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El verdugo y la víctima
Figuras: Los dos mejores jugadores del mundial vivieron momentos muy diferentes después de la final
Por José Samano
Yokohama /.-Los alemanes estaban desquiciados, extenuados, rabiosos. Se revolcaban por el suelo. Sus rivales bailaban la samba mientras daban la vuelta a un ruedo teñido de amarillo. Pero no estaban todos. Faltaba el héroe, Ronaldo, que, tras el alborozo con el silbido de Collina, se dedicó a otro asunto.
Había decidido hacer una incursión por las filas germanas para saludar a todo al que encontraba a su paso. Pero, tras una charla sonriente con Rudi Voeller, se frenó. Se giró a un lado y otro buscando a alguien.
En medio de la algarabía, era consciente de que le faltaba el saludo más importante, más deportivo. Quería encontrar a Kahn, pero no hubo modo: el capitán alemán dialogaba consigo mismo en tierra de nadie. No estaba para gaitas. Se había vuelto invisible.
Días de revancha
Cuatro años menos once días después de su tormentosa noche de París, Ronaldo había abandonado el campo a falta de un par de minutos. Se dirigió al banquillo rascándose la mancha de pelo que ensucia su frontal. Pensativo, cabizbajo. Seguramente, rebobinando a mil por hora.
No se refugió bajo el techo del banquillo. Se quedó en un lateral, por fuera, reposando de pie sobre una esquina de la cristalera.
Solo, sin que nadie interrumpiera su meditación hasta que Ronaldinho, siempre con esa sonrisa tatuada que no puede borrar ni queriendo, le estrujó en un abrazo que duró una eternidad.
En medio del mágico momento, irrumpió un escocés, Hugh Dallas, uno de esos latosos que hacen de simples cuartos árbitros y parecen un guardia de tráfico japonés en mitad de Tokio.
Ni siquiera el genio fue respetado y se tuvo que sentar en el banco. Otra vez solo y en una esquina, con las manos sobre el rostro, disfrazando sus primeras lágrimas.
En un momento de sosiego recordó que tenía preparada bajo la silla una bandera brasileña, se la colocó de capa y dio el segundo empujón a un utilero brasileño. Acabó el encuentro y le cazaron varios compañeros, que le alzaron a hombros y se lo llevaron así hasta donde se desgañitaba el sector mayoritario de la afición brasileña.
El primero en llegar al fondo había sido Marcos, que brincaba con una peluca azul. En otro gran regate, Ronaldo se fugó y se dirigió a otra zona. Otra vez solo, hasta que se le arrimó Rivaldo. De nuevo, un sostenido abrazo con una marabunta de fotógrafos.
La pesadilla de Kahn
A cien metros estaba Kahn, apoyado sobre el poste izquierdo de su portería maldita. También solo, negociando su tormento, a vueltas con las malas pulgas que arrastra, sin que algún compañero tuviera valor de pisar siquiera el área.
Pasaron varios minutos hasta que varios rompieron el fuego y, uno a uno literalmente, en fila india, como en una recepción monárquica, se le acercaron para darle la mano. Incluido Cafú, que tuvo más suerte que Ronaldo.
El más atrevido fue Linke, su compañero del Bayern Múnich, que se la jugó con un cachete cariñoso. Para entonces, Kahn ya no se sostenía de pie. Se había hundido un poco más.
Estaba sentado, con la espalda contra el poste, las rodillas flexionadas y los guantes pellizcándole las mejillas.
Linke le levantó, le susurró al oído y el capitán cruzó la valla publicitaria y saludó a los suyos, que gritaban ‘Oli, Oli, Oli’. Luego, comenzó su peregrinaje sin quitar la vista del suelo, alejado de todos.
Se le acercó Collina, que le palpó la espalda sin que le echara un vistazo ni de reojo. También llegó Voeller, sigiloso, que inclinó su antebrazo sobre su hombro izquierdo.
Técnico y guardameta tenían ante sí una escena singular.
Todos los brasileños, a la altura del círculo central, se pusieron de rodillas, entrelazaron sus manos, inclinaron la barbilla y rezaron unos segundos.
Al terminar, Ronaldo sollozó de nuevo.
