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Después de criticarlo, Unicar les salvó la vida
Ríos Montt y Reyes López, fueron atendidos en esta entidad
Por:
Luisa Rodríguez
Los líderes del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) que promovieron la intervención de la Unidad de Cirugía Cardiovascular (Unicar) en el 2001, necesitaron los servicios que ellos mismos cuestionaron cuando estuvieron en el poder.
El primero fue Efraín Ríos Montt, máximo líder eferregista y ex presidente del Congreso en esa época, quien el 10 de septiembre de 2001 recibió atención urgente en Unicar, para un cateterismo.
Entonces, desde Houston, Estados Unidos, el médico Rafael Espada viajó con dos especialistas para atenderlo.
Debido a que el corazón de Ríos Montt estaba en perfectas condiciones y no fue necesaria una intervención mayor, el especialista decidió no cobrarle ni un centavo por atenderlo.
Al año siguiente, Ríos Montt otorgó a Unicar Q10 millones del presupuesto del Congreso, más de lo que usualmente recibía del Ministerio de Salud, recuerda Mario Fuentes Peruccini, presidente de la directiva de Unicar.
Otra ironía en torno a Unicar y los exfuncionarios del FRG es que la Fundación Juan Bautista Gutiérrez es uno de los mayores financistas privados de la Unidad de Cirugía.
Reyes López y el FRG criticaron durante su gestión a la familia Gutiérrez.
“¡Quién iba a creer que después de que ellos habían desconfiado de nuestro trabajo, iban a necesitar de Unicar”, expresa Fuentes Peruccini.
Tres años después, llegó el turno a otro de los líderes eferregistas.
El ex vicepresidente Juan Francisco Reyes López fue sometido a una angioplastia. El ex funcionario pagó a Unicar Q58 mil 464 mil por el procedimiento, y también tuvo la oportunidad de comprobar la efectividad del servicio.
Mantiene su postura
Mario Bolaños, ministro de Salud durante el gobierno del FRG, médico particular de Reyes López y actual diputado de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), mantiene la misma postura que hace cuatro años, cuando aseguraba que el Gobierno debería tener más control sobre Unicar.
El ex ministro señala que las autoridades deberían pagar a Unicar por los servicios que les presta a los pacientes de Salud Pública y no darle una cuota, como se ha hecho por años.
Por aparte, Marco Tulio Sosa, actual ministro de Salud, y que también ocupó ese cargo en la administración de Álvaro Arzú (1996-2000), antes de Bolaños, comentó su satisfacción por el trabajo de Unicar.
Sosa calificó de “irónico” que, después de las críticas que recibió la entidad de parte de los eferregistas, hayan sido sus principales líderes quienes necesitaran de sus servicios especializados.
Salvador López, viceministro de Salud y encargado de asuntos administrativos, informó que Unicar es la asociación que más recursos económicos recibe de las otras 30 con las que trabaja el ministerio. Este año recibirá Q25 millones para atender sus necesidades.
¿Qué es Unicar?
La Unidad de Cirugía Cardiovascular nació en 1994, cuando la Asociación Médica Guatemalteca Espada Olivero y el gobierno de Ramiro De León firmaron un convenio.
A la fecha se practican semanalmente cerca de 10 operaciones del corazón, y la calidad de su servicio se reconoce ya a nivel internacional.
El 47 por ciento de pacientes de Unicar es referido por Salud Pública. A quienes ingresan a la Unidad se les hace un estudio socioeconómico, para confirmar si pueden costear los gastos y cuánto deben aportar.
Si las personas carecen de recursos, se les cobra una suma simbólica y se les exonera del pago de la operación o del servicio. Por la importancia de Unicar, también colaboran con ella la Fundación Aldo Castañeda y la Asociación del Corazón.
“Nuestra misión es servir”
El médico Rafael Espada, fundador de Unicar, y quien viaja una vez al mes al país para operar ad honórem a las personas con deficiencias del corazón, dice que después de la polémica con esa institución, los líderes eferregistas han necesitado de sus servicios.
“Nuestra misión es servir y apoyar a todos aquellos que lo necesitan. Es importante que líderes políticos como Efraín Ríos Montt y Francisco Reyes López comprueben personalmente el trabajo que hacemos”, agrega.
El cardiólogo asegura que, de no haberse opuesto a la intervención que el FRG pretendía, Unicar no hubiera seguido funcionando igual.
Lo que pasó en 2001
Por medio del acuerdo gubernativo 20-2001, del Ministerio de Salud, la administración eferregista pretendía tener mayor control en la junta directiva de Unicar.
La iniciativa proponía modificar el número de integrantes de la junta directiva de esa institución, para dar más injerencia al Gobierno en la toma de decisiones, y evitar así que el sector privado tuviera mayoría.
Desde 1994, la junta directiva de Unicar había sido integrada por cuatro representantes del sector privado que estaban organizados en la Asociación Médico Guatemalteca Espada Olivero y tres del Gobierno.
El acuerdo que querían imponer las autoridades eferregistas restaba autoridad al sector privado, al cambiar el número de integrantes en la directiva a tres.
Después de cuatro meses, el Ministerio de Salud publicó un nuevo acuerdo, el 141-2001, en el que estableció tres integrantes del Gobierno, tres de la Asociación Guatemalteca Espada Olivero y uno de la Fundación Aldo Castañeda.
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