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Un flagelo que aún campea en las aduanas
La defraudación tributaria es un flagelo que aún campea en las aduanas del país, según las autoridades tributarias.
Carolina Roca, superintendente de Administración Tributaria, al referirse al tema, explica: “No puedo negar que hay una situación que está a la vista de todos. Para combatirla se requieren altos grados de coordinación del Estado”.
Según la funcionaria, la falta de controles sistematizados provoca este problema. Agrega que la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) trabaja en estandarizar esos métodos.
“En todas las aduanas hay una falta de sistematización e integralidad de sus procesos.
Entonces, el riesgo es mayor. Ahora el tema es que donde hay arribo de mayor mercadería también va a coincidir con estos flagelos”, admite.
Explica: “Si se tienen bien definidos los procesos aduaneros, podemos saber por dónde ocurre la defraudación. Sólo teniendo la información y sabiéndola procesar e interpretar, vamos a poder cambiar la situación en el país”.
Importantes
El 80 por ciento de los ingresos está entre Puerto Quetzal, Puerto Barrios y Tecún Umán. “Son aduanas prioritarias”, estima Roca.
Por lo tanto, indica que son a las cuales tiene que poner más cuidado, porque hay más ingresos.
Este asunto es abordado en la propuesta de la ley antievasión, que contempla darle más facultades a la SAT para que incursione en toda clase de almacenes aduaneros.
Por ahora, el proyecto se encuentra en la Comisión de Finanzas del Congreso y tiene dictamen favorable de al menos 13 de los 21 diputados de ese grupo de trabajo.
Roca, junto al jefe de esa sala legislativa, Víctor Ramírez, ha visitado diferentes bancadas para explicar los beneficios de la ley antievasión. El objetivo de la norma es buscar elevar la carga tributaria.
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