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Guatemala, domingo 06 de agosto de 2006

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Nacionales

“No dependemos tanto de EE.UU.”
Entrevista con el el nuevo ministro de Relaciones Exteriores
Por: Martín Rodríguez P.

Foto de portada
Después de cuatro días en un despacho que no estaba en sus planes, Rosenthal habla sobre sus aspiraciones para la política exterior que dirigirá en los próximos 18 meses. (Foto PL: Kattia Vargas).

Encaminar la solución del conflicto con Belice, la integración centroamericana, un acuerdo con Europa y los migrantes, serán sus prioridades. Buscará, además, explicar al Congreso la importancia de ratificar algunos tratados.

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Con las estanterías de su despacho aún vacías, el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Gert Rosenthal, habla en esta entrevista sobre su posición política respecto de Estados Unidos, sus aspiraciones del trabajo que podría desarrollar en los 18 meses que le quedan y del ejercicio didáctico que planea con casos como el de Belice o la ratificación de tratados internacionales.

A sus 71 años, este economista y diplomático de carrera pasa revista a la mayoría de asuntos internacionales del país, sin empacho al responder que no tiene idea sobre alguno de estos.

Su principal meta ahora será un puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

Es la principal meta secuencial. Guatemala tiene méritos, ha comprobado su capacidad de actuar responsable y dignamente en foros multilaterales. El principio de rotación es muy importante y no hemos sido nunca miembros del Consejo.

Se acusa a Guatemala de ser el candidato de Estados Unidos.

No es verdad. Esa imagen nos daña. No es secreto que Estados Unidos no quiere que llegue Venezuela, por su discurso beligerante, pero ese es un problema de los estadounidenses. Nosotros, en nuestro cabildeo, jamás hemos dicho una palabra en contra de ese país.

La aspiración venezolana es casi tan legítima como la nuestra, y el casi es porque nosotros nunca hemos sido miembros. Planteamos nuestra candidatura en el 2002, cuando yo era el jefe de la misión ante la ONU. A mediados de 2004 se presentó Venezuela.

¿Es cierto que Guatemala tiene 98 votos a favor?

Vamos bien. A mí no me gusta dar cifras, usted sabe cómo es eso. Lamentablemente, en Nueva York (sede de la ONU) hay un mercado de apoyos. A mí no me ha gustado mucho, pero es así. Si Guatemala le pide voto a un país z, ese país dice que sí a cambio de apoyo en otra elección. El problema es que muchas veces no se cumple. Eso sí, Guatemala siempre los ha cumplido.

Usted dijo hace seis meses que nadie nos dijo que éramos de América del Norte, ¿cómo lo reflejará en su administración?

Queremos tener relaciones fructíferas con todo el mundo. Dicen que dependemos mucho de un país, pero no es tan así. Por ejemplo, en nuestra relación con Cuba buscamos cierta distancia con Estados Unidos. No es tampoco que tengamos política claramente no alineada.

Tenemos una relación cercana con Estados Unidos, pero no por imposición, sino por nuestros intereses comerciales, financieros. Sin embargo, saltar de ahí a decir que somos poco menos que una extensión de la política norteamericana es un trecho muy grande.

¿Cuál es la posición de Guatemala respecto de la guerra en Líbano?

Estamos muy asustados por el daño a la población civil. Condenamos la provocación de Hizbulá y al mismo tiempo el uso desproporcionado de la fuerza israelí. La violencia se ha extendido a población civil inocente e infraestructura básica de uso civil.

¿Traerá a su equipo de trabajo?

Hay bastante talento en la cancillería. Estamos en conversaciones con Marta Altolaguirre y Luis Fernando Andrade (para viceministerios), pero de momento no hay ningún nombramiento.

Dígame tres metas que tendría para este ministerio.

No hay tres metas, sino una: mantener a flote la política exterior. Me gustaría encaminar una solución duradera, justa y digna en nuestro eterno diferendo con Belice. Quisiera avanzar con Europa para un acuerdo que nos permita tener mejor acceso de nuestros productos. También creo necesario fortalecer los lazos con Centroamérica, y la integración.

En la parte de integración política, ¿cuál es su objetivo?

No me hago ilusiones de que las cosas que no se lograron en 10 años se logren en uno. Son muy bonitas las instituciones comunes y avanzar en la integración política, pero si podemos perfeccionar el mercado común y posicionarnos como un bloque, me sentiría cómodo. Creo que eso se puede traducir en beneficios para los ciudadanos.

Si podemos reformar el Parlamento Centroamericano o la Corte Suprema de Justicia, lo hacemos. Pero no me quisiera ir muy frustrado, triste de aquí, por no lograr grandes metas en un año.

Belice será una prioridad suya. ¿Por dónde puede solucionarse?

No sé. El conflicto de Belice no lo manejo. Ya estoy informándome para ver dónde están los puntos difíciles. Hay que reexaminar ese tema y buscar una solución que satisfaga a las partes. Pero no sé cómo, y si supiera, no se lo diría. Creo que hay que hacer una labor didáctica en Guatemala sobre los costos que nos ocasiona.

¿Y los migrantes?

Será una altísima prioridad. Los guatemaltecos que se van reclaman que el Gobierno acá no los atendió, y es cierto. Por eso hay dos ramas: la de brindar servicios por medio de los consulados y la de negociación con el Gobierno de Estados Unidos. El (ex) canciller (Jorge) Briz no andaba tan perdido con eso de juntarse con otros países del área para esto. Marta (Altolaguirre) sí sabe más de esto y se haría cargo de esta tarea.

En materia de migrantes, con las visiones de Briz y el vicepresidente Stein hubo dos discursos enfrentados.

