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Cerca de Juan Pablo II
Guatemaltecos cuentan sus experiencias durante encuentros con el fallecido Pontífice
Por:
Gema Palencia
Como un Papa cercano, con una palabra amable para cada persona y que transmitía una inmensa paz y a la vez firmeza, recuerdan al Pontífice algunos guatemaltecos que compartieron con él.
Estar cerca de Juan Pablo II ha sido, para quienes han tenido la oportunidad, una experiencia única que ahora más que nunca guardarán en su memoria.
Algunos guatemaltecos que estuvieron junto a él cuentan cómo fueron esos momentos.
Recuerdan que era una persona con gran sentido del humor y que desprendía una energía especial, ternura y solidez que sorprendieron a católicos y no creyentes.
Para algunos, cruzar apenas una frase con el Pontífice ha sido un momento único que les sirvió para fortalecer su fe, y para otros, fue la oportunidad única de haber estado con un líder y un personaje que forma parte ya de la historia de la humanidad.
Sencillez: A su servicio
Sor Catalina Albizúrez fue una de las monjas que atendieron al Papa en la Nunciatura durante su último viaje, en 2002. “Era un hombre muy sencillo, no pedía nada especial. Se le notaba enfermo y no pudimos hablar mucho con él”, cuenta.
El Santo Padre les agradeció personalmente su asistencia. Las hermanas guardan con cariño la casulla con que celebró misa, la cual les regaló.
Impresionadas: Tan sólo unos segundos
Haber llevado las ofrendas en la misa de 2002 en el Hipódromo del Sur fue para Marta Hernández y Berta Sinay un momento, aunque corto, inolvidable.
“No le hablé, pero su mirada fue tan dulce que me dejó impresionada”, cuenta Hernández.
Berta Sinay apenas tuvo tiempo de decirle lo mucho que estaban pidiendo por él. “Me tocó la cara, y muy cariñoso me dijo que lo que debía hacer era rezar por todo el mundo”.
Bendecido: De Juan Pablo I a Juan Pablo II
No pudo estar con Juan Pablo I porque éste falleció el día en que tenía la audiencia. Monseñor Ríos fue recibido por su sucesor, Juan Pablo II.
“Tuve la suerte de estar en la Plaza de San Pedro cuando dio la bendición el día que fue elegido”.
Ríos recuerda la preocupación que el Papa tuvo por el país durante el conflicto armado. “Su último viaje fue muy especial, y Guatemala se volcó con él”.
Oportunidad: Tras su cámara
Por un día, el guatemalteco Ricardo Mata logró uno de sus sueños: ser uno de los fotógrafos oficiales del Pontífice. Lo retrató en su primera visita a Guatemala, en 1983. Tiempo después, durante una audiencia privada, logró entregarle una carta en la que le manifestaba su deseo de fotografiarle.
No podía creer cuando del Vaticano se pusieron en contacto con él para confirmarle que estaría junto a los fotógrafos oficiales por un día. “No creí que fuera a leerla, tuve una suerte muy especial”.
Le entregó un álbum con fotos que le tomó en su visita. “Recordaba muy bien su viaje, y decía lo mucho que le gustaron las alfombras”. Mata siguió al Pontífice por Centroamérica. También estuvo en Israel y Palestina. Quizá es el guatemalteco que más veces tuvo a Juan Pablo II ante su cámara.
Firmeza: Desde el aire
Claudia Arenas, directora de Comunicaciones de la aerolínea Taca, coordinó la preparación de sus desplazamientos por Centroamérica en el viaje de 2002. “Me invitó una vez a que me sentara a platicar con él. Uno piensa en qué temas podría tratar, pero su presencia es muy imponente y se te olvida todo”, cuenta.
Entre las anécdotas, señala que cuando el Sumo Pontífice se enteró de que uno de los pilotos iba a casarse, lo mandó llamar y bendijo sus argollas.
Arenas recuerda a un Papa cansado en su último viaje, que aprovechaba para descalzarse y reposar los pies sobre una almohada durante los trayectos.
“Lo percibí con gran ternura y respeto. Era dulce, pero firme, y siempre tuvo una palabra amable para toda la gente que lo atendió en el vuelo”, recuerda.
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