Sololá

Con millonario proyecto pretenden salvar el Lago de Atitlán

El Lago de Atitlán, uno de los recursos hídricos más importantes de Guatemala, podría ya no figurar como uno de los más bellos del mundo, debido a la contaminación.

Por César Pérez Marroquín

Lago de Atitlán es un referente para el turismo, pero su paisaje se deteriora debido a la contaminación. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)
Lago de Atitlán es un referente para el turismo, pero su paisaje se deteriora debido a la contaminación. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

Más de 1.6 millones de metros cúbicos de aguas servidas llegan cada año al Lago, considerado la fuente de agua dulce más importante de Centroamérica y uno de los referentes para el turismo de la región.

Con esos niveles de contaminación, el futuro no es muy prometedor para ese manto acuífero, en el que desde el 2009 florecen cianobacterias que se alimentan del fósforo y nitrógeno que producen las aguas provenientes de los servicios sanitarios y pilas de los 15 municipios de la cuenca.

Expertos aseguran que aún es tiempo de hacer algo para salvar ese manto acuífero, pero ven con preocupación porque el tiempo se agota.

Video publicado en el 2016 por Bajo Cero Films

La Asociación Amigos del Lago, en coordinación con universidades nacionales y extranjeras, propone un ambicioso proyecto de colectores para detener el ingreso de contaminantes.

La iniciativa consiste en introducir, a 40 metros de profundidad, una tubería que rodee el Lago y capte las aguas contaminadas para transportarlas a la parte sur, en las faldas del volcán Atitlán, donde serían saneadas en una planta de tratamiento y luego vendidas para el riego de cultivos, como caña de azúcar.

El objetivo es hacer que el proyecto sea autosostenible, por lo que se tiene prevista la construcción de pequeñas hidroeléctricas que generen la energía suficiente para bombear el agua fuera del Lago. El excedente sería vendido.

Detalles del proyecto, que debería de ejecutarse antes del 2020. (Infografía Prensa Libre: Esteban Arreola)
Detalles del proyecto, que debería de ejecutarse antes del 2020. (Infografía Prensa Libre: Esteban Arreola)

Además, se requiere de la participación de las municipalidades circundantes, pues para que  la iniciativa  tenga el impacto deseado, los sistemas de alcantarillado de los municipios deben estar capacitados para separar las aguas servidas de las pluviales.

El problema para poner en marcha este proyecto, que debería de ser implementado antes del 2020, es el financiamiento, ya que se requieren US$86 millones —unos Q631 millones—. Por eso, el 26 octubre próximo, expertos nacionales e internacionales se reunirán en la capital para validarlo y entregarlo al Gobierno, para que este gestione el financiamiento.

Chesley Smith, presidente de la Asociación Amigos del Lago, dijo que se debe actuar de manera urgente, por lo que espera que el Estado vea con buenos ojos el proyecto y lo ponga en marcha.

Añadió que si en cinco años no se hace algo por el Lago de Atitlán, las consecuencias serán catastróficas, pues sus aguas son afectadas por cinco especies de cianobacterias, que podría convertirse en tóxicas y afectar la salud de más de 350 mil personas que dependen de los recursos del referido manto acuífero.

Alternativa

Según la Asociación Amigos del Lago de Atitlán, en principio se pensó que la instalación de plantas de tratamiento en los municipios de la cuenca era la solución para frenar la contaminación; sin embargo, ya no lo ven factible, pues para atender ese problema se necesitarían más de 67 plantas con altos costos de mantenimiento.

La implementación del proyecto genera dudas a algunos alcaldes, principalmente por el tema financiero, pues cada comuna deberá invertir en la tecnificación de sus sistemas de drenajes.

Mauricio Méndez, alcalde de San Pedro La Laguna, comentó que a pesar de que el proyecto ha sido socializado no hay claridad en cuanto al tema financiero.

Refirió que si la iniciativa fuera sostenible y solucionara los problemas de contaminación sería conveniente unir esfuerzos entre autoridades para gestionar los fondos necesarios.

Comentó que deberían integrar una mesa técnica para conocer los detalles del proyecto, pues cada municipio tiene características y necesidades diferentes.

Alfonso Alonzo, viceministro de Ambiente, señaló que el proyecto es impulsado desde hace varios años, pero que no ha contado con aceptación de las comunidades, aunque reconoce que cualquier iniciativa en beneficio de los recursos naturales es importante.

Añadió que la postura de esa cartera es hacer cumplir la ley, que establece que todas las municipalidades del país deben contar con plantas de tratamiento de aguas servidas a partir del 2019.

“El problema del Lago de Atitlán es serio, porque es el segundo más contaminado del país, después del de Amatitlán. Las plantas de tratamiento deberían de ir solucionando el problema”, comentó Alonzo.

“Si el proyecto es transparente, si cuenta con las disposiciones legales y si resuelve el problema de que las aguas residuales ya no lleguen al Lago por supuesto que lo adoptaremos, pero si no, seguirá estancado”, refirió.

Sin capacidad financiera

Claudia García, analista económica de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, señaló que los ingresos del Estados son insuficientes para la cantidad de necesidades que hay en el país, por lo que considera que Guatemala no está en la capacidad de adquirir un préstamo para financiar el proyecto de colectores para el Lago de Atitlán.

“Hay capacidad para mayor endeudamiento, pero debido al mal manejo de los fondos, este sería un mal momento”, refirió.

García agregó que si el proyecto tiene buen sustento y debido a su importancia ambiental, el Estado debe evaluar si se tiene la capacidad de financiarlo.

Sin embargo, explicó que la forma más práctica para adquirir los fondos es a través de un crédito, pues la disposición de países donantes es incierta, debido a que la ejecución de los proyectos es lenta y en oportunidades los fondos se pierden.

Las aguas servidas de al menos 15 municipios llegan al Lago de Atitlán, en Sololá.  (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)
Las aguas servidas de al menos 15 municipios llegan al Lago de Atitlán, en Sololá. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

Sin bolsas plásticas

Los daños causados al Lago de Atitlán impulsan a grupos de vecinos y entidades a organizar campañas de concienciación para educar e informar a la población sobre la importancia que tiene para todos salvar ese recurso natural.

En cakchiquel, tzutujil y español las autoridades municipales de San Pedro La Laguna, San Lucas Tolimán, Panajachel y Sololá impulsan la campaña para no usar bolsas plásticas, duroport ni pajillas. También se implementa el programa Yo Soy Limpio, Puro Utz.

Residentes de San Pedro La Laguna aseguran implementar sistemas de cultivo responsable, con énfasis en el uso adecuado de productos químicos como fungicidas e insecticidas, para resguardar los suelos.

También en San Pedro La Laguna, los propietarios de hoteles y comercios están obligados a construir plantas para el tratamiento de aguas servidas y tener un manejo adecuado de la basura.

El Grupo Intereses Ecológicos del Lago Atitlán busca reforestar zonas en 10 municipios de la cuenca, y el Comité de Tuleros contribuye para la siembra de tul, una especie acuática que sirve de filtro natural.

El tul posee propiedades que sirven para disminuir la contaminación del Lago, pues oxigena al manto acuífero y es hábitat de varias especies acuáticas.