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Malos augurios por acuerdo con ex PAC
Oposición a nuevo impuesto para pagar a ex paramilitares
Por:
Maite Garmendia, Pavel Arellano
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| Los patrulleros civiles mantuvieron dominio de la población en el interior del país. |
Una escalada de exigencias, acompañadas de medidas de hecho como toma de carreteras y aseguramiento de votos para los próximos comicios, es lo que analistas y políticos de oposición vaticinan tras el acuerdo alcanzado entre Gobierno y las ex PAC.
La promesa gubernamental de compensar a las patrullas de autodefensa civil, que el mes pasado paralizaron durante tres días Petén, con toma de carreteras, cierre del aeropuerto y del Parque Tikal, en demanda del pago de Q20 mil a cada uno por haber ayudado al Ejército durante el conflicto armado, fue analizado ayer desde el punto de vista sociopolítico.
Representantes de distintos sectores consultados coincidieron en que se puede iniciar una escalada de reivindicaciones, “animados” por el éxito de los ex PAC de Petén y el malestar generalizado por la creación de un nuevo impuesto para la compensación.
Coinciden en que con esta medida el FRG se ha asegurado una importante base electoral para los comicios del 2003, con la intención de ser reelectos.
“Es un pésimo precedente. Esto puede iniciar una escalada de exigencias y que cualquier grupo pueda bloquear carreteras”, expone Luis Linares, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, Asies.
Dudoso impuesto
El anuncio de la creación del nuevo impuesto único y extraordinario -sin que se sepa cuál es-, para crear el fondo de solidaridad y compensar económicamente a los ex patrulleros, es quizá uno de los puntos más cuestionados.
“Definitivamente el país no está para más impuestos y mucho menos para uno que es dudoso”, afirma María del Carmen Aceña, directora del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, Cien.
La experta considera que ni siquiera con el impuesto que quieren crear se obtendría la cantidad para resarcir a los ex PAC, porque el Estado económicamente se encuentra desequilibrado.
Nineth Montenegro, diputada de la ANN, refiere que la compensación económica a ex paramilitares, “puede generar un polvorín de exigencias que explotará más tarde”.
El panorama que se presenta no queda ahí: el FRG ya habría ganado una importante fuente de votos para las próximas elecciones. “Los patrulleros son la base social del FRG, y previo al proceso electoral tendrían que resarcirlos para tener apoyo en las bases”, indica Montenegro.
“El FRG ya inició la campaña electoral, al llegar a esa clase de acuerdos con quienes han sido acusados de violaciones a derechos humanos”, indica Frank La Rue, de Caldh.
Aparentemente, en el Congreso el nuevo impuesto no es bien visto por algunos oficialistas, por lo menos así lo ha expresado el general Efraín Ríos Montt y ayer Leonel Soto Arango, quien dijo que es poco probable aprobarlo y señaló que “el Ejecutivo propone y nosotros disponemos”.
Ejecutivo: Malestar comprensible
El rechazo generalizado a la creación de un impuesto único y extraordinario para un fondo y compensar a las ex PAC, es tomado como “comprensible” por el vocero presidencial, Byron Barrera, quien señala que en las actuales circunstancias la oposición se aprovechará.
Barrera, quien no especifica cuánto se espera recaudar, mucho menos cuánto se dará a cada ex patrullero, dice que “es comprensible, nadie quiere más impuestos, sobre todo en un país como Guatemala, donde no existe cultura tributaria”.
Asegura que, dadas las circunstancias, la oposición política se aprovechará para señalar y criticar al actual gobierno.
“Yo sinceramente no he visto un manejo proselitista en el tema, sino querer solucionar los problemas”, sostiene Barrera, ante los múltiples señalamientos de que el FRG se aprovechará de la situación con miras a las elecciones del 2003.
Antecedentes: Fortalecidas por Ríos Montt
Las controversiales Patrullas de Autodefensa Civil -PAC- fueron organizadas como grupo paramilitar en las postrimerías del régimen de Romeo Lucas, por el hermano de éste, el general Benedicto Lucas.
Sin embargo, no fue sino hasta meses después, bajo el gobierno de facto del general Efraín Ríos Montt -1983-, cuando se desarrolló un programa contrainsurgente que dio especial atención al fortalecimiento de las PAC.
Con el plan contrainsurgente “Seguridad y Desarrollo”, que contemplaba el programa famoso “Fusiles y Frijoles”, se intensificó la organización de estos grupos, que llegaron a superar la cifra de un millón de hombres registrados, según fuentes militares consultadas.
Las PAC tenían la función de ser “ojos y oídos” del Ejército en las zonas de conflicto, pero también fueron utilizadas como grupos de choque que enfrentaban a las columnas guerrilleras cuando intentaban ocupar aldeas o zonas retiradas del interior, principalmente en los departamentos de Quiché, Huehuetenango, Totonicapán, Petén y las verapaces.
En 1983, el entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, realizó una gira por Latinoamérica y se reunió en San Pedro Sula, Honduras, con los presidentes centroamericanos, entre ellos, Ríos Montt.
En esa ocasión, Reagan escuchó sorprendido la petición de Ríos: medio millón de “fusiles de desecho de la segunda guerra mundial”, la cual fue rechazada, pero dejó en claro el nivel de importancia que el mandatario concedía al grupo de choque.
Críticas y represión
En la medida en que el nivel del conflicto armado decrecía en el país, estos grupos se convirtieron en organizaciones paramilitares que reprimían a la población civil.
Por esa razón, existe registro de numerosas masacres y acciones cometidas por estos grupos que, tras la firma de la paz, fueron desmovilizados.
Políticos atribuyen a las ahora ex-Pac una fuerza electoral importante e incluso recuerdan que Quiché, donde según denuncias de grupos de derechos humanos los exparamilitares siguen organizados, ha sido bastión del general Ríos en las últimas dos elecciones.
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