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El santo de los guatemaltecos
Fervor por el Hermano Pedro en aumento; La ciudad de Antigua Guatemala se ha convertido en centro de peregrinaje de miles de guatemaltecos y extranjeros, a pocos días de la canonización
Por:
Crista Kepfer
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| En busca de milagros, más fieles visitan la tumba del beato; otros llegan para conocer su vida y obra |
A 12 días de que el Hermano Pedro sea declarado Santo por el Papa Juan Pablo II, los peregrinos que visitan su tumba en la iglesia San Francisco El Grande, en Antigua Guatemala, van en aumento.
El ambiente es de fiesta en este templo religioso. Flores coloridas, veladoras y decoraciones con mensajes que celebran la noticia, representan el sentimiento de júbilo de los fieles católicos.
Lo que más tienen los seguidores del Hermano Pedro son motivos para celebrar. Además de la buena nueva de que será el primer santo de Guatemala y Centroamérica, el acto de canonización estará a cargo del Papa Juan Pablo II, en su tercera visita a Guatemala, programada para el 29 de julio próximo.
“Aunque no viniera Su Santidad, tendríamos mucho que festejar. Pedro de Betancur será santo”, dice fray Edwin Alvarado, encargado del proceso de canonización en Guatemala.
“Este anuncio ha hecho que más guatemaltecos conozcan al servidor de Dios, quien en el siglo XVII llevó una vida marcada por el servicio y la caridad”, recuerda.
Lo que le piden
Desde que inició el proceso para convertirlo en santo, hace más de tres siglos, al Hermano Pedro se le han atribuido milagros relacionados con la curación de enfermedades.
Por eso es común ver a los feligreses rezar en silencio, hincados frente a su tumba, mientras la besan con profunda devoción. Aunque no se escucha más que murmullos, se ve en los rostros la fe con que hacen sus oraciones.
Las peticiones de los fieles son cada vez más numerosas. Desde diversos puntos del país, muchos acuden con la esperanza de recibir consuelo y en busca de milagros.
“Vengo cada dos meses y rezo por mis familiares enfermos”, dice María Taques, quien viaja desde Chimaltenango.
Acompañada de su madre e hija, coloca veladoras frente al sepulcro donde yacen los restos del beato. “El hace milagros”, asegura.
Dentro de la oscura iglesia, se ve iluminada por cientos de veladoras la pared donde devotos han colocado placas en agradecimiento a los favores concedidos.
Bajo la luz tenue, se ve a María Lourdes Sacasa, quien enciende una vela por una intención especial.
“Tengo mi examen privado de la carrera de Administración de Empresas y espero que me vaya bien”, revela.
Otros, más que a pedir, llegan a agradecer. “Todos los domingos visitamos su tumba y es una tradición que viene de familia”, comenta Ericka Vásquez.
También visitan la tumba personas que antes de la noticia de su canonización lo desconocían. Este es el caso de una familia estadounidense que por primera vez visita Guatemala.
También llega gente de Costa Rica y México, que aprovecha su viaje a Antigua para conocer el lugar donde habitó este hombre.
Más interés
Si algo ha aumentado en los fieles es el interés por conocer la vida de Pedro de Betancur.
“Cada día recibimos más invitaciones de parroquias para dar charlas”, comenta fray Edwin.
Además, las visitas grupales han aumentado. “Vienen de escuelas, y los fines de semana nos visitan de parroquias”, relata el encargado.
Estas peregrinaciones consisten no sólo en ver el sepulcro, sino en un recorrido por todos los lugares que recuerdan al beato.
Un día de peregrinaje
La peregrinación inicia en la iglesia San Francisco. El fraile acompaña a más de 50 personas, entre monjas de la orden de Bethania y alumnos del Colegio San Benito, en Esquipulas.
Bajo un fuerte sol, los católicos caminan hacia la iglesia de El Calvario.
“Aunque haya mucho calor, recomendamos que los peregrinos no coman ni beban nada, para sentir un poco el momento de penitencia”, indica el encargado.
En cada lugar importante el guía detiene al grupo para contar una anécdota sobre el beato.
“En esta esquina el Hermano Pedro repetía la estrofa: acordaos hermanos que un alma tenemos, y si la perdemos no la recobramos”, dice a los seguidores.
En el camino hacia El Calvario, los visitantes cantan y tocan guitarra.
Al llegar, fray Edwin les explica las propiedades naturales y milagrosas del árbol de Esquisúchil, que el futuro santo sembró en 1657.
“Recogí flores del árbol para llevarlas a mi hermano enfermo”, dice una de las estudiantes de Esquipulas.
Después de visitar la Ermita, el grupo se dirige a Posada Belén. El recorrido concluye con la misa en la iglesia San Francisco.
La caminata dura casi tres horas. Mientras caminan, algunos fieles cantan o rezan el Viacrucis, como lo hacía el Hermano Pedro.
A los grupos que tienen más tiempo, los llevan a las obras sociales del Hermano, para que “vean su obra”.
“Recibimos 150 peregrinos a diario. A veces se nos juntan hasta tres escuelas a la vez”, indica el fraile.
