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Revelaciones: “La esperanza rota”
Una obra magnífica
Por:
Margarita Carrera
Cuando recibí de parte de la Editorial Universitaria de la USAC "La esperanza rota. La revolución guatemalteca y los Estados Unidos, 1944-1954" de Piero Gleijeses, me dije: interesante pero muy voluminoso. Sin embargo, al empezarlo a leer quedé fascinada.
Una obra magnífica que aclara con precisión el drama vivido por Guatemala en 1954 con la caída de Árbenz. Como si estuviera leyendo la mejor novela, así de estremecedor y brillante.
En 1944 tenía yo catorce años; en 1954, veinticuatro. Amaba la Revolución de Octubre. Me apasionaban las figuras de Arévalo y Árbenz. Época estupenda que prometía sacar a Guatemala del subdesarrollo.
Libro, el de Gleijeses, indispensable para historiadores guatemaltecos. También para políticos, si es que éstos son capaces de entender un libro tan develador como verídico.
La obra fue publicada primero en inglés, en 1991. Imposible que en tal año circulara en Guatemala.
Gleijeses es italiano, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Ginebra, profesor de Política Exterior de los Estados Unidos en la Universidad de Johns Hopkins, Washington D.C. Un historiador consagrado, todo un personaje que, además, confiesa su amor por Guatemala.
La obra se nutre con múltiples documentos tomados de fuentes: 1) La estadounidense de la CIA; 2) La guatemalteca, basada en entrevistas (tanto de anticomunistas como de comunistas) a protagonistas de la época; entrevistas realizadas en el transcurso de más de una década.
Por fin: la visión de los "vencedores" y los "vencidos". Destaca, sobre todo, la intervención de la CIA con sus dolorosas consecuencias de sangre y muerte que detuvo el progreso en Guatemala y sigue marcando nuestra historia. Intervención por la cual, en 1997, Clinton pidiera disculpas a Guatemala por el vergonzante papel de su país.
La Revolución de Octubre de 1944 –dice en el prólogo Julio Pinto– quiso ponerle fin a un régimen de ignominiosas desigualdades. El rechazo de los grupos más retrógrados fue inmediato.
También pretexto para que Estados Unidos creara como respuesta la "Operación Pbsuccess" dictada por la CIA; operación que culminó con la invasión militar de Castillo Armas. Asimismo, se aclara el papel del ejército, siempre al servicio de la oligarquía guatemalteca.
Aún más, cuando, en 1954, se ve atrapado por el "mesianismo anticomunista". De inmediato se pone al servicio de la CIA. Pero no sólo la CIA, la United Fruit Company fue la primera en contactar a Castillo Armas para oponerse al gobierno revolucionario.
Los intereses económicos han estado siempre ligados a los propósitos políticos. En este caso, los intereses económicos de la UFCO se combinaban con los propósitos políticos de la guerra fría. Porque no sólo era poner en práctica la ideología anticomunista, también establecer un clima favorable para los negocios estadounidenses.
Lo que se rechazaba eran los tres grandes logros de Árbenz: la reforma agraria, la construcción de un puerto y carretera al Atlántico y la hidroeléctrica Jurún Marinalá. Logros que debían promover un país capitalista desarrollado, de acuerdo con los principios de la justicia social y el nacionalismo. El éxito de tales empresas incomodaba aún más a Washington.
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