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CONTRASTES Hable claro, ministro
“No se puede incrementar un presupuesto porque sí”
Por:
Conrado Alonso
Quedeme anonadado -que nada tiene que ver con las anonas ni con otras frutas- al leer los conceptos vertidos por el Ministro de Finanzas, licenciado Eduardo Weymann, sobre el magisterio.
Si no frutas, fruto parecen ser ...¿de qué?. No existe en botánica planta que los sustente. Nos adentraremos por otras ramas.
El sentido común, facultad rara que distingue a los humanos de los otros animales adscritos al área de la zoología, tampoco pudo sentirse muy feliz de tener que avalar las expresiones ministeriales.
Y sin embargo, con o sin sentido, las dijo. No queda otra alternativa que sospechar que pasó mala noche, y que el día le fue peor.
Porque decir que no pueden compararse esos dos sectores, el de los ex-patrulleros civiles y el del magisterio tiene bemoles. No muchos, porque -no hay que ser tan ingrato con el ministro- en parte tiene razón. Son dos sectores disímiles: uno, manejaba armas, y el otro abre libros y educa. Tremenda diferencia, sí señor.
Entonces, me preguntará usted, a qué viene tanto interés por ponerlo en la picota si sabe, dentro de sus limitaciones, distinguir a ex patrulleros de maestros.
Pues, muy sencillo, porque don Eduardo -y esto también es suyo- basa la distinción en el hecho de que “los ex-PAC defendieron al país”. ¿De qué defensa hablará?
Añade, con mucha lógica, que “los ex-PAC son un grupo de la población que prestó un servicio al Estado durante el conflicto armado interno”, y con la paz vino su desaparición.
En cambio, paréceme oirle, los maestros nunca han sido necesarios, nuestros niños vienen al mundo sabiendo el abecedario y la tabla de sumar.
O sea que toda la sección cuarta -“Educación”- del capítulo II del título II de la Constitución es puro cuento.
Y al desconocer que los maestros presten sus servicios al Estado, en cualquier momento y no sólo en tiempo de crisis, viene y afirma que “no se puede incrementar un presupuesto porque sí”. ¿No sería porque no?
Ahí ya tocó su propio campo profesional, el vertiginoso de las finanzas.
Que “la calidad educativa debe mejorar”, o que “la educación pública presenta serias deficiencias”, creo que son temas a tratar, y arreglar, por otro ministerio. Con todo respeto, el de siempre, podríamos insinuarle aquello de “zapatero a tus zapatos”.
Y si los huevos revueltos del desayuno dominical -desconozco los gustos del señor Ministro- llegaran a ponerse brincones y causarme vasca, le preguntaría: ¿por qué avaló tantos incrementos y desplazamientos de partidas en el presupuesto? Seamos francos, fue porque sí.
Porque les dió la gana. Luego todo es posible.
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