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Plástica: Capilla Nuestra Señora de Los Ángeles (Parte I)
Por:
Irma de Luján
El sábado 20 de enero bendijo la capilla del orfanato de Nuestra Señora de los Ángeles el Cardenal Rodolfo Quezada Toruño.
Dirige este orfanato el Sacerdote Rocco Amigliette. Desde la antigüedad en el arte religioso actúan tres elementos: El artista, el clero y el pueblo,. Trataremos con estos comentarios que estos tres elementos aprendan a conocerse, poniéndose cada uno en el punto de vista de los otros dos, a modo de alcanzar un conocimiento más completo y más profundo del arte religioso actual.
Primero debemos entender a la tradición como hay que entenderla, no como un aferramiento a las formas usuales del pasado, sino como una fidelidad a los principios. De esta manera comprenderemos mejor que la arquitectura religiosa fue y es la actualización de los grandes principios del arte constructivo.
Le Corboussier escribió luego de finalizar esa obra maestra que es la Capilla de Romchamp “no nos engañemos, los mejores arquitectos de hoy han hecho sus experiencias en la arquitectura religiosa”. Ahora bien, la ornamentación es la exteriorización formal de la energía constructiva y decorativa.
En esta capilla, por ejemplo, la luminosidad de los cristales es la continuación de la geometría de los muros y la continuación de sus formas. La decoración es congénita de la arquitectura, de tal manera que no podemos percibir energía sin materia, tampoco podemos percibir decoración sin ornato, un friso o un arabesco son parte de la ornamentación.
En la actualidad las formas geométricas, las sombras que proyecta una pared de ladrillo a la vista son los elementos de los que el arquitecto se sirve para la decoración. Coherencia, tendencia, estilo, no son sinónimos sino tres momentos de un proceso evolutivo.
El amplio atrio que precede a esta capilla hace que el interior se vea relativamente mas pequeño por lo que los arquitectos crearon una iglesia “abierta”, por un lado protegida por un muro, por el otro se prolonga hacia el exterior por la luz que entra a través de los cristales.
La composición tanto en el sentido vertical como el horizontal es un complejo juego de rectas que nos recuerdan la arquitectura románica. Este juego lo subraya el relieve realizado por el Arquitecto Alejandro Flores, lo que vendría a ser el tímpano. El púlpito introduce en la composición la medida humana.
En la parte que sería el altar mayor están colocadas tres grandes pinturas del maestro Rodolfo Abularach, estas obras vienen a ser la solución de la pureza arquitectónica. La imagen religiosa del maestro Rodolfo Abularach es un reclamo dirigido a nuestra fe y a nuestra inteligencia.
En general en el altar mayor se coloca a un Cristo crucificado y doliente, Abularach creó a un Cristo triunfante lo que provoca un verdadero impacto visual. A la izquierda de esta obra se encuentra la Virgen de los Ángeles de original concepción y, a la derecha, San Francisco ayudando a Cristo en el descendimiento de la cruz (obras a las que me referiré posteriormente).
Ya sea ortodoxo, disidente o creyente, cada hombre sensible siente crecer su potencial espiritualidad en el espacio de esta arquitectura. Obra de los arquitectos Guido Ricci y Mario Shoensdet.
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