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MACROSCOPIO ¿Cuál es la propuesta?
Los férreos opositores a tratados comerciales y a la producción en general se limitan a ello, a oponerse.
Por:
Humberto Preti
Cuando se empezó a tratar el tema de un tratado comercial con Estados Unidos, se instaló una mesa de negociaciones entre los países centroamericanos y los negociadores gringos. De allí salieron varias conclusiones y hubo una serie de anuncios relativos al tema e, inclusive, se revelaron ciertas concesiones que el negociador de aquel entonces, Lic. Salomón Cohen, y la ministra de Economía Patricia Ramírez Ceberg habrían hecho al desgravar productos sin gradualidad, lo que daba clara desventaja para Guatemala.
Plana que posteriormente hubo que enmendar para no salir tan mal. Lo increíble es que en aquella ocasión no vimos a los grupos opositores desfilar con pancartas y consignas, no los vimos bloquear carreteras ni afectar la libre locomoción.
Definitivamente no le llamaron a Portillo vendepatrias ni pintaron el Palacio de la Cultura. Lo más seguro es que no se habían acercado a ellos los interesados en que Guatemala siga por el mismo rumbo de subdesarrollo que ha tenido durante décadas.
Estos interesados podrían estar encabezados por organizaciones sindicales de trabajadores que temen por su empleo allá en el país del norte. Y es que así es, los peores enemigos del mercado libre son los que por sus altos costos de producción podrían perder sus empleos.
Otros enemigos y posibles financieros del movimiento mal llamado social y popular, son las empresas ineficientes que ven con preocupación la posible competencia. La verdad es que aún no está claro de dónde viene la plata para mantener a tanta gente holgando, movilizándose y alimentándose, pero realmente no es ese nuestro tema.
El tema principal que hoy nos ocupa es que la oposición al TLC no trae consigo una alternativa, no se propone nada, no se hacen reflexiones sobre el resultado de quedarnos aislados pagando altos impuestos para exportar, en clara desventaja con respecto de los países de Centroamérica a los que entrarían los productos sin impuestos para después inundar el mercado guatemalteco.
¿Cuál es el programa alternativo para combatir la pobreza? ¿Es el aislamiento comercial lo que sacará a los pueblos de situación caótica en que se encuentran? Al entrar el TLC en vigencia se terminarán para Guatemala los beneficios que ahora tenemos del Sistema Generalizado de Preferencias y la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.
Si fuésemos el país que rechazara el TLC, lógicamente no tendremos los beneficios que unilateralmente los países desarrollados nos dan con estos instrumentos. Por supuesto, los sindicalistas serían felices ya que en reiteradas ocasiones han solicitado que se excluya a Guatemala del SGP.
Quisiéramos ver la propuesta de desarrollo, aumento del poder adquisitivo, reducción de la pobreza y generación de empleo que tiene como alternativa los señores de la Mesa Global, el CUC, la Conic y todo los que integran la plataforma del desorden y el enfrentamiento, que por cierto, ya está hartando a la población trabajadora y consciente.
Quisiéramos ver cómo piensan estos señores que se puede mantener un país sin exportar. Por ejemplo, la India decidió concentrarse por 20 años en su mercado interno, que no es enano como el de aquí, y el resultado fue una reducción de su Producto Interno Bruto de 20 por ciento.
No quiero creer en que alguien pueda pensar en que se haga realidad aquella frase de un dirigente campesino, quien decía que no quería riqueza, sino que pobreza para todos. Esto puede haber sido producto de ingestión de alguna droga, pues nadie puede pensar en querer ir para atrás.
De nuevo, recalco que si queremos sacar adelante a nuestra gente les preguntamos a los grandes ideólogos del movimiento opositor ¿cuál es la propuesta?
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