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Amor en 7 poemas
La literatura guatemalteca de todas las épocas ha recogido en versos mil y una formas de expresar amor. He aquí una mínima muestra
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| El símbolo del amor. (Foto Prensa Libre). |
Los amantes
Se habían encontrado hace poco.
Y hace pronto
se habían separado,
llevándose
cada uno consigo
su nunca o su jamás
su afirmación de olvido,
su golpeador dolor.
Pero el último beso
que volara de sus bocas,
era un planeta azul.
Girando
en torno a su ausencia.
Y ellos
vivían de su luz
igual que de su recuerdo.
–Otto René Castillo.
Enredadera
Tú eres el árbol recio
que erguido al cielo crece,
yo soy la enredadera
que en tus ramas florece.
Tus brazos me protegen
si fuerte azota el viento,
tu fronda me cobija
tu sabia es mi alimento.
Yo te doy la alegría
de toditas mis flores,
yo salpico tus hojas
con alegres colores.
Unir quiso la suerte
mi flora a tu madera,
porque tú eres el árbol
yo soy la enredadera.
–María del Rosario Molina.
La foto
Sonríe –dijiste–; la cámara capturó el instante
que creía nos pertenecía sólo a nosotros
–Ángel Elías.
Cartas de amor
Las palabras de amor
les dieron alas;
de su mano se escaparon,
como palomas,
y al corazón le robaron
sus latidos.
Largos hilos de plata
en el aire han tendido,
para llegar hasta mi mano,
y en mi propio corazón,
hallaron nido.
Hay a mi alrededor
un invisible vuelo
de palabras de amor.
–Alaíde Foppa.
Por tu amor
Por tu amor
desato las velas del silencio
y me lanzo a la palabra
en la mar del tiempo.
–Margarita Carrera.
Yo pienso en ti
Yo pienso en tí, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena, y allá en su centro brilla moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo la melodía de tu nombre suena.
Sin luchas, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un sólo, un leve acento
las largas horas de la noche cuento
¡y pienso en ti!
–José Batres Montúfar.
Signo
Endulzarás mi corazón un día
con la miel de tus ojos hecha brisa,
con la miel de tus labios, ambrosía
de tu aliento, el azúcar de tu risa.
Flechada desde un trino -leve herida-
que da al silencio musical garganta;
en el azucarero de tu vida
endulzarás mi corazón que canta.
Rumor de agua que nace entre mis brazos
murmura a tus oídos el lenguaje
con que debiera hablarte. Suaves lazos
después de la mirada que nos atan
serán las palabras o el ropaje
de dos que viven del amor que mata.
–Miguel Ángel Asturias.
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