|
Los villancicos nutren la tradición navideña
Algunos adultos se rehúsan a escuchar la música de esta época, debido a que les evoca recuerdos tristes
Por:
Margarita Pacay
Con sólo escucharlas abren el cofre de los recuerdos. Son canciones de antaño que surgieron con el objetivo de adorar el Nacimiento del Niño Dios.
La música de por sí es una terapia que alimenta el alma y despierta las emociones, y los villancicos no son la excepción. Uno de sus grandes beneficios es que “permiten aflorar los sentimientos positivos”. El ritmo y la letra emanan una sensación de ternura, alegría, hermandad, humildad, solidaridad y sobretodo de devoción al Redentor, afirma el musicoterapeuta Felipe de Jesús Ortega.
También fomentan la apreciación de los corales o coros alusivos a la época, y se aprende de la armonía que éstos guardan a la hora de la entonación.
Lo nuestro
Las composiciones se equiparan con las chapinas que son identificadas como canciones de cuna, debido a que es al Mesías al que se le canta, es el caso de A la ro ro niño; Venid pastorcillos, Flor de Pascua, Mi Manuelito, Una aldeana primorosa, Posadas chapinas, aclara Óscar Conde, uno de los productores del disco Nochebuena en Guatemala, producido en 1998, que lo distribuye Kiria Producciones.
Asimismo, hay melodías navideñas en marimba que son propicias para ser escuchadas en las convivencias con la familia o amigos.
Despierta nostalgia
Algunos adultos se rehúsan a escuchar la música de esta época, debido a que les evoca recuerdos tristes. Quizá luego de compartir tantos años esas tradiciones con seres queridos y que ahora ya no estén, les produce una sensación de añoranza. Otros se sienten deprimidos pues al escuchar esas campanadas de fin de año que indican que el ciclo está por terminar, en el cual tuvieron más fracasos que logros, los ánimos decaen.
Cada individuo va experimentando hechos diversos que los hace sentir vulnerables, les provoca nostalgia, sin ganas de entrar en el círculo festivo. Lo ideal es determinar qué está provocando esa empatía con la música e ir sanando la herida, que muchas veces se viene arrastrando desde la niñez; porque no es conveniente aferrarse a esas emociones negativas. La terapia de música integral es una buena opción, añade la sicóloga Sandra Mansilla de González, especialista en sicología transpersonal y musicoterapia.
Los números telefónicos de los profesionales entrevistados son: Óscar Conde 2255-2358; musicoterapeuta Felipe de Jesús Ortega 2254-0192; Sandra Mansilla 5200-1445.
Historia
Los villancicos tienen su origen en la Edad Media y se mantienen en recuerdo de los muchos profetas que anunciaban el nacimiento del Salvador.
Los primeros se originaron, según se cree, en Inglaterra, en la época de Enrique I, los cantos eran en latín y amenizaban las fiestas de la Corte.
En Guatemala se está tratando de conservar las propias canciones, las cuales se rescatan de la tradición oral. Óscar Conde y Ranferí Aguilar forman parte del movimiento.
Venid pastorcillos
Venid pastorcillos,
venid a adorar
Al rey de los cielos,
que ha nacido ya
Un rústico techo
abrigo le da
Por cuna un pesebre,
por templo un portal
En lecho de pajas,
desnudito está
Qué ve las estrellas,
a sus pies brillar
Hermoso lucero,
le vino a anunciar
Y magos de oriente,
buscándole van
Venid pastorcillos,
venid a adorar…
Un ángel responde,
al mismo compás
Gloria en las alturas,
y en la tierra paz
Su madre en los brazos,
meciéndole está
Y quiere adormirle,
con dulce cantar
Venid pastorcillos,
venid a dorar
Al rey de los cielos,
que ha nacido ya
Venid pastorcillos,
venid a adorar
Al rey de los cielos,
que ha nacido ya
Al rey de los cielos,
que ha nacido ya.
|