enterrados o no sé dónde esté. Quiero que lo localicen —al que está desaparecido— no importa cómo esté”, dice Rivas, con mucho dolor.

En San Juan Alontenango permanecen muchos albergados. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)
En San Juan Alontenango permanecen muchos albergados. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)

Añade: “Es triste porque ya enterré a uno, mi esperanza es que esté vivo, no quiero que esté muerto”.

Otro de los casos es el de Demetrio Cárdenas, de 71 años, quien afirmó que desde hace ocho años recolecta latas en Antigua Guatemala, pero el domingo último ya no pudo regresar a su lugar de origen en San Miguel Los Lotes por la tragedia.

Tiene familiares desaparecidos. “Tengo sobrinos y primos desaparecidos, no sé si están vivos o muerto”, menciona con tristeza y a la vez angustia, porque no sabe ahora dónde vivirá.

Desconsuelo

Un panorama similar se vive en la morgue improvisada de Escuintla, donde el llanto, dolor y desconsuelo se refleja en el rostro de las personas que esperan que les entreguen el cuerpo de sus familiares.

Don Pedro Utz llora con desconsuelo al recordar el domingo último, cuando por última vez se comunicó con sus hijos, quienes vivían en San Miguel Los Lotes, de la aldea El Rodeo, que quedó sepultada bajo las cenizas y arena del Volcán de Fuego.

"Me quedé solo, mis cinco hijos murieron. Es lamentable, no sé qué voy hacer", expresó.

Varias personas esperan que les entreguen el cuerpo de sus familiares en la morgue provisional de San Juan Alotenango, Sacatepéquez. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)
Varias personas esperan que les entreguen el cuerpo de sus familiares en la morgue provisional de San Juan Alotenango, Sacatepéquez. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)

Devastada

San Miguel Los Lotes, la cual tenía más de 22 años de existir, quedó devastada el domingo último, pues una correntada de flujo piroclástico, en la que había ceniza volcánica, residuos de lava y rocas, cayó en un complejo de viviendas de ese lugar, lo que provocó la muerte de varias personas y dejó heridos, además de daños en hogares y carreteras.

La situación ocurrió después de la explosión del Volcán de Fuego. La estructura geológica se ubica entre los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango. Tras el estallido, columnas de ceniza volcánica se elevaron a una altura de 10 mil metros sobre el nivel del mar, según un reporte de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Cerca de la referida comunidad, en la Ruta Nacional 14, un grupo de personas, además de autoridades de la Conred, vieron la nube ardiente que bloqueó el paso en esa carretera.

Varias personas tomaron sus teléfonos celulares para grabar en video el descenso de la nube de humo, pese a las recomendaciones de las autoridades.

Contenido relacionado

>Ubicación del Volcán de Fuego y las comunidades que arrasó (Interactivo)

>Niño dona todo lo que había vendido para los damnificados por erupción del Volcán de Fuego

>Los hermanitos Ajcón murieron en la misma habitación y cama