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CARA PARENS Defendamos la vida
Y opongámonos a la ley sobre planificación familiar.
Por:
Larry Andrade
Esta ley tiene un nombre hipócrita, porque poca relación tiene con su contenido. Un llamado a cada guatemalteca y guatemalteco, a los diputados al Congreso, al presidente de la República, para que, en conciencia, se informen, lean y analicen esta ley. Se darán cuenta de que atenta contra valores morales y éticos, que viola normas constitucionales por lo que deviene en inconstitucional.
Por ello, me adhiero, y el pueblo guatemalteco bien informado y consciente, al Arzobispo Metropolitano, cardenal Rodolfo Quezada Toruño, y a la Conferencia Episcopal de Guatemala. Y en este sentido, las iglesias evangélicas, varias instituciones sociales de educación, salud, protección a la niñez, juventud, mujeres, familia, etc. se han opuesto a la ley, por muchas razones, entre ellas: el fin nunca justifica los medios.
Entre los fines que demagógicamente se pretende es combatir la pobreza. Pero en la historia de la humanidad y en la época actual hay países ricos superpoblados y países pobres con muy poca población.
El Libro Verde de la Comisión Europea sobre el Envejecimiento Demográfico indica con relación a la economía que: “Históricamente jamás se ha visto un crecimiento sin nacimientos”. No es regalando preservativos y anticonceptivos, a costa de nuestros impuestos, como vamos a salir del subdesarrollo.
La pobreza es un problema estructural e integral que abarca muchos ámbitos: social, económico, político, jurídico, etc.
La educación sexual debe ser afectiva, integral y que forme; siendo obligación y derecho de los padres de darla en libertad. Pero esta ley excluye a los padres, y el Estado o cualquier ONG dirigen la educación sexual, consistiendo únicamente en imponer a los centros de salud y educación, tanto públicos como privados, la obligación de dar preservativos y anticonceptivos, incluso a menores de edad y sin previa autorización de sus padres.
Además, la ley permite la distribución de toda clase de preservativos y anticonceptivos. Varios de ellos dañinos a la salud. Otros son abortivos, contraviniendo la norma constitucional de respetar la vida humana desde su concepción y constituyendo delito.
Las anteriores disposiciones de la ley y otras más, violan los derechos humanos, atentan contra la persona humana, familia y sociedad, y son inconstitucionales.
El pueblo bien informado y consciente tiene la confianza de que el presidente de la República vete la ley y que, dicho veto, sea respetado por los diputados.
Reflexionemos en esta época navideña al conmemorar el nacimiento del Niño Jesús, seamos coherentes y defendamos la vida.
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