Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que toma en cuenta todas las causas de muerte de jóvenes de entre 15 y 29 años —incluidas enfermedades crónicas y accidentes—, la violencia sigue siendo la principal causa de decesos, con el 37 por ciento.
Si a ello se agrega el porcentaje de algo que la OPS llama “eventos de intención no determinada”, esas muertes alcanzan el 57 por ciento.
Muy atrás quedan las muertes por influenza y neumonía, con 3 por ciento, y los suicidios, 2 por ciento.
En guerra
Una característica, entre otras, para declarar que un territorio vive en un guerra civil es tener una tasa de 80 muertos por cada cien mil habitantes.
En Guatemala, la cifra es de 39. Pero si se consideran solo los datos de jóvenes, el número aumentaría a 150 muertos por cada cien mil habitantes jóvenes. Es decir que afrontan una guerra invisible, pero con efectos reales: en el 2012 murieron, en promedio, siete jóvenes cada día.
Según un estudio desarrollado por el Central American Business Intelligence (Cabi), el rango de edad en el que más alta era la tasa de homicidios en el 2011 era el de 21 a 25 años, con 171 muertos por cada cien mil habitantes. Le seguía el rango de 26 a 30 años, con 167 por cada cien mil habitantes, y después el de 16 a 20 años, con 99 por cada cien mil habitantes.
Verónica Godoy, de la Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública, dijo que lo peor es que los victimarios también están en los rangos de edad de las víctimas. “Se están acabando”, expresó Godoy.
Además, explicó que el impacto es mucho mayor porque el país pierde a ciudadanos en edad productiva.
“Los índices de asesinatos se concentran en esa población, y es una población en edades productivas. En su mayoría tienen hijos, entonces el impacto que genera no solo afecta a la persona que murió, sino también a quienes deja. Imagínese la cantidad de niños huérfanos que hay”, manifestó Godoy.
Miedo a pandillas
En el 2011 se efectuó la Encuesta Nacional de la Juventud. Los jóvenes entrevistados dijeron que le tenían miedo a las pandillas y a ser víctimas de la violencia —homicidios—.
Por ejemplo, el 17 por ciento de jóvenes, entre 15 y 20 años, indicaron que lo que más los afecta son las “amenazas o presiones de grupos delincuenciales para unirse o colaborar con ellos”.
El segundo temor de los jóvenes son los homicidios y los asaltos violentos.
El grupo de jóvenes de entre 22 y 25 años aseveró que tenían mayor temor a los homicidios. En ese rango de edad se ubica la tasa más alta de homicidios por cada cien mil habitantes: 171.
La encuesta también dio un dato revelador: los jóvenes no solo están muriendo, también se están privando de utilizar los espacios al aire libre, por miedo.