Revista D

El ingeniero verde 

Es el primer guatemalteco que recibe la prestigiosa Beca Gates Cambridge, que tiene el respaldo de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Por Roberto Villalobos Viato

Por su alto rendimiento académico, aptitudes, aspiraciones, liderazgo y compromiso para mejorar la vida de otros, la Universidad de Cambridge, de Inglaterra, le otorgó una beca completa a Alejandro Rivera Rivera, de 26 años, un entusiasta ingeniero civil Magna Cum Laude de la Universidad de Brown, Estados Unidos, donde también fue becado.

Esta bolsa de estudio, que lleva el nombre Beca Gates Cambridge, que patrocina la Fundación Bill y Melinda Gates, es la primera que se brinda a un guatemalteco. “Aplicaron más de tres mil 500 personas en todo el mundo y solo dieron 55 plazas, por eso es un honor que se hayan fijado en mí”, dice Rivera. “También es una gran responsabilidad”, agrega.

Rivera Rivera (Mixco, Guatemala, 26 de diciembre de 1988), estudiará una maestría en Ingeniería para un Desarrollo Sostenible, a partir de octubre de este año.

Precisamente ese es el campo que le entusiasma y en el que ha desarrollado su corta pero ya destacada vida profesional.

Desde agosto del 2012 trabaja en la firma de arquitectura Studio Domus; es el coordinador del área de Ingeniería y Sostenibilidad. Tiene, además, la acreditación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), una certificación para el levantamiento de edificios sostenibles creado por el Consejo de la Construcción de Estados Unidos.

¿Cuáles son sus planes luego de cursar sus estudios de posgrado?

Regresar a Guatemala y ayudar al país a través de mis conocimientos.

¿Cómo?

Quiero formar una empresa que brinde los servicios de sostenibilidad en la industria de la construcción. Además, me gustaría participar como consultor técnico para planes de desarrollo, pues he visto potencial para hacer cambios significativos, de alto impacto. Un ejemplo es la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (Ices), del Banco Interamericano de Desarrollo, en la que Quetzaltenango es una de las 50 ciudades participantes. Ese programa provee asistencia técnica para apoyar a ciudades intermedias de América Latina y el Caribe en la mejora de su sostenibilidad ambiental, urbana y fiscal.

¿Cómo evalúa a la Ciudad de Guatemala en el tema de sostenibilidad?

Entre los tópicos más preocupantes están el transporte y el agua, los cuales hay que tratar con urgencia pues afecta la calidad de vida y la productividad.

¿Cree que hay esfuerzos serios para resolver esos problemas?

No. Por eso hay que crear un programa estructurado de transporte público, para que sea seguro y eficiente. Las arterias de la capital están colapsadas y ya no sirve construir un carril por acá o un paso a desnivel por allá. Los fondos de los guatemaltecos hay que utilizarlos de forma seria y adecuada.

¿Y el tema del agua?

Hay un descontrol que asusta. Fíjese que en los edificios nuevos que hay en la capital, ninguno tiene agua distribuida por Empagua y, en cambio, todos perforan sus propios pozos y toman agua del manto friático. Además, no hay nada que regule la cantidad de agua que se puede extraer ni tampoco se conoce cuántos pozos privados hay. En fin, son inexistentes los datos que indiquen a qué velocidad nos estamos acabando el agua. Pronto veremos problemas serios.

¿Cree que las autoridades ediles están preocupadas por estos temas?

Hay algunas iniciativas por parte de un sector, pero todo se queda en el papel. Hace falta compromiso.

¿Qué tan verdes son las construcciones nuevas en Guatemala?

Las oficinas en las que estamos —Studio Domus— tienen certificación LEED, que se ha convertido en uno de los sellos más respetados y utilizados a nivel mundial en el campo de la construcción sostenible. Esto lo quisiera ver replicado en muchas partes.

¿Hay más proyectos de ese tipo en nuestro país?

Sí, hay 11, de los cuales he sido consultor en seis de ellos, incluyendo las oficinas de Beirsdorf Nivea, Multi Inversiones y Spectrum.

¿Qué factores se evalúan para obtener esa certificación?

Ubicación, uso del agua —reducción en el consumo, sanitarios eficientes, captación de agua pluvial y reutilización de la misma, tratamiento de aguas negras y grises—, energía y atmósfera —de dónde viene la energía y cuánto se emplea, uso eficiente de luminarias y equipos—, materiales y recursos —que se promueva el uso de materiales sostenibles y renovables, por ejemplo—, y calidad ambiental interior, que es lo más desatendido en nuestro país. Esto se refiere a proveer ambientes más saludables, con suficiente ventilación, vistas al exterior, iluminación natural e instalación de acabados bajos en compuestos orgánicos volátiles.

¿Estas prácticas verdes aún empiezan aquí?

Sí, pero hay un enorme potencial. El mercado se interesa cada vez más.

¿Cuál es el gancho para incentivar a los clientes a ser verdes?

El ahorro en los costos de operación. También el sentirse bien de que las decisiones que uno toma contribuyen a no dañar el ambiente.

Pese a que los costos de operación bajan, aún se tiene la percepción de que las construcciones sostenibles son solo para grandes inmuebles o para residencias de gente adinerada. ¿Esto es cierto?

Las tecnologías están bajando de precio, por lo que cada vez son más accesibles. Sin embargo, en países como el nuestro hay que pensar primero en reducir la cantidad de energía empleada en los hogares, sustituyendo las bombillas incandescentes —las clásicas— por las ahorradoras, o bien, adquirir equipos y electrodomésticos más eficientes.

¿Qué más se puede hacer en casa?

Cosas simples como reciclar, reducir el consumo de agua —comprar aireadores para grifería, por ejemplo— o emplear bolsas de tela para meter los productos del supermercado. Las pequeñas decisiones que uno toma, a gran escala, se vuelven importantes. Esto, por su puesto, debe ir acompañado de buenas acciones de las autoridades gubernamentales, pues de nada sirve separar bien la basura si al final todo lo mezclan en el basurero municipal.

¿De qué trata la Red Guatemalteca de Ciudades Sustentables, a la cual también le dedica tiempo?

Es una asociación que cofundé con el economista Rudy Herrera Mármol, también guatemalteco. Oficialmente está activa desde enero de este año y se encuentra en Facebook como Ciudad de Guatemala Sustentable. Con esto se pretende crear una plataforma para informar, inspirar e incidir para construir una capital más justa, democrática y sustentable.

De momento, se hacen llamados a la población para reunirse todos los domingos, a las 10 am, en el Cantón Exposición de Cuatro Grados Norte. Desde ahí hacemos un recorrido a pie por la Avenida La Reforma para conocer la capital de forma distinta. Se aprovecha para dar a conocer distintas visiones de la ciudad, cómo la quisiéramos y qué obstáculos hay que vencer. Esto es gratuito.

En el mediano plazo se trabajará con el Índice de Progreso Social para estudiar indicadores sociales y medioambientales y, de esa forma, medir el bienestar y calidad de la vida de los habitantes de la capital.