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HABLANDO CLARO Vida de gueto
Por:
César García
Opinión
Guetos para cada gusto, pero sobre todo, para cada bolsillo, con o sin piscina, con o sin área de juegos, con o sin espacio… guetos de lujo, guetos modestos y guetos fachosos… todos ofrecen básicamente un atractivo…
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Dos Guatemalas se distinguen fácilmente… dentro de las muchas Guatemalas que coexisten; la más grande abandonada a su suerte… gente marginada, mayoritariamente iletrada y manejable… niños macilentos, sin futuro ni presente, sin fe… sin niñez; colmada de violencia… rodeada de peligro, acosada por maras, por degradación, odio y resentimiento, una sociedad esforzada, de a pie que arriesga su vida en las camionetas… que sueña con poner su propio negocio… pero es difícil lograrlo…
Porque abrir un negocio es toda una odisea y cuando finalmente lo consiguen, tienen que pagar “impuestos” a malvivientes tatuados, a riesgo de ser asesinados como tantos otros… como doña Tencha la de la tienda, como don Arturo el carnicero, o como la Rosita que vendía pollos rostizados los sábados.
Esta Guatemala –fruto de la desesperación– compraría de inmediato las ofertas populistas de Chávez o patrocinado chapín y además lo perpetuaría en el poder… es la mayoría… olvidada por la minoría.
La otra Guatemala… la de los guetos… más desarrollada, mejor educada, bien nutrida y con muchas aspiraciones; sociedad también luchadora que sabe que la educación y el tesón son la ruta hacia el éxito y en consecuencia pone a sus hijos a estudiar, madruga para dejarlos en el colegio… pues mandarlos en bus es una “locura”; su día empieza a las cinco de la mañana y regresan a su gueto de noche.
Guetos para cada gusto, pero sobre todo, para cada bolsillo, con o sin piscina, con o sin área de juegos, con o sin espacio… guetos de lujo, guetos modestos y guetos fachosos… todos ofrecen básicamente un atractivo… “seguridad”; garita de vigilancia y muro perimetral… en fin, la promesa de que al gueto “no podrán” entrar delincuentes a robar, matar o violar a hijas y esposas.
Cerca del gueto, se ofrecen –con frecuencia– otros sitios de resguardo donde la gente puede pasear los fines de semana y si le sobra algo de efectivo (en estos tiempos difícil), también puede entrar al cine, comprar o comer algo… estos guetos comerciales se les conoce modernamente como Moles.
Ambas Guatemalas se han adaptado a su entorno hostil, agrio… nefasto; ambos grupos madrugan y se esfuerzan, ambos conocen gente que ha sido asaltada o ha perdido a un ser querido a manos de la delincuencia… ambos carecen de calidad de vida… para todos hay guetos comerciales, para todos hay angustia y temor, pero sobre todo la plena conciencia de que el crimen en este país… si paga.
La vida de gueto, ha hecho que colonias enteras ya no valgan nada… ha convertido en tierra de nadie, a sectores que fueron planificados para vivienda… la vida de gueto enseña una rutina precaria, sin calidad, ni variedad, ni gusto… sobre todo para aquellos que crecimos yendo por la calle sin temores, manejando bicicleta o jugando pelota… no en guetos, sino en nuestras calles –de otrora– libres… y seguras.
La vida de gueto no se nota, porque en ese sistema nacieron millones de guatemaltecos… como no notan el totalitarismo y la limitación, en Cuba… quienes crecieron dentro del infausto sistema.
La vida de gueto implica salir de la casa medrosamente y fijándose si no hay nadie fuera, subirse a un carro polarizado, o si se va en bus, vestirse en fachas, llevar un celular en mal estado –a la mano– para dárselo al ladrón y el que si sirve, oculto en la ropa interior… trasportarse lo más rápido posible a su destino, idealmente éste otro gueto, comercial o de oficinas.
La vida de gueto, atenta contra la propiedad privada, la empresa… la economía; el concepto de comercios con puerta a la calle, desaparece rápidamente, pues mantenerse operando, implica el sobre costo gravoso de contratar seguridad privada, mismo que por alguna razón no es deducible de ningún impuesto… la vida de gueto es el reflejo de nuestra realidad, una realidad horrible marcada por contrastes, resentimiento y violencia; como los guetos nazis eran el preámbulo de la muerte, una sociedad que se encierra mientras sus verdugos la acosan libremente… se dirige al colapso. Aunque los guetos luzcan muy bonitos… hemos perdido la libertad ¡Piénselo!
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