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Alud deja 50 muertos y mil desaparecidos
Tragedia: Dos comunidades de Santiago Atitlán, Sololá, quedaron soterradas
Por:
Julio Lara, Claudia Munaiz
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| Hay mil personas desaparecidas. Hoy seguirá rescate de fallecidos y búsqueda de residentes en paradero ignorado. |
Un vecino bajando con un Cristo a cuestas desde Panabaj, en Santiago Atitlán, Sololá, presagiaba lo peor. La noche del miércoles, el derrumbe de un cerro sobre esta comunidad y la de Tzanchaj sepultó cientos de vidas, 50 confirmadas y cerca de mil personas desaparecidas.
“Apocalíptico, tremendo, devastador, increíble”, fueron los calificativos que más se repitieron ayer.
Los sobrevivientes de la tragedia no daban crédito a lo que sus ojos veían, o no veían, porque “Panabaj y Tzanchaj ya no existen.
Están destruidas”, expresó Juan Manuel Chuc, médico de la localidad. Hoy, la ayuda oficial todavía no había podido llegar. Urge agua y víveres.
Luego de sortear derrumbes, enseres y crecidas de ríos, la entrada a las comunidades, a 20 kilómetros de Santiago, permanecía anegada, con más de cinco metros de lodo.
Con el peligro latente, un equipo de Prensa Libre se adentró junto con los vecinos para comprobar la magnitud de la tragedia.
Del cementerio local sólo se veían las cruces, y de las viviendas sólo asomaban tejados y láminas.
En la parte alta, de las farolas sólo se veían los focos y algunas ramas de los árboles.
Entre piedras, troncos y gallinas muertas asomaba ropa, colchones, radiotransistores y libros de texto escolares. “Leticia Jiménez Soc”, se podía leer en uno.
“¿Y ahora qué, seño, el Gobierno qué va a hacer con toda esta gente?”, preguntaba, resignado, Julio Balac. “Vámonos de aquí, que se puede venir otro deslave”, advirtió.
Familias sepultadas
En la estación de la Policía Nacional Civil, los ataúdes de madera eran amontonados sin saber para quién.
El oficial José Luis Jiménez presagió lo peor: “Ya enterramos 50 cuerpos, 20 eran niños.
Pero aún hay familias enteras sepultadas. Pasará mucho tiempo en saber realmente cuántas víctimas hay”. Nueve pequeños fueron enterrados como equis equis, ya que sus padres no aparecen.
Unas 800 personas fueron evacuadas y trasladadas a las iglesias y al salón comunal de San Lucas Tolimán, donde el alcalde, Diego Esquina, pidió en tz’utujil que la ayuda llegara pronto. “Hermanos, necesitamos unirnos para salir adelante”, clamó.
Perdieron todo
Frente a la municipalidad, la iglesia albergaba a cientos de familias que lo habían perdido todo. María Luisa Cubil, de 27 años, perdió a sus dos hijas, de 9 y 8 años. “Salimos a buscar candelas porque no había luz. Ya no pudimos regresar”, sollozaba, aferrada a su padre.
Otros, como la familia Acaj, prefirieron resguardarse en su casa. “Pero es peligroso quedarse aquí”, les dijeron. “Viera que hay mucho ladrones. No queremos dejar la casa”, respondieron.
Las labores de rescate se reanudarán hoy.
La tarea de rescate en Santiago Atitlán se ha vuelto “casi imposible”, expresó José Lavarreda, jefe departamental de la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan).
“No se puede hacer nada, porque el terreno está totalmente empantanado. La gente entra y queda sembrada”, dijo.
Lavarreda agregó que hasta ayer por la tarde el rescate estaba a cargo de sobrevivientes de la tragedia, ya que las comunidades se encontraban totalmente aisladas.
“Es muy dramático lo que nos informan, lo que ha sucedido en Santiago Atitlán (oeste).
Tenemos un reporte de 47 personas que fallecieron como consecuencia de un derrumbe”, comentó el presidente Óscar Berger en improvisada rueda de prensa en el litoral del Pacífico, donde inspecciona la zona, y reportó, hasta anoche, 134 muertos a nivel nacional.
“Queremos estar en el lugar, para constatar y acompañar a los que han sufrido estos daños”, enfatizó Berger, quien espera llegar hoy al lugar.
Detalle: Cifra negra
El alud no perdonó:
Entre los fallecidos se cuentan unos nueve niños, 11 niñas, ocho mujeres y 12 hombres.
Hay cinco heridos.
Más de mil evacuados.
Cerca de mil desaparecidos.
El lodo alcanzó cinco metros de altura.
Más de 50 viviendas quedaron soterradas.
Relato: “La tierra tembló”
El nombre Stan nunca se borrará de la mente de los pobladores de los cantones Panabaj y Tzanchaj, Atitlán. “Es triste. La tierra tembló y trajo la muerte”, expresó Julio Urrea, gobernador de Sololá, al confirmar que 50 personas murieron a causa del deslave.
Las viviendas de más de mil personas que habitaban ambas comunidades “quedaron totalmente soterradas, la madrugada del miércoles”, manifestó ayer el gobernador.
Agregó que la población no atendió las advertencias del peligro que corrían por vivir en las faldas del volcán Atitlán. La tragedia llegó en medio de la oscuridad.
Ambas poblaciones permanecían ayer incomunicadas, al igual que la mayor parte del departamento, lo que complicó las tareas de rescate en el lugar, explicó Urrea.
El funcionario exhortó a la comunidad internacional a proporcionar ayuda. “No tenemos ni agua ni comida para darle a los pobladores”, lamentó.
De Panabaj: “Un ruido fuerte”
Vicente Chumil Morales, de 70 años, no pudo ver la tragedia, porque es invidente, pero sí la sintió.
El deslave se llevó su casa, un hijo, un nieto y a su nuera. “Todo, todo se fue. Ahora no tenemos nada”, sollozaba.
Los esposos Daniel Chumil Enríquez y Luisa Ramírez Chicán, así como la pequeña Rosalinda Chumil, dormían cuando sobrevino la tragedia.
“Yo oí un ruido muy fuerte, como a las 9. Luego, silencio. ¿Quién iba a imaginar algo así”, agregó Chumil Morales.
Desde temprano: Aparece cadáver de juez
En el deslave en Santiago Atitlán murió soterrado el juez de Primera instancia Penal Víctor Hugo Garrido. Fue una de las primeras víctimas rescatadas.
La subestación de la Policía y las oficinas de los tribunales quedaron enterradas por el alud de Panabaj.
El juez se encontraba en su oficina. También falleció un policía de ese municipio, quien no ha sido identificado. El cadáver del juez fue hallado en la mañana de ayer.
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