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Leyenda de las ruinas de San Lois Real
Por:
Francisco Revolorio
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| Vista parcial de las ruinas de la iglesia de la finca San Luis, ubicada en el cantón Santa Úrsula, San Sebastián, Retalhuleu. Foto Prensa Libre: Francisco Revolorio. |
San Sebastián /.-Al norte del municipio de San Sebastián se localiza la finca San Luis (hoy cantón Santa Úrsula), donde sobresale la cúpula de una iglesia abandonada, que se desconoce a qué época de la colonia perteneció.
Los cimientos de esta iglesia en ruinas son de piedra y contiene tres criptas, donde los pobladores creen que fueron inhumados los primeros propietarios de la finca. En la entrada de las ruinas se encuentra una cruz que tiene grabados los números 848.
Uno de los libros del historiador retalteco Óscar de la Mora cita que en la época colonial este lugar era un pueblo que se llamaba San Lois Real.
Una peste causada por una plaga de murciélagos diezmó a los habitantes. Los que se salvaron de la enfermedad emigraron a la región que hoy es El Palmar y al valle de Chuacajá. Los pobladores de este último lugar tomaron como patrono a San Sebastián Mártir, nombre que prevalece a la fecha.
Como es natural, entre sus pobladores surgen leyendas. Una de ellas relata que el sacerdote de San Lois Real no era querido por algunos vecinos, y para eliminarlo le dieron caldo de zopilote.
El religioso se percató y maldijo al pueblo, que fue invadido por miles de murciélagos.
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