Migrantes

Viajar con un coyote cuesta hasta Q60 mil

Las medidas de seguridad que Estados Unidos ha pedido a los países de Centroamérica para frenar el sueño americano, no han terminado con el negocio de los viajes facilitados por los coyotes, ya que en la actualidad las tarifas llegan hasta los Q60 mil, por una travesía de hasta 10 días.

Por Henry Estuardo Pocasangre

Los guatemaltecos migran principalmente del altiplano del país por falta de empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Los guatemaltecos migran principalmente del altiplano del país por falta de empleo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El Congreso aprobó el jueves pasado las reformas a la Ley de Migración, que penalizan con prisión de hasta ocho años por tráfico de personas.

“Los Zetas —grupos de narcotraficantes— se subieron al tren, bajaron a un grupo como de 15 patojos y se los llevaron”, relató Juan Barán, originario de Patzún, Chimaltenango, que en el 2008 viajó junto a su familia a EE. UU.

Contactó a un coyote y le entregó las escrituras de su única propiedad. Con ese dinero costeó los gastos del sueño, que terminó un mes después, cuando fue detenido en el desierto de Arizona.

Largo camino

  • Viajar con un coyote puede costar hasta Q60 mil; sin embargo, dan la posibilidad de tener hasta tres oportunidades por Q75 mil.
  • Los cambios aprobados el jueves pasado en el Congreso crean cinco delitos, entre ellos el tráfico de personas, con prisión de hasta 8 años.
  • También existe la iniciativa 4928, que dispone aprobar el Código Guatemalteco de Migración.
  • En 2014 fue aprobada la Política Pública Integral en Materia de Migración, creada por Conamigua y la participación de 52 instituciones estatales y privadas.
Antes de irse trabajaba de albañil. Cuando regresó, el coyote no le devolvió su casa; ahora alquila y trabaja de artesano.

“Nos agarraron en el desierto de Laredo. Éramos nueve personas y nos deportaron. Fue un fracaso para mí y mi familia”, narró Barán.

“Lo peor que recuerdo es que los Zetas estuvieron en el tren. Era de madrugada, subieron en Coatzacoalco, Veracruz, nos quitaron la ropa y dinero”, recordó Barán, al mismo tiempo que comentó que desea volver a intentarlo.

Los contactos

Como Francisco Arenales es conocido en EE. UU. un coyote que desde hace 15 años ha viajado. Cree que aunque haya más controles siempre hay lugares por donde pasar.

“El problema que existe son los Zetas. Si uno no tiene contacto con ellos es caso perdido y no hay oportunidad de entrar a Estados Unidos”, afirmó.

El viaje cuesta Q60 mil. Los supuestos miembros de los Zetas cobran entre US$3 mil 500 y US$5 mil por persona —unos Q25 mil y Q30 mil—. El coyote debe avisarle cuántas personas viajan y los nombres; de lo contrario, los reclutan o asesinan.

“Se llama a los Zetas y se les entrega a los indocumentados. Se los llevan a un lugar de seguridad, les dan uno o dos kilos de cocaína y los mandan a cruzar la frontera”, detalló Arenales.

Las rutas

Según el coyote, el grupo armado controla los pasos por Piedras Negras, Coahuila, Nuevo Laredo, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa y San Luis Potosí, en México.

“Donde está menos peligroso es Matamoros y Piedras Negras”, afirmó Arenales. “Se camina de noche, entre la una y las 6 horas. Se busca donde descansar. Por Piedras Negras caminan 26 horas, en Laredo, nueve horas”, dijo.

A los que viajan les dan instrucciones: no hablar, caminar juntos y no comprar, para no ser identificados como extranjeros.

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Las sorpresas

Julia González, coordinadora de la Mesa Nacional del Migrante, explicó que en entrevistas que hizo a coyotes en la frontera estableció que pagan a los empleados de las aduanas para poder pasar; sin embargo, la cuota no es dinero, sino en mujeres y niños.

En los pasos ciegos de EE. UU. y México, dos grupos pasan al mismo tiempo a cierta distancia, para que la patrulla no pueda con ambos.

“Sacrifican a un grupo, casi siempre el que ya pagó”, explicó.

La activista dijo que con el programa de la frontera sur han cambiado las rutas, hasta llegar a usar el mar por el océano Pacífico a las costas mexicanas.

“La migración no va a parar. Las causas que obligan a migrar han aumentado”, añadió González.