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PERSPECTIVAS La tensión con los poderes fácticos
La Guatemala contemporánea se caracteriza por un proceso de construcción de nuevas mediaciones
Por:
Renzo Lautaro Rosal
Dedico este primer espacio del año 2005 a una mejor interpretación del papel y relevancia de los poderes fácticos.
Es evidente que esta expresión de poder tiene mucho que ver con lo que sucede momento a momento en Guatemala, y de allí la afirmación que su rol seguirá siendo determinante en este nuevo año que inicia.
Una de las discusiones más importantes sobre el poder político es quién gobierna realmente, si es verdad que es “el pueblo” mediante su voto quien ejerce el poder delegándolo en los políticos y por lo tanto generando acción colectiva; o si bien, son poderes ocultos de intereses privados los que ejercen el poder a través de otros subterfugios e influyen en la toma de decisiones.
Los poderes fácticos se ejercen desde la instancia generadora de decisión. Son poderes tras la formalidad institucional, circunstanciales, coyunturales, y en algunos procesos, efímeros. Son poderes reales que se escudan en el ejercicio gubernamental y por ese medio buscan su legitimación.
Muchos grupos o personas ejercen poder en una sociedad. Cuando alguno de estos grupos o personas logran ejercer influencia en la toma de decisiones y sobreponer sus intereses a los de otros, se pasa de la simple posibilidad del ejercicio del poder a la acción del poder mismo.
El poder es una relación entre comportamientos, que se da cuando un grupo o una persona antepone sus intereses y logra que se tomen decisiones a favor suyo independientemente de la forma en que afecte los intereses de otros.
El poder puede ejercerse como coerción cuando se obliga a una persona a hacer algo que no desea; como persuasión cuando se convence a alguno de que eso es lo que en realidad desea hacer; o como construcción de incentivos, cuando se hace tan desagradable la alternativa, que sólo queda una opción razonable.
En cada sociedad y en cada institución social existen poderes que luchan por imponerse unos a otros; aunque no todos tienen el mismo éxito en su empresa. Incluso, cuando los más fuertes se imponen en un período determinado, pueden llegar a ser los más débiles en la siguiente etapa.
Los poderes fácticos son aquellos que cambian con el tiempo, no están institucionalizados y se ejercen de manera irregular fuera de la estructura de poder político, pero afectándolo directamente.
Su objetivo central es ejercer presión sobre la autonomía de las decisiones. Ninguno de estos grupos tiene injerencia directa en la estructura política de un país; sin embargo, ya sea por situaciones históricas o coyunturales logran ejercicio de poder real, en períodos mayores o menores.
La transición democrática que ha experimentado Guatemala es un proceso de reconfiguración del poder en la construcción de un nuevo pacto social, dirigida por las viejas formaciones autoritarias, y no por fuerzas sociales democráticas.
Ha sido una transición dirigida y arbitrada. En tales condiciones, debe reconocerse que la dinámica política actual está determinada por el juego entre los poderes fácticos y los poderes ocultos; y no necesariamente por la acción entre instituciones estatales fuertes, fuerzas políticas (partidos políticos) y organizaciones sociales.
Estas pueden ser instrumentadas por los poderes que en realidad ejercen toda su influencia en procura de intereses privados, que nada tiene que ver con los intereses nacionales.
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