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EDITORIAL Resultados preocupantes
A consecuencia de que el desarrollo de un país se encuentra directamente relacionado con el nivel educativo de sus habitantes, tienen mucha gravedad y son motivo de seria preocupación los resultados que dio a conocer esta semana el Ministerio de Educación, según los cuales por tercer año consecutivo los estudiantes del último año del ciclo diversificado reprobaron en forma mayoritaria las pruebas sobre conocimientos básicos de lenguaje y matemáticas.
El problema no se ve disminuido porque algunos establecimientos educativos destaquen precisamente por la calidad de los conocimientos de sus estudiantes, sino porque la reprobación general es mayoritaria.
Esto significa que los jóvenes guatemaltecos tienen poca preparación en dos de las materias fundamentales. Las matemáticas rigen de manera especial pero no exclusiva, el mundo de la economía, mientras el lenguaje es la manera de comunicarse con el mundo. La globalización, una realidad de la cual nadie puede escaparse, no puede imaginarse siquiera sin una sólida preparación en estos campos.
Quien no habla bien su idioma materno, no puede aprender de manera correcta los idiomas extranjeros que se necesitan para sobrevivir en el mundo globalizado. Por eso no se trata de lograr que las personas simplemente escriban sin faltas de ortografía, sino que se puedan expresar de manera igualmente correcta en la comunicación con cualquier persona que no hable español.
La importancia de las matemáticas es tan obvia que no es necesario señalarla, aunque tiene la facilidad de que la tecnología actual permite realizar operaciones complicadas de manera correcta, lo cual es una ayuda.
La mala preparación de los estudiantes guatemaltecos es un fenómeno que no siempre había sido así. Se puede decir que el declive comenzó aproximadamente hace unos 30 años, como consecuencia de que ya había empezado un proceso de descuido de la calidad de los maestros.
Luego empieza un círculo vicioso: un docente que no ha sido educado correctamente, no puede educar así. Repetirá los errores y entonces el asunto se convierte en un problema cuya solución es urgente y tiene el problema adicional de que en demasiadas ocasiones no es percibido como importante o se cree que simplemente no existe.
La mala calidad de la educación se relaciona, además, con la propiedad de los establecimientos educativos. Los estatales tienden a tenerla menor, pero ello no significa que los privados sean necesariamente fuentes seguras de buena preparación de los estudiantes. Y de la deficiencia educativa parvularia, primaria y de secundaria, no puede derivar más que profesionales universitarios de calidad igualmente modesta, por no decir mediocre.
Los países que han volcado esfuerzos de todo tipo en el campo de la educación han visto los frutos pronto, pero ello no significa inmediatamente. Son inversiones a largo plazo: con ritmo lento se produjo la disminución de la calidad, cuyos efectos ya se notan. Ahora es cuestión de tomar en serio los datos del ministerio citado y empezar a revertir esa dolorosa realidad.
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