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PLASTICA Pinturas religiosas de Rodolfo Abularach
Su pintura está inspirada por la realidad teológica y las necesidades pedagógicas
Por:
Irma de Luján
El proyecto de esta iglesia empieza en el altar mayor, el altar debe de ser inamovible y punto focal de todo el edificio sagrado.
La iglesia debe contener no sólo el altar, sino también complementarlo en su realización arquitectónica con elementos decorativos.
La autonomía del altar se asegura preservando su posición central e independiente y este debe de ser notable en su simplicidad, integridad y belleza.
Bien logrado está el altar de esta iglesia, lograda no por las dimensiones sino por la fuerza de su propia estructura.
Al colocar la ornamentación como ya anotamos, este debe de ser visiblemente sencillo pero sobre todo legible para los laicos asistentes. La simplicidad y la sinceridad son la norma para la forma y el contenido del símbolo.
El maestro Abularach en estas obras no impone un estilo específicamente religioso, menos aún litúrgico, más bien sus obras son el testimonio de un espíritu y la forma en la cual pueda encerrarse.
Su pintura está inspirada por la realidad teológica y las necesidades pedagógicas. La iglesia debe de hablar a los fieles de la encarnación, de la resurrección y de las exigencias de su fe.
Rodolfo Abularach presenta al Cristo a través de un lenguaje respetuoso propio de la belleza. En esta obra El Cristo no está en un plano uniforme, la perspectiva en donde la línea atenuada por la flexibilidad del paisaje y de las nubes, es así como la perspectiva se condiciona por la expresividad intensa de la luminosidad de donde surge el Redentor.
No hay un plano, más bien es la mandorla la que ocupa el espacio. ¿Sentido lineal, sentido plástico?, aunque el dibujo es neto y se busca la claridad formal, es el color y la atmósfera el determinante principal del efecto estético y espiritual.
En la obra Nuestra Señora de los Ángeles, la Virgen esta colocada frontalmente, el manto de un azul exacerbado el cual contribuye a provocar un fuerte sentido rítmico, apoyándose en los ángeles que la rodean, organizando una arquitectura plástica que articula la composición con equilibrada alternancia tanto de formas como de colores.
Las alas de los ángeles de fuerte coloración están colocadas en una pautada distancia entre uno y otro. Los vacíos entre las figuras dan un sentido de profundidad.
San Francisco ayudando a Cristo a descender de la Cruz. La figura de San Francisco con el Cristo crucificado es un tema que data del siglo XIII, posteriormente en el mismo siglo Tomás de Celano omite la cruz.
En la obra de Abularach, a través de una cálida luminosidad le imprime una épica grandeza y una inmensa humildad que brota de la unión de estos dos personajes.
Existe en esta obra un gran sentido unitario, impuesta por el ritmo lineal de la cruz y la posición de los personajes.
En estos tres lienzos existe una búsqueda casi obsesionarte de encontrar la apoyatura espiritual en la idea que devora la materia.
En estas obras casi no hay claroscuros porque la luz celestial no produce sombras, son casi unos sólidos esquemas de cuyas formas irradia lo espiritual en el arte.
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