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Economía: Informalidad, un reto a discutir
Guatemala posee 4.9 millones de personas que están en edad y capacidad de trabajar
Por:
Byron Dardón, Rosa María Bolaños
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| “Ninguna política va a funcionar mientras el marco que regula la generación de trabajo siga dentro del lineamiento de hace 50 años”. Hugo Maúl, director del CIEN. |
Entre los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, Guatemala posee el mayor porcentaje en cuanto a empleo informal se refiere, pues de cada 100 guatemaltecos que forman parte de la población económicamente activa (PEA), 75 están fuera del sector formal.
Durante la conferencia “Economía Informal: un reto para el Estado”, Lizardo Bolaños, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), comentó que después de Guatemala sigue Honduras, con 68.5 por ciento de informalidad; Nicaragua, con el 65.3 por ciento, y República Dominicana, con el 55.4 por ciento.
En la quinta posición se ubica El Salvador, que registra el 55.1 por ciento; Panamá, que da cuenta del 52.6 por ciento, y Costa Rica reporta que 42 de cada 100 habitantes de la PEA trabajan en el sector no empresarial.
Baja producción y burocracia
Bolaños explicó que si se producen Q100 en la economía en general, Q67 son resultado del sector formal, y Q33 provienen del informal.
Lo anterior significa que los trabajadores en ese último sector no son los más productivos.
De ahí que al relacionar la productividad media de los trabajadores formales, éstos producen 5.66 veces más que los informales, refirió el investigador.
Bolaños explicó que la informalidad ha crecido en los últimos años, pese a que es un sector sin beneficios laborales y no cubierto por la legislación.
Entre otros factores, señaló que para los trabajadores informales sólo el ingresar a la formalidad ya representa un “dolor de cabeza”, por la pérdida de tiempo en trámites y gastos al registrar una empresa, además de lo complejo del sistema de inscripción.
Según el CIEN, muchos de los empresarios en informalidad enfatizan que al ser formales no utilizarían el IGSS, el Intecap o el Irtra, pero sí tendrían que pagar la cuota respectiva, sin dejar de lado que también tendrían que pagar aguinaldo a sus empleados.
En opinión de varios de los entrevistados por el CIEN, entre los únicos beneficios palpables al ingresar a la economía formal están un mayor acceso al crédito bancario y el reconocimiento empresarial.
Bolaños comentó el caso de un grupo de mujeres artesanas de Quetzaltenango, quienes no se registran como empresa porque los trámites de inscripción tardan entre dos y tres meses, además de que los pagos por esos trámites significarían desembolsar lo que han ganado en 18 meses de trabajo en el campo informal.
Por aparte, en sondeos efectuados por el CIEN, los trabajadores y empresarios informales indicaron que la “formalidad” no garantiza servicios públicos como seguridad, justicia, salud y apoyo de parte de la organización municipal local, pero que sí les genera costos.
En cuanto a las empresas formales, éstas deben de cumplir con las obligaciones tributarias, atender el régimen de seguridad social y otras regulaciones.
Además, deben de garantizar cuestiones relativas a condiciones laborales, tales como horas de trabajo, salarios mínimos y restricciones para el despido de personal innecesario.
Retos para el Estado
Hugo Maul, director del área económica del CIEN, manifestó que el principal reto para el Estado frente al sector informal es reconocer que “son mayoría”.
El siguiente reto que enfrentan las autoridades, de acuerdo con el experto, es que no es “dando palo y mediante la fuerza, entre comillas, como se va a reducir la informalidad, porque es demasiada gente”.
Maul hizo énfasis que se debe entender que el pertenecer al sector formal constituye un asunto de “costos y beneficios”, y el punto central es que quienes están en el sector informal dicen no recibir ningún beneficio al ingresar en la formalidad.
El director del CIEN opinó que uno de los grandes problemas es que nadie en Guatemala se atreve a cuestionar el Código Laboral.
“Es un código laboral inspirado hace 50 años para una realidad del mundo que ya cambió. En esa época, el mundo generaba empleos a través de la gran empresa industrial, pero de repente la situación varió, y ahora la generación de empleo proviene de los servicios y de las empresas pequeñas altamente eficientes”, dijo Maul.
Para el analista, “ninguna política de empleo va a funcionar mientras el marco que regula la generación de trabajo siga dentro de un lineamiento concebido para hace 50 años”.
En cifras
4.99 millones de guatemaltecos conforman la denominada Población Económicamente Activa (PEA), según los datos del Instituto Nacional de Estadística para 2004.
75 de cada 100 trabajadores guatemaltecos que integran la Población Económicamente Activa (PEA), están inmersos en actividades informales que no generan impuestos al fisco.
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