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A CONTRALUZ Asturias, el fin de una era
El recuerdo de Gaspar Ilom estará ligado al secuestro de Olga de Novella.
Por:
Haroldo Shetemul
LA IZQUIERDA TIENE un dirigente histórico menos. Rodrigo Asturias, el antiguo comandante Gaspar Ilom, falleció la semana pasada, con lo que dejó a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) sin su máximo dirigente. De ahí surge la interrogante: ¿Será que fue una pérdida irreparable o le permitirá a ese partido sacudirse el polvo del pasado? La figura de Asturias hay que verla desde la perspectiva de sus luces y sus sombras para poder comprender su aporte a los grupos revolucionarios, pero también su impacto negativo hacia éstos.
SURGIDO DE LA fatídica guerrilla de Concuá, en 1962, Asturias posteriormente pudo distanciarse del resto de dirigentes marxista-leninistas y maoístas que conducían las organizaciones político-militares del país. En los años setenta se internó en el suroccidente del país para fundar la Organización del Pueblo en Armas (Orpa), cuyo discurso incluía por primera vez la lucha contra la discriminación y el racismo. Por algo, dos de los libros escritos por Asturias fueron Racismo I y Racismo II, los cuales fueron lectura obligatoria, una especie de catecismo para los militantes de la Orpa.
EN 1987, ESTE comandante guerrillero apareció fotografiado en una entrevista con el diario español El País, la cual fue reproducida en Guatemala por la revista Crónica. Aún recuerdo que la entrevistadora lo describía como “gordito tripón” y que por su indumentaria parecía un banquero más que un guerrillero. Esa imagen también le ayudaría a abrir las puertas para avanzar en el proceso de paz y se perfilaba para el futuro de la posguerra como un dirigente carismático. Empero, en las mismas puertas de la paz le estalló el peor conflicto: El guerrillero Rafael Augusto Valdizón, alias comandante Isaías y dirigente de la Orpa, había encabezado el secuestro de la señora Olga de Novella, de 87 años de edad, por cuyo rescate exigían US$6 millones.
AUNQUE ASTURIAS negó hasta la saciedad haber tenido que ver con ese plagio, nadie le creyó. El secuestro había sido efectuado el 25 de agosto de 1996 y Valdizón fue capturado por un comando del Estado Mayor Presidencial el 19 de octubre, o sea casi dos meses después. Era casi imposible pensar que en ese tiempo, Gaspar Ilom, como comandante en jefe de la Orpa, no supiera lo que hacía uno de los miembros de la dirección nacional. El secuestro le costó a Asturias tener que abandonar la mesa de negociaciones. Pero no fue sólo eso. Cuando fue capturado Valdizón, también cayó otro militante de la Orpa, quien fue golpeado y, al parecer, ese hecho le provocó la muerte. El gobierno de Álvaro Arzú negó haber capturado y dado muerte a ese militante.
PERO LO QUE NUNCA se esperó fue que el mismo Asturias y la URNG negaran públicamente ese hecho. La prensa guatemalteca fue la que se encargó de desenmascarar el crimen, al revelar que el insurgente muerto se llamaba Juan José Cabrera, alias Mincho, uno de los miembros de la Orpa que negociaba el rescate de De Novella. En su informe final, la Comisión del Esclarecimiento Histórico reporta este caso con el número 103 e indica que la impunidad con que quedó la muerte de Mincho “ha sido favorecida, además, por la falta de colaboración de la URNG, en calidad de parte en el enfrentamiento armado interno”. O sea, al final del conflicto armado, la guerrilla se convirtió en cómplice del Estado Mayor Presidencial para ocultar el crimen de uno de sus militantes.
QUITADOS DE LA pena, los comandantes de la URNG firmaron en el Palacio Nacional el acuerdo final de paz y luego se constituyeron en partido político. Sin embargo, la insurgencia que durante tres décadas quiso tomar el poder por medio de las armas se convirtió en casi nada, en la legalidad. El mayor descalabro ocurrió en las elecciones de 2003, cuando la URNG llevaba como candidato presidencial a Asturias, quien apenas logró 2.5 por ciento del total de votos. El carisma y el arraigo popular se habían caído, o tal vez nunca lo tuvo.
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