Kahn, mientras tanto, quería que el mundo se lo tragara. No recibía a nadie mientras Ronaldo daba audiencia a todos. EL PAIS.
Nadie confiaba en Ronaldo
Ronaldo Luis Nazario de Lima demostró que el apodo de el “Fenómeno”, que un día le pusieron por sus goles increíbles, le podría ser adjudicado por su retorno al máximo nivel del fútbol competitivo cuando ya había quien dudara de su carrera.
Desde que sufrió una brutal lesión en la rodilla derecha en el 2000, siete meses después de una lesión en el mismo lugar, el futuro deportivo del atacante brasileño se tornó en una enorme incógnita, y se tornó un lugar común la frase: “nunca más será el mismo”.
Sin embargo, contra casi todos los pronósticos, Ronaldo jugó los partidos de la campaña brasileña en Corea del Sur y Japón, fue campeón del mundo y terminó aislado en el tope de la tabla de goleadores, con ocho anotaciones, tres más que el segundo colocado.
“Ya lo he dicho: mi gran victoria fue volver a jugar al fútbol, a hacer goles. Y esta victoria la coronó un grupo maravilloso que logramos formar, pero también coronó mi lucha por la recuperación”, afirmó Ronaldo después de colgarse del cuello la medalla de oro de los campeones.
El entrenador de la selección brasileña, Luiz Felipe Scolari, tuvo un mérito fundamental en la recuperación de Ronaldo, porque asumió el cargo afirmando que la selección eran “Ronaldo y otros 10 jugadores”, y apostó todas sus fichas a la presencia de el “Fenómeno” en las canchas asiáticas.
Cuando Brasil pasó por dificultades en las eliminatorias mundialistas sudamericanas, se alzaron numerosas voces en Brasil cuestionando la insistencia de Scolari en esperar por disputar la Copa del Mundo.-EFE.
Datos
• Mundial 2002. Disputó 7 partidos (548 minutos)
• Nació el 22 de septiembre de 1976.
• Pesa 77 kilogramos y mide 1.83 metros.
• Ha anotado 37 goles vistiendo la camisola de la selección auriverde.
• Ha disputado 57 partidos con la selección nacional.
• Debutó como internacional el 23 de marzo de 1994 ante Argentina.
• Actualmente juega para el Inter de Milán, equipo que ha pedido 98 millones de dólares por su pase.
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Kahn perdió el duelo con el ‘Fenómeno’
Oliver Kahn, el heredero del mítico Sepp Maier en la portería de Alemania, es hoy un jugador que no está para bromas.
Kahn, el internacional más competitivo de Alemania, perdió la final de la Copa del Mundo frente a Brasil y su duelo particular con Ronaldo, que le marcó los dos goles del triunfo de la “canarinha”.
Es el peor remate de temporada para “King” Kahn, que en las semifinales de la Liga de Campeones europea no había podido impedir que el Real Madrid, en un enfrentamiento que ya está considerado como un clásico, eliminara a su equipo, el Bayern Múnich.
Menos mal que le quedó el consuelo de haber sido proclamado por la FIFA ganador del trofeo “Yashin” como mejor portero del Mundial.
Su actuación empujó a Alemania a la final, donde se esperaba con gran interés el duelo entre el mejor portero y el mejor delantero. Pero Kahn falló. Dejó escapar un balón que no pudo retener y Ronaldo no perdonó.
Considerado unánimemente como uno de los mejores porteros del mundo, Kahn, a sus 32 años, sigue en plena forma como lo ha demostrado en este Mundial, catorce años después de que debutara en la Bundesliga con el Karlsruhe.
Sus destacadas actuaciones llevaron al Bayern Múnich a pagar en 1994 por su traspaso 2,5 millones de euros, cifra que se mantiene como la más elevada desembolsada por un portero en la Liga alemana.-EFE
Datos
• Mundial 2002. Disputó 7 partidos (630) minutos.
• Nació el 15 de junio de 1969.
• Pesa 88 kilogramos y mide 1.88 metros.
• Nunca ha anotado jugando para la selección nacional.
• Lleva 34 partidos defendiendo la valla de la selección teutona.
• Debutó como internacional el 23 de junio de 1995 ante Suiza.
• Actualmente juega para el Bayern Múnich, donde es una de las principales figuras.
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