Mi estilo es conversar en el interior de la administración. El Gobierno tiene que tener un discurso, no dos. Vamos a escuchar a todas las partes, la Procuraduría de Derechos Humanos, la Comisión Presidencial para los Derechos Humanos, el Ministerio de Gobernación y a quienes tengan distintas opiniones.

Me decía que quiere incluir el tema de los derechos humanos.

Después de una historia tan trágica como la nuestra en las últimas décadas, hemos adquirido compromisos para atender la defensa de los derechos humanos y la multiculturalidad. La política exterior debe reflejar esto.

¿Hará cabildeos en el Congreso para la ratificación de leyes?

No serán cabildeos, sino una visita de cortesía. La política exterior es de Estado y no voy a ir a decir: por favor, apruébenme la Corte Penal Internacional. A mí me interesa, pero no así. Después de todo lo que pasó, Guatemala debe apoyar que se juzguen los crímenes de lesa humanidad.

Frases

•“No somos el candidato de EE.UU. Si ellos no quieren que Venezuela esté en el Consejo es su problema. La aspiración de Venezuela es legítima, casi tanto como la nuestra”.

•“Quiero incluir el tema de los derechos humanos. La política exterior debe reflejar lo que acordamos en nuestra sociedad, aunque a veces no aplicamos lo que predicamos”.

•“No voy a hacer cabildeos en el Congreso, ni les pediré favores. La política exterior es de Estado, no de Gobierno, y yo explicaré por qué son importantes algunos tratados”.

Regreso a la burocracia

Acepté el cargo para dar legitimidad al servicio público.

¿Qué le convenció de aceptar ser ministro de Relaciones Exteriores, después de haberse retirado de la carrera pública y haberle dicho no, al principio, al presidente Óscar Berger?

Primero, me mortifica que esto se haya ventilado ante la opinión pública, porque al final ha parecido como si me estuviera haciendo de rogar. Era simplemente que a estas alturas de mi vida no quería volver a la administración pública. Al final tomé la decisión por eso.

¿Por qué?

Porque se ha ido devaluando el concepto de servidor público. Se dice que la gente que va al Gobierno lo hace por amasar dinero o porque uno no da bola en el sector privado, pero creo que los mejores hijos de un país deben estar en el servicio público.

¿Por qué aceptó ser canciller?

Vengo porque me gustaría mantener a flote la institución del Ministerio de Relaciones Exteriores y la presencia de nuestras relaciones internacionales.

Y como me veo como un suplente, porque me queda un año, pensé que podía posponer mis ambiciones personales y profesionales por un año y devolver algo a este país que me ha dado muchísimo. Toda mi carrera en Naciones Unidas tiene que ver con una experiencia previa como funcionario público. Y ahora que podía devolver un poquito, aunque sea sacrificando mi comodidad y mis ingresos, acepté.

¿Qué mensaje podría dar?

Se ha devaluado servir en la administración pública. Se dice que el joven que lo hace es inepto o corrupto, o ambos. Pero sin un Gobierno sólido, lúcido, pensante y honesto, no nos va a ir muy bien.

•Dice que llega “de suplente”

El nombramiento de Gert Rosenthal como canciller no hubiera causado ninguna sorpresa hace 30 meses cuando inició el Gobierno y él estaba a punto de concluir su carrera diplomática. El nuevo ministro dice que llega como “suplente” para cubrir el año y medio que le falta a esta administración, lo cual ha sido aplaudido por los analistas políticos.

El titular en el despacho de la Cancillería fue Jorge Briz, dirigente empresarial y del Movimiento Reformador, uno de los tres partidos que llevó a Óscar Berger a la presidencia.

El gobernante lo prefirió a un economista y diplomático de carrera que Suramérica hubiera electo en el 2004 como Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) si Guatemala hubiera convencido al resto de Centroamérica de nominarlo.

Rosenthal tiene un dominio vasto sobre el funcionamiento del Sistema de las Naciones Unidas y cómo se maneja la diplomacia internacional, las intervenciones en los conflictos de otros países y la promoción de un tema en la agenda mundial.

Su influencia en la dirección de la política exterior ya empieza a percibirse en tres temas coyunturales. Uno es la posición guatemalteca sobre la enfermedad de Fidel Castro y su posible transición en Cuba, en la que Berger dijo que esperaba su pronta recuperación y que decidir el futuro de la isla es un asunto exclusivo de los cubanos.

Otra es posición respecto a la guerra en Líbano, en la que Guatemala condenó a Hizbulá por la provocación y a Israel por su respuesta desproporcionada en la que han muerto civiles inocentes y se ha destruido infraestructura civil básica.

Así también en un intento por desmarcarse de la imagen de ser “una extención de la política exterior estadounidense”, a diferencia de los últimos dos años de la diplomacia de Briz, sobre la relación con el vecino del Norte.

En ese tiempo no hubo críticas y se votó junto a Estados Unidos en todas las instancias continentales.

En gestión de 18 meses, para terminar la administración Berger, Rosenthal se ha propuesto “mantener a flote” la institución, encaminar una solución del conflicto territorial con Belice, un acuerdo de libre asociación con la Unión Europea y la integración centroamericana.

Habrá que esperar la respuesta que obtiene de la Comisión de Relaciones Exteriores y el pleno del Congreso sobre la necesidad de la ratificación de convenciones internacionales.

•Hoja de vida: Carrera internacional

Rosenthal nació en Guatemala en 1935.

Trabajó en la Secretaría General de Planificación Económica (Segeplan).

Fue jefe de la misión de Guatemala ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta el 2004.

Fue director de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que tiene un cargo equivalente al de subsecretario general de Naciones Unidas.

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