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VIDA BREVE Rumbo a Goethe
Por:
Irina Darlée
Hemos leído un retrato de Goethe dibujado por Alfonso Reyes, el gran maestro mejicano.
Generalmente para conocer más de cerca a Goethe hay que leer las Conversaciones con Goethe de Eckermann, su fiel secretario. Pero también conviene leer las Charlas con Goethe del Canciller von Mueller y los diversos epistolarios, como el famoso con Bettina von Arnim, entre otros, para ir conociendo a Goethe por dentro.
Reyes ejerce lo que los historiadores llaman “crítica de fuentes”, pero no se limita a analizar el valor testimonial de Eckermann, von Mueller o Soret, sino dibuja a Goethe de su manera al verlo sin prejuicios y componer un cuadro desgarrador del Goethe anciano, solitario, abrumado por las riñas domésticas, la ingratitud y la crueldad de su primogénito, “el imbécil Augusto”, como lo llamó el Canciller von Mueller. Es el Goethe que a los setenta y cinco años pregunta a Eckermann: “¿Habrá habido cuatro semanas de dicha en toda mi existencia?”.
La intensidad melancólica de esta vida dolorosa, la traduce Alfonso Reyes a estas líneas de Rubén Darío “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, / y más la piedra, porque ésta ya no siente…”.
El Goethe que en su vida más sufrió que gozó, que tras cada desilusión y penuria amorosa caía enfermo y que sin embargo venció con el espíritu sobre la carne y el destino, que superó “lo fatal”, es el Goethe real, él que ocultan las imágenes tópicos, es el Goethe de quien cabe decir lo que dijo de sí Rubén Darío en su poema “Cantos de Vida y Esperanza”: “Se juzgó mármol y era carne viva”.
Con esta cita Reyes rectifica, pero no baja a Goethe de su pedestal. Dice: “El mármol de su estatua es la expresión de su humanismo”.
Su variada obra: la del botánico, la del físico, la del político u hombre de acción, que Reyes interpreta y salva de muchos prejuicios, entre otros de la tumultuosa Bettina de Arnim hace el recuento de los actos de socorro que dio Goethe a quienes le pedían ayuda.
Habla de su solidaridad social y, cita la dedicatoria que el gran anciano de Weimar, Goethe, escribió en el álbum del joven Achim von Arnim: “Cuando cada vecino barra el frente de su casa, todos los barrios de la ciudad estarán limpios”.
En el lenguaje de Reyes esta frase quiere decir “Entre todos lo haremos todo”. Tanto Goethe como Alfonso Reyes nos indican el rumbo del ideal. Los que son sarcásticos suelen ser echados al olvido. El espíritu no se encuentra en los libros sino en las gentes.
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