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En la jugada: El reto de Óscar Arroyo Arzú
Por:
Hugo Castillo
No estoy seguro de si la elección de Óscar Arroyo Arzú como presidente de la Federación de Futbol (Fedefutbol) fue buena o mala, si es más de lo mismo o si conviene o no al deporte más popular del país.
De lo que sí estoy seguro es de que Arroyo tendrá en sus manos una Federación que casi siempre está bajo la mirada de todo el país, y eso se pudo comprobar durante la agitada campaña electoral previa, ya que hasta columnistas que jamás habían escrito una línea sobre futbol, pusieron a disposición su pluma para decir las bondades de un candidato que no es nuevo en esto, porque llegó a la dirigencia junto a Mauricio Caballeros.
Arroyo jugó un papel importante durante la intervención que decretó Confede y también formó parte de la Comisión Transitoria que impuso FIFA.
Se le vio muy activo en las actividades de la Selección mayor que no pudo clasificar a Alemania 2006, y de todos es sabido su antagonismo con personajes influyentes como Rafael Salguero y recientemente con Hugo Bandi, el famoso promotor de la Selección en Estados Unidos.
Creo que Arroyo siempre tuvo mucho poder en la Fedefutbol, pero tras ganar las elecciones ajustadamente ante Brayan Jiménez, su gestión ya no será fruto de la imposición de FIFA, sino de un proceso democrático, por lo que deberá tener mucha capacidad para negociar y llegar a acuerdos con los distintos grupos que forman la Fedefutbol.
Pero lo más importante es que debe tomar decisiones coherentes y que siempre vayan en beneficio de los jugadores, pero, sobre todo, actuar con trasparencia y apertura hacia los medios de comunicación no comprometidos.
En el deporte guatemalteco es casi imposible que un dirigente sea cuestionado por los resultados deportivos de sus representativos.
Es algo que debería hacerse con regularidad, porque sólo se han conocido algunos casos, pero de orden administrativo.
Sería bueno que a la dirigencia se le pueda pasar la factura por un fracaso como el que acabamos de experimentar, de quedar fuera de una eliminatoria premundialista, pero eso quizá es una fantasía.
Arroyo tiene la misión de hacer exitoso el futbol, porque no sólo no hemos podido clasificar a un Mundial mayor, sino tampoco se ha logrado a los menores.
La misión es difícil, pero no imposible, sólo hace falta crear y promover las condiciones para que el desarrollo del futbol sea integral y no desordenado.
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