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Jóvenes luchan por superarse
Vencen discapacidad mental y se realizan como ciudadanos
Por:
Claudia Vásquez
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| Pablo Cóbar trabaja en McDonald’s de la 18 calle, zona 1. (Foto PL: Adolfo Mejía). |
Periodismo comunitario
“Yo puedo, déjame intentarlo” son las palabras que a diario utilizan jóvenes y adultos con discapacidad mental para demostrar que son capaces de tener un empleo formal y realizarse como ciudadanos, con el apoyo de sus familias y de empresas privadas.
Pablo Cóbar, de 29 años de edad, trabaja en McDonald’s de la 7a. avenida y 18 calle, zona 1. Con el entusiasmo y la sonrisa que lo han caracterizado, lleva a cabo diferentes tareas en la cocina y el área de servicios de ese restaurante.
“Me siento contento de atender a la gente y me gusta mucho mi trabajo”, expresó Cóbar, quien por las mañanas se capacita en panadería, en la Fundación para la Autorrealización y Capacitación de Jóvenes y Adultos con Retraso Mental (Faces).
Pablo lleva ocho años de recibir atención sicológica, terapia y estimulación temprana, educación especial, capacitación en actividades prelaborales, talleres artesanales y deporte.
Atención especializada
Olga Alicia de Berger, directora y fundadora de Faces, informó que atienden a 48 niños, jóvenes y adultos con discapacidad mental, es decir, retraso mental leve y moderado, así como con síndrome de Down.
De Berger agregó que el 80 por ciento lo constituyen personas de escasos recursos.
La fundación surgió hace 10 años con el objetivo de brindar atención especializada a niños, jóvenes y adultos, para sensibilizar a la población respecto de que las personas con discapacidad mental pueden desempeñar un trabajo formal y garantizar su inserción a la vida laboral, afirmó.
Liliana de Hernández, directora pedagógica de la entidad, señaló que la posibilidad de comunicarse y tener autonomía personal pueden hacer que las personas con discapacidad mental gocen de una mejor calidad de vida y desarrollen sus habilidades en la vida laboral.
Comentó que el éxito en la formación de los estudiantes de Faces tiene que ver con los talleres de panadería, floricultura, cocina, cerería, manualidades, crianza de mascotas y producción de abono orgánico.
“Los deportes como la natación han sido importantes para nuestros niños, jóvenes y adultos, ya que han hecho que desarrollen sus habilidades”, agregó.
Luis Osmín García, de 28, es también egresado de Faces y trabaja en el supermercado La Torre, zona 10.
Sus compañeros y jefes expresaron que es uno de los empleados más destacados. “A mí me gusta mucho ser útil y atender a los clientes con una sonrisa”, comentó García.
Con orgullo relató que, gracias a su trabajo, su madre pudo pagarse una operación de la matriz.
Faltan recursos
Para sostenerse, la fundación lleva a cabo actividades como el bazar navideño, que este año se hará el 18 de noviembre próximo, y allí se venderán manualidades elaboradas por los estudiantes
De Berger aseguró que a Faces le hacen falta recursos económicos para el pago de maestros y para extender sus servicios a Sololá.
Sin empleo formal
Estadísticas revelan que:
Menos del uno por ciento de personas con discapacidad tiene trabajo formal.
Estos empleados presentan discapacidades físicas en un 62 por ciento, y sensoriales, 29 por ciento.
50 por ciento de las personas discapacitadas no tiene ningún nivel académico.
Menos de uno por ciento de niños con alguna discapacidad tienen acceso a la enseñanza.
12 por ciento de la población es discapacitada.
En el Congreso se discute una ley que sugiere la inclusión del tres por ciento de personas discapacitadas en empresas privadas e instituciones del Estado.
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