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Horrores idiomáticos y algo más: Crímenes contra el idioma
Por:
María del Rosario Molina
Primeramente quiero aclararles a mis lectores que los términos usados en este artículo no están, ni en sueños, aceptados por el DRAE, pero considero que son válidos y algún día serán reconocidos.
El “palabricidio” consiste básicamente en matar a mansalva, es decir, sin ningún peligro, muchas palabras que tienen vigencia desde hace siglos en nuestro idioma, v.gr., hacer de “apertura” un verbo: “aperturar”; llamar “mounstros” a los monstruos; darle a “prístino” la acepción de diáfano, en vez de primero, primitivo, su significado real; usar “habemos” por “somos” o “estamos”, referirse a “venimos” en el pasado, cuando la conjugación en pretérito exige “vinimos”; conjugar “neva” en lugar de “nieva”; llamar “gamonal” a una persona generosa... y la lista continúa “ad infinitum, amen”.
El “vocablotráfico” es verter palabras equivocadas o cognadas, especialmente del inglés al español: “Asumir” por suponer; “rentar” por alquilar, “aplicar” por solicitar, “accesar” por acceder, “cremar” por incinerar y otras muchas que han sido víctimas de los malos traductores de los idiomas, que no conocen a fondo ninguno y son los mayores criminales idiomáticos que existen.
La peor es “gender”, en su acepción coloquial inglesa de sexo, traducida como género y no como sexo y así lo hace constar la RAE.
El “términosecuestro” elimina de las oraciones las preposiciones y artículos necesarios, el queísmo por ejemplo: “Tengo la esperanza que”, cuando lo correcto es: “Tengo la esperanza de que”. La supresión del “se” de pasiva refleja: “Inicia el trabajo de la nueva carretera mañana”, en vez de “Se inicia el trabajo...”. “Finca El Carmen comienza a cosechar mañana” en lugar de “La finca El Carmen comienza...”.
Tengo que inventar una palabra para el delito de acrecentar las oraciones con un “de” innecesario, llamado “dequeísmo”: “Les cuento de que esto sucedió”, “pues pasa de que..”, cuando debería decirse: “les cuento que esto sucedió”, “pues pasa que”, etc.
Y aquí agrego otro, espantoso: “Hemos venido desde hoy por la mañana a 'lo que es' el Cerrito del Carmen”, “nos encontramos en 'lo que fue' Zaculeu”.
Creo que Juan Corz, el ermitaño, edificador de la antigua Ermita del Carmen, en el Valle de la Virgen, o de las Vacas (quizás estoy omitiendo algún nombre), y Caibil Balam, el valiente cacique mam que defendió uno de los últimos reductos que se rindieron a las armas españolas, se sentirían muy mal al oír “lo que es”, ese incremento inadecuado a la oración que correctamente sería: “Hemos venido (...) al Cerrito del Carmen...” y “estamos en Zaculeu, que fue el último reducto...”.
Ante la criminalidad que enfrenta Guatemala, les ofrezco, o bien les doy disculpas, a quienes han sufrido en sus familias los verdaderos asesinatos, los que siegan la vida, no los del idioma, que valen cero, desde luego, ante los otros.
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