|
HOMO ECONOMICUS Dos tragedias nacionales
No tienen por qué serlo.
Por:
José Raúl González Merlo
Tragedia: “obra dramática cuya acción presenta conflictos de apariencia fatal que mueven a compasión y espanto…”.
Algo parecido a lo visto recientemente con las críticas al Transmetro y con la posibilidad de que el doctor Rafael Espada sea candidato vicepresidencial de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
Viendo las críticas al Transmetro en los medios de comunicación, pareciera como si los capitalinos nos debatiéramos entre dos opciones: el Transmetro o el paraíso terrenal, y que el culpable de no encontrarnos en el paraíso es la Municipalidad de Guatemala. Pero no es así; el calvario del acceso a la ciudad es producto del crecimiento del número de vehículos.
El Transmetro tan sólo se plantea como un paliativo cuya implementación tomará tiempo y paciencia. Tiempo para terminar los trabajos de construcción y paciencia mientras la gente se acostumbra a adoptar el nuevo sistema y se hacen los ajustes y mejoras al mismo.
Lamentablemente, los chapines somos rápidos en la crítica y lentos en la colaboración para ser parte de la solución y no parte del problema.
Los medios nunca le dieron el beneficio de la duda al proyecto. En parte, por la mala relación con el alcalde; en parte, porque es lindo criticar y hacer eco de las críticas.
Mi sugerencia es aceptar que no habrá solución perfecta para el tránsito, y que la ciudad tiene una oportunidad de mejorar con el Transmetro. Aprovechémosla.
La segunda tragedia es la potencial incorporación del doctor Rafael Espada como vicepresidente de Álvaro Colom.
Con todo respeto: ¿qué sabe el mejor cardiólogo del mundo sobre política? ¿Más allá de “darle lustre” a la candidatura de la UNE, ¿qué puede llegar a aportar? ¿Qué es más fácil encontrar en este mundo: un cirujano de clase mundial, o un político que se quiera incorporar a lo que se perfila como un gobierno similar al del FRG?
Si el doctor Espada participa como candidato vicepresidencial, literalmente, gente morirá. Ante este dilema, debería ser fácil concluir que su gestión como vicepresidente nunca superará los dividendos de su gestión como médico.
Sin embargo, es noble su intención de trabajar por su país. Muy noble, pero muy equivocada. Dejemos de lado el partido político en particular; la decisión es un error. Zapatero a tus zapatos.
Salvo que el doctor Espada ya no esté en condiciones de seguir ejerciendo o de continuar entrenando a una nueva generación de médicos, su carrera política tiene un altísimo costo de oportunidad.
Con todo respeto y admiración, le ruego que reconsidere su decisión. La humanidad no se puede dar el lujo de que uno de sus mejores cardiólogos se dedique a la política guatemalteca.
Dos posibles tragedias… pero que todavía se pueden evitar.
|