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Guatemala, domingo 02 de abril de 2006

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Nacionales

Más de 68 mil personas sin ser reubicadas
Unas 13 mil familias, que representan más de 68 mil personas, no han sido reubicadas seis meses después de la tormenta Stan. Otras 39 comunidades viven en áreas de riesgo
Por: Gema Palencia

Foto de portada
“En la aldea Los Cerritos, en Ocós, San Marcos, varias familias continúan viviendo al borde del río, donde el agua ha minado los cimientos de sus casas. La comuna ya dispone de un terreno para trasladarles, pero temen que las lluvias lleguen antes que las casas.

Seis meses después de la tormenta Stan, miles de guatemaltecos damnificados viven en los dos mil 828 albergues temporales instalados por el Gobierno y organizaciones internacionales.

La proyección es que tendrán que esperar al menos un año más antes de entrar en las casas que el Gobierno ha prometido construirles.

A cientos de familias más ni siquiera les llegaron los albergues, están acogidos por sus familiares o continúan en sus viviendas en las zonas donde el lodo arrasó todo.

Además, 39 comunidades que no están incluidas en la reubicación viven en zonas con alto riesgo de deslizamiento. Para realizar trabajos en estas zonas se requieren Q22 millones adicionales.

La demanda de vivienda y el dragado de ríos antes de que llegue el invierno son las principales peticiones de los afectados.

Si el cronograma planteado por la comisión de reconstrucción se cumple, unas dos mil de las 13 mil familias (68 mil personas) podrían pasar el invierno en sus casas de block, explica Eduardo Aguirre, gerente de reconstrucción.

Pero los comités de verificación coordinados por la Procuraduría de Derechos Humanos y entidades religiosas desconfían de esas promesas. Han denunciado que muchas comunidades siguen olvidadas por el Gobierno.

En riesgo

Entre los damnificados hay quienes desafían el peligro y han empezado a edificar en áreas inhabitables.

Una iglesia evangélica es levantada en el mismo sitio donde el lodo arrasó con decenas de vidas, en el cantón Cuá, en Tacaná, San Marcos.

Pantaleón Escalante, quien trabaja en la construcción de la iglesia, perdió en octubre pasado a su esposa y sus seis hijos a pocos metros del lugar.

Él justifica que se construya en el lugar de la tragedia “porque no hay terrenos, y para dónde vamos a ir”.

El alcalde del municipio, Efraín Hernández, señala que ha habido avances en la reparación de los puentes y carreteras y se inició la construcción de escuelas, pero no entiende por qué no llega la ayuda para vivienda.

El jefe edil de Ixchiguán, Jerónimo Navarro, coincide en el retraso en la vivienda y señala que ejecutan proyectos de abastecimiento de agua y mejora de caminos.

El Ministerio de Comunicaciones informa de que reconstruye mil 416 kilómetros de vías y 28 puentes.

La vida en un albergue

Una casa de lona con techo de lámina es algo cuando se ha perdido todo. Pero esa situación es desesperante con el paso de los meses y la incertidumbre de no saber hasta cuándo seguirán ahí.

En uno de los albergues de Tecún Umán, San Marcos, residen unas 300 familias desde diciembre del año pasado.

Tienen su propia escuela y están ubicados a pocos metros del río Suchiate, el mismo que inundó sus viviendas.

“Dicen que por aquí no se salió el río, pero cuando empiecen las lluvias, estas casitas no van a resistir, peor si viene un temporal”, señala Augusta López.

Cuenta que, a falta de duchas, se bañan en el río y tienen una letrina por cada cuatro familias. No tienen estufas ni energía eléctrica, y el problema del agua lo solventaron con la perforación de pozos.

Concepción Barrios ha escuchado cómo las autoridades les piden paciencia, hasta que encuentren un terreno. Ella entiende que de un día para otro no puede haber casas para todos, pero exige una solución rápida. “Pedimos que nos saquen pronto de aquí; hay mucho calor, muchas moscas, y estamos muy cerca del río”, señala.

En la aldea Chiquisis, en Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, las condiciones tampoco son las más alentadoras.

Sobre un terreno de arena muy fina se instalaron 108 familias. La polvareda es constante, también las enfermedades respiratorias.

El futuro abastecimiento de agua es incierto, porque hasta hoy lo ha hecho una organización no gubernamental. “En una semana no sabemos quién nos va a traer el agua”, cuenta Antonio Guarchaj.

El comité de verificación del departamento de Sololá reconoce que mucha de la ayuda se centró en Panabaj, donde tendrán 289 viviendas en junio próximo.

Sin embargo, aún está pendiente la reparación de la planta de tratamiento de aguas en Panajachel, el traslado de 50 familias en alto riesgo en la aldea Montecristo, en Santa María Visitación o la reubicación de los afectados en San Marcos La Laguna.

