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Ingeniosas orquídeas
Como muchas otras flores, las orquídeas requieren de un animal (insecto o colibrí) para que intervenga en su polinización.
Pero en lugar de recompensar a su “agente” con polen, néctar u otras substancias de utilidad, estas plantas recurren al engaño. Por ejemplo, las pequeñas terrestres de los aledaños del Mediterráneo en Europa y África, del género Ophrys, simulan en forma, colorido, textura y hasta olor a las hembras de un abejorro de la región.
Estos últimos salen de hibernar en primavera, pero primero lo hacen los machos, por lo que en esos días, las flores de Ophrys se abren y los impacientes abejorros que se dejan engañar, tratan de copular con las flores que parecen ser su ansiada pareja.
Sus varios infructosos intentos sirven para que las flores sean polinizadas, explica el orquidiólogo Moisés Behar.
Es así como en su evolución estas plantas se han desarrollado en función de las características y forma de vida de sus polinizadores.
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