Para esto han recurrido a voluntarios, que les ayudan a informar a los visitantes.
“Hemos preparado a 30 personas, con charlas, para que conozcan su biografía con detalles y la puedan transmitir.”, explica.
Este recorrido se prepara para cualquier grupo que lo solicite con anticipación, asegura el religioso.
A la venta
Otro medio para conocer la vida y milagros del futuro santo es comprar el material disponible todos los domingos frente a la iglesia de San Francisco.
“Tenemos guías bien documentadas sobre el hermano, sus milagros y el árbol de Esquisúchil”, explica fray Edwin.
Al salir del templo, la mayoría de fieles se acerca a las mesas de ventas para comprar novenas, estampas o rosarios.
Para conmemorar la visita del Papa, están también a la venta camisetas y estampas con el óleo del artista Manolo Gallardo.
En la pintura se representa al Sumo Pontífice y al Hermano Pedro unidos por el acto de canonización.
“A muchas personas les gusta la pintura y les hemos explicado cómo cada elemento plasmado tiene un significado”, dice el padre.
Por ejemplo, la imagen del quetzal y la danza del Tigre con la iglesia de El Calvario al fondo representan la unión de lo maya con lo colonial.
Mientras el fraile explica esto, los visitantes lo escuchan atentos.
Sin duda, el interés por el Hermano Pedro ha crecido entre la gente. Llega a tal punto que se ha preparado material traducido al inglés e italiano para los turistas extranjeros.
El árbol que sembró: Mezcla de fe y ciencia
Hace 345 años el Hermano Pedro sembró el árbol de esquisúchil en el jardín de la Ermita de El Calvario, en Antigua Guatemala. Desde entonces se le han atribuido poderes milagrosos para curar enfermedades.
Esta especie se denomina Bourreria huanita, y tiene propiedades medicinales, especialmente sus flores, según el químico-biólogo Miguel Torres. Los visitantes identifican este árbol con quien lo plantó, y por ello se aglomeran bajo su sombra para recoger flores y tomar un té que alivia diversos males, como enfermedades del corazón, empachos o indigestión.
También lo usan como colirio, sedante, desinfectante y relajante. Sin duda, los resultados curativos son una mezcla de fe y de la naturaleza de esta variedad nativa de Mesoamérica.
Entre varias anécdotas que se cuentan sobre el árbol está la de una señora que sufría de una enfermedad en los riñones. Ante la gravedad de su mal, los médicos habían decidido operarla. La señora empezó a pedirle al Hermano Pedro que intercediera para su curación.
Ademas, día a día llegaba a recoger las flores del esquisúchil y tomaba té. Cuando llegó el momento de los exámenes previos a la operación, los médicos se sorprendieron al ver que ya no era necesario. La señora se curó y desde entonces visita la tumba del Hermano Pedro y le lleva flores, como agradecimiento.
Devoción: “Me curé del hígado”
Desde Chiquimula, doña Lucía Marcos llega a visitar la tumba del Hermano Pedro cada una o dos semanas. Su familia la acompaña en este viaje de peregrinación.
“Le tengo una devoción muy grande. Estaba mala del hígado y le recé para que me curara”, dice.
Agradece que haya intercedido por ella para aliviar su enfermedad.
Vida diaria: “Me ayuda en mi labor”
Hace algún tiempo, Chusita Pérez empezó a trabajar en la tienda de reliquias de la Iglesia de San Francisco. Su devoción ha aumentado. “Le rezo siempre para que me ayude en mi labor y que me dé tranquilidad”, expresa.
Le pide que la ayude a ser mejor. “Como seres humanos tenemos malos pensamientos; le pido que me dé sólo buenos y funciona” , añade.
Testimonio: Se fue el pánico
María Hilaria Hernández viaja desde la capital para visitar la tumba del futuro santo. “Le pido mucho por mi salud y la de mi familia”, cuenta la señora de 53 años de edad.
Recuerda que una vez iba con su hijo a Antigua. “Sentía muchos nervios y me palpitaban los ojos”, dice.
“Le pedí al Hermano Pedro que me calmara. Mi hijo me llevó a su tumba y se me quitó”, agrega.
Curación: “Ya no es asmático”
Otto Marroquín llega desde la capital a la Iglesia de San Francisco para rezar frente a la tumba del Hermano Pedro. En compañía de su familia, pide por su salud y dan gracias por su vida. Don Otto agradece al Beato el hecho de que su hijo de 16 años ya no tenga asma.
“Nació asmático. Le pedimos al Hermano Pedro que se lo quitara y a los 10 años nos lo concedió”, recuerda.
Fe: Una petición diferente
Al Hermano Pedro le atribuyen milagros curativos, sin embargo, Jéssica Pereira le reza por algo diferente. “Le pedí porque mi papá regrese con mi mamá, porque se separaron”, cuenta la niña de siete años.
Su prima, Irma Natalie Pereira, también tiene gran devoción por el Beato. “Le pedí para que mis papás ya no peleen”, dice la joven, frente a la tumba del santo varón.
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| La tumba donde yacen los restos del futuro santo, en Antigua Guatemala, cada día es visitada por más peregrinos. |
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