Política

El endeudamiento llega a nivel crítico 

Si se aprueba el presupuesto   del 2016 en Q72 mil 430 millones el Estado tendría que contratar un endeudamiento por Q14 mil 106 millones para cubrir el déficit fiscal.

Por Urías Gamarro

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Deuda Presupuesto
Para el  presupuesto de ingresos se proyecta un monto por Q57 mil 941 millones, de los cuales Q54 mil 555.8 millones provendrán de ingresos tributarios. (Foto Prensa Libre: Diseño)
Para el  presupuesto de ingresos se proyecta un monto por Q57 mil 941 millones, de los cuales Q54 mil 555.8 millones provendrán de ingresos tributarios. (Foto Prensa Libre: Diseño)

Si nada cambia, la  deuda pública acumulada  llegaría el próximo año a Q134 mil 392.8 millones, lo cual  representaría un incremento del 7.7%. 

Respecto de otros períodos, el mayor porcentaje de endeudamiento será por la vía bonificable. Guatemala no pudo acceder a las líneas de préstamos para apoyo presupuestario de organismos financieros internacionales debido a la reciente crisis política que vivió el país, que generó un clima de inestabilidad.

Eso significa que los Q14 mil 106 millones se tendrían que cubrir  con Q11 mil 60.2 millones  de bonos del Tesoro colocados en los mercados interno o externo, que representarían el 78.5% para financiar el plan de gasto.  Por la vía de préstamos   se colocarían otros Q3 mil 45.9 millones que representarían el 21.5%.

En años anteriores la tasa de participación del financiamiento  era distribuida en 50%.

Estos recursos complementarán el monto del proyecto de presupuesto del 2016 por Q72  mil 430 millones.

Para el  presupuesto de ingresos se proyecta un monto por Q57 mil 941 millones, de los cuales Q54 mil 555.8 millones provendrán de ingresos tributarios.

En el presupuesto de gasto se calculan Q67 mil 960 millones.

La cantidad   planteada por   endeudamiento significa que  el saldo de la deuda continuará en la fase de expansión en que se  ha mantenido en los últimos 16 años.

Los miembros de la Comisión de Finanzas del Congreso  se han concentrado en  escuchar la demanda de más recursos, así como la posible repartición de  asignaciones. Por ley el Congreso deberá aprobar el endeudamiento.

Deuda por habitante

Si el total de la  deuda externa fuera pagado por  la población, cada guatemalteco debería   aportar Q7 mil 838.20  el próximo año.

El endeudamiento adquirido —hasta ahora—  está previsto para liquidarse   en el año 2054, o sea que se tendrá que pagar  en los siguientes 39 años, según el   Crédito Público del Ministerio de Finanzas.

“En el presupuesto del 2016 se sigue proponiendo el uso de la deuda pública como práctica de financiamiento, propuesta  que no es sana porque hay que pagarla y no es una fuente permanente de ingresos”, expuso Érick Coyoy, ex viceministro de Finanzas.

El  presupuesto que conoce el Congreso, por  Q72  mil 430 millones, se eleva  en 2.4%  sobre el vigente, que es de Q70 mil 715 millones, lo que equivale a un incremento de  Q1 mil 715 millones.

A  la    nueva  deuda pública  prevista para el 2016 —Q14 mil 106 millones— se le restan  las amortizaciones por el pago  de préstamos a largo plazo por   Q2 mil 752.4 millones y Q1 mil  717.6 millones para el pago del costo de la política monetaria para el Banco de Guatemala. La  deuda neta quedará entonces en  Q9 mil 636 millones.

En esta ocasión se está contratando  deuda a un costo más alto, por la emisión de bonos,  ya que por el pago de intereses  los acreedores de los títulos del Estado recibirán  un promedio anual del 7%, cuando en el caso de los préstamos la tasa promedio  es de 3%.

Además,  por la urgencia de fondos la deuda bonificada  tiene una  inmediata colocación en el mercado, lo que le favorecería a la siguiente administración por la disposición de fondos frescos.

Esta deuda es adquirida en su mayor parte  por el sistema financiero (bancos),  así como  por entidades públicas como el Seguro Social.

Al 31 de agosto del presente año el monto de la deuda ascendía a Q118 mil 283.89 millones, que representan el 24.3% del Producto Interno Bruto, de la cual  15.3% es deuda bonificada  y 9% préstamos.  

Sin embargo, se calcula que el monto podría cerrar en Q124 mil 756 millones para diciembre.

Durante la gestión del expresidente Otto Pérez Molina la deuda   subió   Q21 mil 322 millones; con  Álvaro Colom,   Q29 mil 667 millones; con Óscar Berger,  Q15 mil 585 millones, y con  Alfonso Portillo, Q11 mil millones.

Eso significa que en los últimos 16 años la deuda pública se ha incrementado en  386%.

Ciclo insostenible

Coyoy expuso que uno de los mayores riesgos para Guatemala  en este caso es que la tasa de endeudamiento sigue creciendo a 7%, pero la recaudación tributaria no tiene ese ritmo y solo llega al 3% o 4%. Por esa razón se tiene que contratar nueva deuda para saldar los pagos a los acreedores locales y extranjeros.

“Se está pagando deuda con deuda, porque la capacidad de pago del Gobierno está comprometida. Este es un mal indicador y una mala práctica”, afirmó.

Según el reporte de crédito público al 31 de agosto,   por el pago de intereses y comisiones  por la contratación de bonos del Tesoro  el Estado ha desembolsado  Q3 mil 91 millones y por los préstamos Q3 mil 679 millones, que suman un total de Q6 mil 771 millones.

En el 2014, el Estado pagó de estos rubros  Q8 mil 927.16 millones, monto que equivale al presupuesto de gasto programado para el siguiente año de los ministerios de Salud por Q5 mil 529.7 millones; Defensa, Q2 mil 73 millones,  y Desarrollo, Q1 mil 173 millones, que suman Q8 mil 775.7 millones.

“El riesgo es que la porción  asignada para el pago de intereses y comisiones  por la deuda  ya es un rubro importante que consume una fuerte proporción de los  ingresos del plan de gasto”, subrayó Coyoy.

Erogación

Para el 2016 Guatemala  deberá hacer   una erogación para pagar capital e intereses debido a  la deuda por un monto de  Q15 mil 339.61 millones por el vencimiento de bonos y préstamos, según el reporte de Crédito Público.

Jorge Lavarreda, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, expuso que este es el momento para llevar a cabo una reingeniería y discusión con todos los sectores de lo que se contempla en el presupuesto.

“Nadie sabe el destino ni  el resultado del plan de gasto, que representa una fuerte erogación en rubros de programas  políticos y pactos colectivos, en aumento de  salarios que no representan  un beneficio para  la mayoría de  población”, dijo.