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COLABORACIÓN El derecho de los niños
El Estado ha sido lento en adoptar medidas administrativas y legislativas que se lleven a cabo para proteger la salud, la educación, cultura, descanso y juego de los niños.
Por:
José Miguel Argueta
En estos días, en Guatemala, con el apoyo de la Vicepresidencia de la República, la primera dama de la nación, el sistema jurídico guatemalteco y organizaciones privadas se fortalece el proceso de adopciones de niños en el país.
La falta de seguridad jurídica, la demanda exterior de infantes y los graves desórdenes sociales ha ocasionado que muchos guatemaltecos obtengan pingües ganancias sin importar las normas y garantías que protegen a los seres humanos menores de 18 años.
Dentro del marco general de la Convención sobre los derechos del niño aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 30 de noviembre de 1989, adoptada y ratificada por el Estado de Guatemala se incluyen derechos civiles, sociales, económicos, culturales y políticos donde se establece que la atención a la niñez y más aun la niñez en riesgo en este país debe prevalecer por encima de otros intereses del país.
Sin embargo, la oscura negligencia ante estos hechos ha marcado abusos tanto del sector privado y el sector justicia perjudicando así al niño y su futuro. Muestra de eso es las adopciones ilegales, la proliferación de casas-cuna clandestinas, robo de niños en comunidades, linchamientos por miedo al secuestro de niños y una compleja telaraña de redes ilegales de compra-venta de menores reducidos al nivel de mercancía con la tolerancia de tantos y tantos sectores que pueden y deben hacer desaparecer ese crimen.
El Estado de Guatemala ha sido rápido para firmar y dar su anuencia a todo organismo que debe apoyar a favor de los niños. Sin embargo, tristemente y lamentable ha sido lento en adoptar medidas administrativas y legislativas que se lleven a cabo para proteger la salud, educación, cultura, descanso y juego de los niños.
Como resultado de esa lentitud miles de niños guatemaltecos, vecinos de usted y míos, de todas los grupos culturales del país y de cualquier estrato social han sido explotados, secuestrados, vendidos y privados ilegalmente de su libertad.
Incluso en cuanto a los niños delincuentes ha prevalecido el castigo antes que la adecuada rehabilitación. Esto incluye niñas abusadas por agentes del orden público que las han vejado durante interrogatorios o simplemente se “han divertido” con ellas.
No menos grave son las acciones que miles de guatemaltecos cometemos en contra de la niñez al privarla de acceso a la información adecuada, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, así como a la libertad de asociación, cultura y lenguaje.
El niño guatemalteco es una prioridad. No es que deba ser una prioridad sino lo es. Desde el ordenamiento jurídico de nuestro país tiene garantías legales que lo protegen desde antes de su nacimiento.
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