|
¡Conducir!, ¿yo? ...ni en sueños
Las fobias ocupan la casilla nueve entre la clasificación de trastornos mentales a nivel mundial
Por:
Patricia Orellana
 |
| Amaxofobia es un trastorno sicológico que consiste en un temor excesivo a conducir. |
Sudor, taquicardia, frustración, dolor de estómago, vértigo y parálisis momentánea son los síntomas que experimentan algunas personas cuando dentro de un auto tienen la posibilidad de manejarlo. A este tipo de pánico se le denomina amaxofobia.
Este trastorno sicológico consiste en un temor excesivo a conducir. Es poco común (1 ó 2 por ciento), pero quienes lo padecen hasta se niegan a ir de copilotos, pues la idea de que por algún instante ocupen el lugar del piloto, les aterra.
El bloqueo y perturbación son desmedidos al grado que manifiestan aturdimiento, temblores y escalofríos frente a la situación, añade la sicóloga clínica Ana María Andreu de Rosito. Además, están fuera de control voluntario y la reacción es desproporcionada a la circunstancia que la crea.
Fobia versus miedo
La fobia (del griego Phobos, un demonio que recorría los campos Elíseos) se define como un miedo irracional que produce una evasión conciente al objeto, actividad o situación que la produce, y ese temor es tan grande que el individuo reacciona con trastornos de ansiedad, señala el siquiatra Romeo Lucas Medina.
El miedo, según la Real Academia: Perturbación angustiosa de un riesgo real o imaginario, en cambio es un proceso normal en todos los seres humanos cuando están expuestos a algo desconocido, o cuyo aprendizaje a lo largo de la vida no ha sido el mejor, o bien, tras presenciar o escuchar eventos traumáticos.
Por ejemplo, rechazo a subirse a un avión después del 11 de septiembre de 2001, cuando ocurrió el atentado a las torres gemelas en Nueva York. Sin embargo, este agobio no impide que la persona deje de hacerlo aunque tratan de evadirlo, añade de Rosito.
Desde el punto de vista sicoanalítico se dividen en primarias (están en el inconciente) y secundarias (se asocian con algún suceso fatídico), y por lo general, son los individuos predispuestos a ansiedad y estrés quienes las generan con más facilidad, agrega Lucas Medina.
¿Por qué al volante?
A criterio de los profesionales entrevistados, el origen de la amaxofobia radica en lo siguientes sucesos: haber sido víctimas de accidentes de tránsito —ya sea conduciendo, como pasajeros o sólo con haberlo presenciado—, por malas experiencias durante el periodo de aprendizaje, o haber pasado mucho tiempo sin conducir.
Sin embargo, hay quienes tienen guardados estos acontecimientos en el inconsciente, por lo que no es tan fácil encontrar la causa.
Suele ser más común en mujeres que en hombres. Para Lucas Medina quizá se deba a que culturalmente ellas hasta hace apenas algunos años no se atrevía a usar el volante, pues manejar había sido una tarea propia de varones, lo cual incide en que las féminas sobre todo las que pasan las cuatro o cinco décadas, se resisten al exponerse a esta actividad.
Afirmación avalada por Jorge Vásquez, de la Escuela de Automovilismo Etna, quien expresa que en su mayoría este grupo manifiesta más inseguridad y por consiguiente requieren más tiempo de aprendizaje.
Respecto a ellas, también hay otra causa y es el estrés al que se enfrentaron cuando alguien de su familia, les enseñaba a conducir valiéndose de poca paciencia, gritos y burlas.
Soluciones
El primer paso es aceptar que se padece el trastorno. El segundo, buscar ayuda de un siquiatra o sicólogo clínico, aunado a la comprensión y paciencia de los familiares y amigos, señala Lucas Medina.
Una vez dado éste, el profesional sugiere el método de acuerdo con los resultados de la evaluación del paciente y el avance que tenga.
La teoría conductual sugiere exponer al paciente al estímulo de forma paulatina. Es decir, si el temor inicia al arrancar el auto, se le indica que llegue hasta el punto que no le produce ansiedad. Luego, poco a poco se le pide que conduzca 20 metros a una velocidad de 20 kilómetros por hora, y así sucesivamente.
Esta terapia se puede hacer en concreto o a través de la imaginación hasta conseguir que la persona lo haga realidad. Para ello se le relaja y se le hace llegar a la fase previa a la fobia, explica Lucas Medina.
Además está la sicoterapia, un método que persigue penetrar hasta el inconciente para tratar de erradicar el temor.
También está otro que debido al bajo porcentaje de éxito se ha ido descontinuando, y es aquel en el que de manera abrupta y sin preparación previa se le induce.
Por ejemplo, llevar a alguien accidentado con urgencia, porque no hay quien más lo haga. Algunas veces resulta, pero también ocurre que una vez superada la emergencia, difícilmente lo vuelven a hacer.
Fuentes consultadas: Siquiatra Lucas Medina: 2368-1373. Sicóloga Andreu de Rosito: 2385-5384. Academia Etna: 2361-1389
Soluciones: Moderna terapia
Existe otro tratamiento es el que se conoce como MDR, una técnica que incorpora la desensibilización.
Se estimulan ideas, sentimientos e imágenes que les obstruyen o producen ansiedad, para después pasar a la fase de instalación. Ésta inicia cuando el nivel anterior está superado, enfatiza Andreu de Rosito.
Después continúan con la etapa conductual que consiste en aproximaciones progresivas hacia el estímulo.
Tiene la ventaja de que se supera el problema, aunque no se encuentre la causa, El 98 por ciento de quienes padecen amaxofobia y se someten a tratamiento la superan.
Sin embargo, un paciente que la padeció puede presentar temor eventualmente: cuando llueve mucho y/o hay poco visibilidad, si otras personas van con él o al manejar un carro prestado.
Estas actitudes también pueden ser comunes en cierto grupo de personas, sin que lleguen a ser fobias.
La mayoría de amaxofóbicos requiere tomar clases en academias de automovilismo y según Vásquez, al detectar a un aprendiz con miedo o inseguridad en mayor proporción que los demás, se refiere con un instructor especializado para que le brinde la seguridad y confianza que necesita.
|