En el altiplano, las demandas de vivienda se repiten entre las organizaciones civiles, así como la ayuda alimentaria.

Los ríos

En las zonas cercanas a la costa, el dragado de los ríos es la mayor de las demandas, ante el temor a que las obras no terminen antes de las lluvias.

Vecinos de Tiquisate, Escuintla, y de Tecún Umán, San Marcos, ya han organizado protestas para demandar el inicio de las obras.

El Ejecutivo comenzó los trabajos de recuperación de cuencas en las 18 zonas prioritarias y está pendiente de lograr financiación para 73 proyectos más por valor de Q143 millones.

Entre ellos, algunos tramos del río Suchiate, Naranjo, Nahualate o Samalá. Asimismo, 56 proyectos más deberían iniciarse antes de dos meses.

Los señalamientos por la manipulación de las ayudas no faltan entre los damnificados.

En la aldea Rincón Argentina, Tecpán, Chimaltenango, denuncian que muchos quedaron fuera de los listados de beneficiarios.

Los pleitos entre líderes comunitarios también han dificultado el proceso.

A los damnificados, sólo el sonido de la lluvia les atemoriza, y en breve empieza un largo invierno que los encontrará fuera de sus casas, con escasez de granos.

A ellos les cuesta trabajo comprender los largos trámites del proceso de reconstrucción.

En cifras

Q2,500 millones presupuestados para obras en 2006.

Q978 millones ejecutados durante 2005.

Q143 millones solicitados a la cooperación internacional.

Sin permiso: Construyen en zona inhabitable

Tacaná, San Marcos .- “Al pie del cerro que arrasó el cantón Cuá, en Tacaná, San Marcos, trabajadores levantan una iglesia evangélica. La zona fue declarada inhabitable por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Olvidados: Acogidos por vecinos

Tacaná, San Marcos .- “Las imágenes de familias albergadas se repiten seis meses después en la aldea Tzojtzoloj Chiquito, en Tacaná, San Marcos. De las 26 familias que llegaron aún hay 10 acogidas en casas de vecinos y varias emigraron a México.

Sin acceso: Incomunicados

Tiquisate, Escuintla .- “En la aldea Huitzizil, Tiquisate, la tormenta destruyó el camino de acceso a 60 familias que ahora deben atravesar fincas para entrar en sus casas.

Insalubre: Sin agua

Tecpán, Chimaltenango .- “Quienes viven en la aldea Rincón Argentina, Tecpán, se surten de agua de un riachuelo contaminado. En ese lugar murieron cuatro niñas por la tormenta.

Agobiados: En los albergues

Tecún Umán, San Marcos .- “Después de estar meses bajo las tiendas de lona, la estancia se hace dura. Las casi 300 familias que viven en Tecún Umán piden un rápido traslado.

Programa: Obras para 2006

Compromisos

Vivienda de block para unas dos mil familias antes de que finalice el año.

18 obras de reparación de las cuencas de los ríos con más riesgo podrían ser terminadas a finales de abril.

Siembra de 35 millones de árboles en 2006.

“Es un proceso consensuado que lleva su tiempo”

Eduardo Aguirre, gerente de reconstrucción, reconoce que el proceso es largo y que es necesario hacer una buena planificación para construir 97 asentamientos. “Esto nunca se había hecho en el país y queremos planificarlo bien para que la población esté en mejores condiciones que antes de la tormenta. Eso lleva su tiempo”, afirma.

Aguirre indica que es costoso lograr consenso entre la población y conseguir terrenos adecuados.

Los esfuerzos se centran en vivienda, reconstrucción social y recuperación de cuencas, luego de haber priorizado la infraestructura.

Según Aguirre, para mayo de 2007 todos los damnificados estarán habilitando las viviendas formales.

El proceso es ya una carrera contrarreloj de compra de tierra, acondicionamiento y construcción de casas.

De los 97 terrenos necesarios han adquirido 22 hasta la fecha y esperan comprar entre cinco y seis fincas por semana, para tener todas antes de fin de año.

Aguirre indica que toman en cuenta la identidad de la población y trabajan también en la reconstrucción del tejido social: la rehabilitación moral y espiritual, la capacitación a la mujer y el monitoreo de la seguridad alimentaria. Además, trabajan en la recuperación de documentos de identificación perdidos.

La comisión de reconstrucción también tiene planificados talleres de capacitación para líderes locales sobre rehabilitación del tejido social.

Q1.5 millones a alcaldes

A través de los Consejos Departamentales de Desarrollo, 150 alcaldes recibirán Q1.5 millones para obras locales, afirma Aguirre. Los Consejos serán los encargados de fiscalizar esta ejecución descentralizada de las municipalidades.

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