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EDITORIAL Caótico el primer día del Transmetro
Como había sido anunciado por numerosos críticos de la actual administración edilicia, un caos total se produjo ayer en buena parte de la capital, especialmente en su área sur, a consecuencia de que el primer día de funcionamiento del sistema de transporte Transmetro demostró una serie de problemas prácticos, sólo unos pocos de ellos tal vez remediables.
Debido a esto, los funcionarios municipales necesitan escuchar y dejar de escudarse en la ya gastada posición de rechazar a quienes desde hace tiempo han puesto en tela de juicio la mencionada obra.
Los principales problemas fueron el descomunal atoramiento de tránsito que abarcó desde El Trébol hasta la entrada a Amatitlán, o sea, más de 20 kilómetros. Algunos vecinos se demoraron tres horas para llegar a la Central de Transferencia.
De nada les sirvió levantarse antes de las 5 horas. Sólo pudieron pasar quienes lo hicieron a las 4 o antes, y a esa hora se dirigieron a sus trabajos o llevaron a sus hijos a los colegios o a las paradas de autobuses escolares.
Desde el sábado y domingo fue notoria la incapacidad de las máquinas y los pasos de ingreso para lograr en tiempo corto la llegada a los autobuses. No había forma de pagar con monedas metálicas, lo que significa un grave problema económico para la mayoría de usuarios. A ello se agregó la falta de conocimiento de los pasajeros. Todo esto contribuyó a una situación que en realidad es caótica.
Como ha ocurrido demasiadas veces, la obra fue inaugurada sin que estuviera totalmente terminada. Falta colocarles número a las unidades, construir barandas de protección para evitar que pasajeros caigan al paso de los buses, así como iluminar las pasarelas, que a la vez no cuentan con facilidades para uso de personas con discapacidades. Adentro de los buses, los tubos para que los pasajeros se sostengan están muy altos, porque no se tomó en cuenta la estatura promedio de los pasajeros.
A favor del sistema debe resaltarse que se trata de unidades en excelente estado, y que por tener un carril a su disposición realizarán su recorrido en un tiempo que será considerablemente menor.
Y también es cierto que algo debe hacerse para solucionar el problema del transporte dentro de la capital, porque, de no hacerlo, la ciudad colapsaría en muy poco tiempo y, de hecho, ya colapsa a determinadas horas.
Sin embargo, los problemas principales causados por el Transmetro no parecen tener solución. Uno es el haberle eliminado un carril a la calzada Aguilar Batres, lo que significa un tercio de su capacidad de absorción de vehículos particulares en la principal entrada de la ciudad y al mismo tiempo la ruta más transitada de toda Centroamérica.
Eso origina serios embotellamientos en los puntos principales del trayecto. Pero el más importante es económico: las familias deberán duplicar y a veces triplicar el costo de ir a trabajar o a estudiar. Eso es demasiado, y ahora las autoridades del gobierno central y de la municipalidad están obligadas a buscarle solución.
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