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Estado, Empresa y Sociedad: Lucha contra la evasión fiscal
Por:
José Alejandro Arévalo Alburez
Opinión
Nuestro casi rechazo a pagar tributos es posible que encuentre sus raíces en el tratamiento de “tributarios” que se daba durante la Conquista y la época colonial a los indígenas que cambiaban de estatus social, al pasar a ser súbditos de la Corona Española, y a las experiencias con los gobiernos nacionales.
Lo históricamente comprobable es que ha habido una resistencia al pago de impuestos. Si a esa resistencia se agrega el uso abusivo y corrupto que algunos funcionarios públicos han hecho del erario nacional, se entiende por qué la cultura tributaria es tan débil.
Además, los regímenes tributarios han sido muy poco estables, engorrosos, complejos y arbitrarios, haciendo que quienes desean cumplir con sus obligaciones tributarias tengan que sufrir un verdadero calvario de papeleo, trámites y sinsabores.
El sistema tributario debería ser único, sencillo, uniforme, generalizado y muy práctico, pero todos sabemos que la realidad es otra.
Los primeros beneficiados con las normas vigentes son los empleados públicos encargados de hacerlas cumplir, los abogados, contadores y agentes que deben contratarse para asesorar a los contribuyentes para entender el galimatías, las interpretaciones antojadizas y los complicados trámites establecidos.
Lastimosamente, como expresa el refrán español: “hecha la ley, hecha la trampa”, pareciera que el deporte nacional después del fallido fútbol es la evasión y la elusión fiscal.
Sólo en este contexto, se comprende la iniciativa de parches a la dificultosa legislación vigente que está en discusión en el Organismo Legislativo: Disposiciones Legales para Prevenir y Combatir la Evasión y Elusión Tributaria.
La aprobación de un Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado para 2006 claramente desfinanciado, como lo ha señalado la ministra de Finanzas, debería paliarse con por lo menos aprobar la precitada iniciativa legislativa, pero que realmente tenga dientes y no simplemente sea un instrumento decorativo en las manos de las autoridades.
La figura de agentes de retención ya existe en la legislación tributaria vigente y debería quedar claramente tipificada en la nueva ley (para evitar innecesarios señalamientos de inconstitucionalidad) y así mejorar el rendimiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Es obvio que esta decisión implicará mayores costos de operación para los agentes retenedores, lo cual no es económicamente recomendable, pero mejorará la calidad y cantidad de datos que obtenga la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), además del aumento en la recaudación.
Se convierte también en un poderoso incentivo para seguir en la cadena de datos y recuperar el crédito fiscal.
Por otra parte, así como en materia de lavado de activos provenientes de actividades ilícitas es clave darle seguimiento al dinero, en materia de evasión tributaria (que luego obliga al evasor al lavado del dinero, aunque muchas veces no esté consciente de ello) también es esencial darle seguimiento a estos fondos mal habidos.
Por ello, la bancarización en materia tributaria sienta las bases no sólo para hacer más eficiente el proceso de cumplir con el pago de los tributos, sino especialmente para que, como sucede en todos los países del mundo, se pueda cruzar la información contable, financiera, fiscal y los fondos.
La iniciativa presentada por el presidente Berger al Congreso de la República plantea reformas al Código Tributario que resultan indispensables para mejorar la recaudación de los impuestos, con el concurso de profesionales que poseen fe pública, como los abogados, y fe contable, como los auditores.
Vinculaciones para facilitar la devolución del crédito fiscal, a fin de agilizar el cumplimiento de las obligaciones del fisco para con los contribuyentes son también innovadoras, incluyendo el relevante papel que la iniciativa otorgaría, optativamente, a los contadores públicos.
Aunque la iniciativa siga estando enmarcada en un régimen obsoleto que debería modificarse de fondo, no cabe duda de que las disposiciones que se proponen ayudarán a disminuir en parte el altísimo nivel de evasión y elusión tributaria.
Esto hará mucha falta para que se reduzca la brecha entre ingresos y egresos del Presupuesto del Estado y no tener que afrontar indeseables desequilibrios fiscales y monetarios adicionales durante el 2006.
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